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Marco el romano (Mika Waltari)

Hace poco terminé de leer “MARCO, EL ROMANO” (1964, Mika Waltari).

Se trata del relato de un romano noble, Marco, que lleva una vida disipada y hedonista para tratar de estar por fin con su amada Tulia. Hastiado y desesperanzado, comienza en Alejandría una especie de búsqueda mística que le lleva hasta Jerusalén. La ciudad santa de los judíos está en plena ebullición, pues a la celebración de la Pascua se le suma la crucifixión de un profeta, Jesús de Nazaret, enemigo de los sumos sacerdotes.

Marco tiene a los tres días un encuentro con el propio Jesús y comprueba por sí mismo que el sepulcro en el que le sepultaron ya no guarda su cuerpo. Sorprendido por los acontecimientos, totalmente superado por lo que ha visto y oído, intenta por todos los medios encontrarse de nuevo con el Resucitado y verificar que aquel hombre era realmente el Hijo de Dios. Porque, al contrario que los judíos, el romano Marco percibe inmediatamente que si la Resurrección de Jesús es cierta, entonces la existencia de todos los hombres adquiere un significado distinto.

En su camino, Marco busca insistentemente a los testigos de la vida, muerte y Resurrección de Jesús. Habla con personas sanadas por él, con Lázaro, con María Magdalena, con Pilato y su mujer, con Simón de Cirene, con discípulos y Apóstoles del Maestro… Y encuentra personas temerosas, incrédulas y recelosas… Por último, Marco es uno entre la multitud que contempla la Ascensión del Señor y su conversión se hace entonces definitiva.

Se trata de un libro interesante. No por su literatura, sino por su sentido religioso. Marco vive el despertar de la Iglesia y tiene un contacto muy realista con los testigos de Jesús. El libro es en realidad un compendio de experiencias de las personas que conocieron al Cristo y un relato de la conversión de todos ellos. Una historia que invita a pensar, a orar y a creer.

Actualización: Pueden encontrar el libro en el Blog de Marcelo

Un mundo feliz

from coretheatreensemble.com

Acabo de terminar de leer “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley. La celebérrima novela me ha encantado, pero es el prólogo del propio autor lo que me impulsa a referirme a ella en este blog.

Una sinopsis para el que no haya leído “Un mundo feliz”: el autor retrata un futuro tecnológico en el que la humanidad está instalada en una confortable felicidad. La guerra, el hambre, la enfermedad… han sido abolidos. Cualquier motivo de conflicto entre las personas ha desaparecido gracias a la técnica científica que rige la “creación” de seres humanos. Las personas no nacen, sino que son fabricadas en laboratorios y educadas (“condicionadas mediante la hipnopedia”) de forma definitiva para que vivan totalmente conformes con el destino social al que están destinadas según su frabricación. El individuo ha desaparecido y solamente existe el bien social. La familia, la religión, la filosofía, el arte, la propiedad… han sido abolidas y superadas. El comportamiento sexual y afectivo de las personas está dirigido desde su infancia para no madurar nunca y ser infantil, lo cual es perfectamente asumido por las personas ya que “todo el mundo es de todo el mundo” y los celos o las obsesiones románticas son imposibles. En definitiva, un futuro en el que cualquier cosa capaz de causar emociones o pasiones fuertes ha desaparecido y todo está plegado a una cómoda programación.

Pues bien, Aldous Huxley publica el libro en 1932 y unos quince años después escribe un prólogo a una de las ediciones en las que destaca, para mí, el siguiente párrafo (lo he resumido):

“Para llevar a cabo esta revolución [la del mundo de la novela] necesitamos, entre otras cosas, los siguientes descubrimientos e inventos. En primer lugar, una técnica mucho más avanzada de sugestión, mediante el condicionamiento de los niños y las drogas. En segundo lugar, una ciencia plenamente desarrollada de las diferencias humanas, que permita a los dirigentes gubernamentales destinar a cada individuo dado a su adecuado lugar en la jerarquía social y económica. En tercer lugar, un sustitutivo para el alcohol y los demás narcóticos, algo que sea al mismo tiempo menos dañino y más placentero que la ginebra o la heroína. Y, finalmente, un sistema de eugenesia a prueba de tontos, destinado a estandarizar el producto humano. En cuanto a los restantes rasgos caracteristicos de este mundo feliz y más estable, probablemente no se hallan más que a tres o cuatro generaciones de distancia. Ya hay algunas ciudades americanas en las cuales el número de divorcios iguala al número de bodas. Dentro de pocos años, sin ninguna duda, las licencias de matrimonio se expenderán como las licencias para perros, con validez sólo para un periodo de doce meses, y sin ninguna ley que impida cambiar de perro o tener más de un animal a la vez. A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende en compensación a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las que colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino.”

