Y tú, ¿qué opinas?

Hace unos años se hizo una encuesta en un país europeo para conocer la valoración de los ciudadanos respecto al cuidado del medio ambiente en su entorno. De forma genérica, se refería a cosas como la contaminación ambiental, las zonas verdes en la ciudad, la limpieza, las posibilidades de reciclar, las iniciativas públicas de protección del medio, la preservación de los parajes naturales, etc.

El estudio se hizo a lo largo de todo el país. Se preguntaba qué visión tenía el ciudadano de la cuestión ambiental en tres niveles: la propia ciudad, la demarcación territorial amplia (la provincia, por ejemplo) y el conjunto del país.

Los ciudadanos del sur afirmaban que el medio ambiente estaba muy cuidado en su propia ciudad. Regularmente cuidado en el entorno más amplio. Y mal cuidado en el conjunto del país.

Los ciudadanos del norte dieron la misma opinión. Y los del este y los del oeste y los del centro… Dondequiera que se preguntase, las personas tenían una percepción muy buena del medio ambiente en su entorno más conocido, pero creían que la cosa estaba muy mal en el resto de los lugares.

La conclusión, por lo tanto, era llamativa: en todo el país se cuidaba muy bien el medio ambiente, ya que los habitantes de cada sitio así lo afirmaban. Pero, al mismo tiempo, flotaba la opinión de que la situación ambiental era mala en los sitios que no se conocían.

Tal vez estemos viviendo algo semejante con la Iglesia: la mayoría de las personas tienen una opinión positiva de la Iglesia que conocen, pero se sospecha de la Iglesia que no se conoce y de la que no se tiene experiencia directa. Así se forma un ambiente de descrédito, una cierta mala imagen, que muy pocos tienen por conocimiento real pero que se asume de forma generalizada sin apenas resistencias.

Por eso, la pregunta es: ¿qué experiencia tienes tú de la Iglesia? ¿Son experiencias significativas (habituales, permanentes, trascendentes) o anecdóticas (una persona que una vez…) en tu relación con la Iglesia?

Leave a Reply

*

Tags