QUERIDO ABULIO…

BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA, PORQUE ELLOS SERÁN SACIADOS (Mt. 5, 6)

Querido Abulio:

¡Eres soberanamente estúpido e incompetente! Una mediocridad sin paliativos. Un hediondo subproducto de demonio sin categoría. Una despreciable calamidad.

He leído tu carta varias veces, incapaz de creer que tu idiotez haya alcanzado unos niveles tan altos. Me escribes diciendo que “será cosa de niños hacer a mis pacientes duros como la roca, crueles y viles… convertirles en enemigos de su prójimo”. ¡Lo has equivocado todo!

Te aclaro que me importa muy poco que tu carrera como Tentador en la Corte de nuestro Padre de las Tinieblas se vaya al garete. Lo que no voy a consentir es que se asocie mi nombre con un fracaso tan estrepitoso como el que te avecina si no atiendes a mis palabras. ¡Tengo una reputación que mantener y, ante la menor debilidad, podría acabar alimentando los Hornos Cavernosos del Tercer Abismo!

Escucha bien, porque la roca es dura y resistente, pero un sutil golpe en el sitio apropiado basta para hacerla pedazos. Nuestro Enemigo es hábil logrando esas conversiones y tus pacientes serán carne de cañón para sus estratagemas si no corriges tus pasos. No se trata de que les conviertas en seres despiadados y crueles con el prójimo, ni manifiestamente injustos o inaccesibles. Atiende. Lo mejor es que hagas de su corazón una morada mediocre, de medios compromisos, difícil de conmover realmente.

¿Sabes? Debes ser un experto en las palabras del Enemigo, para vencerle en su terreno. ¿Recuerdas aquella terrible carta de uno de sus más aguerridos seguidores a la comunidad de Corinto? Contiene un cántico a… se me escama la piel con tan solo traerla a mi memoria… un cántico a la Caridad.

Cuando se te pase el estremecimiento, atiende a mis palabras. Hoy, el mundo no habla de Caridad, porque es algo demasiado grande para las conciencias débiles. En su lugar, utilizan otra con mucha menos fuerza: solidaridad. ¡Que este ejemplo sea para ti paradigmático!

Convierte el auténtico… amor por la justicia (sí, aunque no lo creas, algunos humanos lo experimentan realmente)… en una mezcla de sentimientos de autoexculpación y cargo de conciencia. Que tus pacientes se convenzan de que deben ser… solidarios. ¡Deja que sean todo lo “solidarios” que quieran! Preocúpate solamente cuando empiecen a amar de verdad (de verdad, comprometiendo su propia existencia)  la justicia. Convénceles de que son generosos. Que colaboren de vez en cuando en campañas de recogida de dinero, medicinas o ropa y que dejen algo a veces en el cepillo de su iglesia. ¡Eso no ha de preocuparte lo más mínimo! Lo importante es que se sientan muy solidarios y muy justos, infunde ese sentimiento. De ese modo, jamás comprometerán auténticamente su vida, siempre estarán satisfechos y creerán que “ya hacen bastante con lo que hacen”.

from peaton.info

from peaton.info

Permíteles comparase con otros. Pero con otros que, siempre, sean “peores que ellos”. Logra que los testimonios de auténticos aliados del Enemigo sean una especie de exotismo religioso, nada que ver con la vida real. Haz que se asienten cómodamente por encima de la media en lo que a “solidaridad” (qué bien me cae esta palabreja) se refiere. Pero siempre dando de lo que sobra, no comprometiendo su propia seguridad o sus planes de futuro, esforzándose por que los demás noten lo buenísimos que son… etcétera. Dicho de otra forma, que su “lucha por la justicia” sea bastante… inofensiva. Espero que no necesites más explicaciones.

Y voy a revelarte, para terminar esta carta, otra de tus grandes armas: la lástima. Es la gran enemiga de la Misericordia que, como sabes, implica de verdad al propio corazón. Haz que sientan lástima y pena por los que padecen injusticias. Eso les coloca por encima de los otros y abre un gran abismo entre ellos. Cuanto mayor sea ese abismo, más les costará saltarlo para acercarse a los demás. No permitas que sufran con los demás, que palpen el dolor de lo injusto… mantenles siempre a una prudente distancia. Para ellos la injusticia debe ser como… un agente que contamina a su prójimo de indignidad y le hace acreedor de mucha penita, pero nada serio.

Mantenme informado. Pero, por favor, no me envíes más cartas con chorradas. No las soporto.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

QUERIDO MUNDIFAGIO…

BIENAVENTURADOS LOS POBRES, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE DIOS (Mt. 5, 3)

Querido Mundifagio:

Como Tentador de las cosas materiales, ponte como ejemplo a Nuestro Padre de las Profundidades cuando acudió al desierto a tentar al Enemigo: “Convierte estas piedras en pan”.

Ten en cuenta la coyuntura de tus pacientes. Viven instalados en un mundo que les incita a consumir vorazmente todo tipo de productos insustanciales. Debes, por lo tanto, impedir que echen un vistazo por fuera de esa “verdad virtual” que la sociedad ha fabricado para ellos. Mientras sientan que en medio de la comodidad y la seguridad de las cosas materiales ellos están a gusto, no se preocuparán de buscar más allá “eso” que les falta y que, como tú y yo sabemos, solamente el Enemigo les proporcionará. Su ceguera es nuestra mejor baza, querido sobrino.

Es posible que en ocasiones sucumbas al deseo de instalar en tus pacientes un ansia inmensa por obtener lujo y riquezas. No obstante, ¡no es esa tu misión! Recuerda que no se esforzarán en encontrar al Enemigo si creen que ya lo conocen. Presta atención a los consejos que un viejo diablo como yo pone al servicio de las intenciones del Rey de la Oscuridad. Debes ser un tentador hábil y hacerles creer siempre que ellos no son víctimas del consumismo. Muéstrales algunos ejemplos de auténtico lujo para que los sientan lejanos. Si haces que se comparen con estrellas de cine, deportistas de elite o gente famosa,  se verán a sí mismos como verdaderos modelos de austeridad y moderación. De ese modo, no se darán cuenta de lo deliciosamente consumistas que son en realidad.

No debes olvidar nunca que al Enemigo le cuesta menos atraer a un “malo” que a un “tibio”. Permite que se instalen en una comodidad moderada, razonable, lógica, “popular”. Asegúrate de que encuentren en el dinero y los bienes materiales una gran SEGURIDAD. Sobre su futuro, sobre su posición, sobre su poder, sobre su libertad… Los humanos, detestado sobrino, temen la incertidumbre, el no tener garantías sobre sus propios pasos, certezas… Como te puedes imaginar, ese sentimiento juega a nuestro favor. Debes lograr que pongan sus esperanzas y su tranquilidad en las cosas del mundo, para que no necesiten levantar la mirada hacia lo Alto y sentirse en manos de su… <gasp, aaagghhh, beej…> “Padre Providente” (cada vez que pienso en ello se me derrite mi piel escamosa).

Y no te preocupes si de vez en cuando intentan hacer algún propósito para salir de esa jaula de oro que les has procurado. Lo más probable es que gracias a eso se instalen más en la mediocridad. ¡Ah, maravillosa mediocridad! Cuántas almas mediocres alimentan al Padre de los Infiernos. Si un mes deciden renunciar a parte de su dinero dándoselo a un necesitado, no te sientas aun derrotado. Por el contrario, infunde en ellos la sensación de que han renunciado a mucho y se merecen algún “homenaje”. Y si hacen propósitos por contener el gasto, no pasa nada. Haz que todo el dinero ahorrado acabe en una hucha que poco a poco se va llenando. Así, al cabo de poco tiempo, les verás gastarlo en la cosa más tonta y absurda que te puedas imaginar, ¡y todos esos meses de ahorro habrán servido a tu causa!

Finalmente, Mundifagio, procura que pasen por alto la pobreza radical que el Enemigo asumió cuando se encarnó en el mundo. Para ellos debe ser un ejemplo teórico y metafórico, nada serio.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

J.L. Cortés (Un Dios llamado Abba)

by J.L. Cortés (Un Dios llamado Abba)

Poderoso caballero es Don Dinero

¡Cuántas veces abominamos del “materialismo” y el “consumismo” que gobiernan el mundo hoy! “¡Hay que cambiar las estructuras!”, decimos con frecuencia. La crisis que está haciendo estragos en todas partes ha hecho sonar las alarmas acerca de los “modelos económicos” y la importancia del dinero en la actualidad.

Pero la necesidad de asegurarse el futuro (evitando depender de Otro) está inscrita en el corazón del hombre desde siempre. Por eso Jesús fue tan sorprendentemente explícito sobre este tema (“No podéis servir a Dios y al dinero”, Lc.16, 13). Y por eso Francisco de Quevedo escribió su “Poderoso caballero es Don Dinero” hace unos cuatrocientos años.

¿No estará más bien el problema en ti y en mí? Aquí tienes un “Poderoso caballero es Don Dinero”, pero del siglo XXI.

Es portada en los diarios,

y gobierna el día a día.

Señor de la economía

desde tiempos legendarios.

En la crisis es primario

y en bonanza es el primero.

Poderoso caballero

es Don Dinero.

Cruza el globo con gran prisa.

Su importancia es capital.

Ha sido franco y real,

hoy es libra, peso y Visa.

Aunque quiebre la divisa

él es oro duradero.

Poderoso caballero

es Don Dinero.

Es hombre de letra y ciencia

de deporte, arte, cultura.

Porque el futuro asegura

y evita la dependencia.

¿Para qué la Providencia

si él la suple con esmero?

Poderoso caballero

es Don Dinero.

Dispensador de favores

para ateos y creyentes.

Pues no hay almas trascendentes

que resistan sus rigores.

Hoy servir a dos señores

es ya el credo verdadero.

Poderoso caballero

es Don Dinero.

Su nombre no se menciona

al hacer cuestionamientos,

pues domina sentimientos

y al más calmado apasiona.

Así, en silencio erosiona

la obra del Dios carpintero.

Poderoso caballero

es Don Dinero.

Con el Cielo incompatible

ya que no iguala la puja.

Por el ojo de una aguja

su trasvase es imposible.

Aunque piensa que es factible

aumentar el agujero.

¿Poderoso caballero

es Don Dinero?

QUERIDO HEDÓFILO…

En los años cuarenta del siglo XX, el escritor británico C.S. Lewis escribe sus “Cartas del diablo a su sobrino” (The Screwtape letters, en su título original en inglés), una novela que consiste en las epístolas que el viejo demonio Escrutopo envía a su sobrino Orugario, aconsejándole acerca de cómo tentar a un humano. El libro es altamente recomendable. En “MisionArte con Palabras” cogemos la idea y proponemos algunas nuevas cartas.

BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN, PORQUE ELLOS SERÁN CONSOLADOS (Mt. 5,4)

Querido Hedófilo:

Me escribes preocupado por tu próximo cometido con esos jóvenes que, a pesar de todo, perseveran en la religión. ¡No hay causa justificada para esa alarma! Es cierto que, como dices, el Enemigo les está poniendo todas las facilidades. ¡Tanto mejor! Recuerda que cuanto más protegidos se sientan, más sencillo será tu trabajo.

No voy a recordarte (sería una insensatez hacerlo, dado que pasaste con nota el examen de Teoría de la Tentación) que debes impedir que se acerquen con autenticidad a la más humillante de las derrotas que hemos sufrido nunca: la Cruz. Sé que la sola mención de su nombre te seca la garganta, pero te sorprendería saber la poca comprensión que los pacientes humanos experimentan hacia Ella. ¡No han entendido nada!

Ahora bien, para cumplir el objetivo específico de tu misión te daré algunas recomendaciones, fruto de mi propia experiencia.

  1. Procura que sientan pánico y frustración ante el mínimo dolor. Que huyan de él. Ya sabes que el Enemigo les ha enseñado que la… Cruz (disculpa, pero me cuesta incluso escribirlo) es el centro de su “obra salvadora”. ¡No permitas que lo crean! Recuérdales sus momentos de mayor placer (especialmente si procede de algún acto egoísta) e intenta que deseen ciegamente recuperarlos a toda costa, alimentando su “recuerdo” de felicidad. Tienes que servirte de la técnica, muy antigua ya pero que aun está de moda, de que asocien el dolor con la infelicidad. Te sorprenderá comprobar que es mucho más fácil de lo que parece a pesar de que, evidentemente, tal razonamiento no superaría un examen superficial. Nublar el juicio de un humano es pan comido para un tentador sagaz.
  2. Debes impedir a toda costa que tengan momentos de reflexión. En esos momentos es más probable que se den cuenta del vacío que dejan en ellos esas formas de “felicidad” que practican. En su lugar, alimenta sus ansias por consumir felicidad barata. Ya sabes a qué me refiero. Insiste en la idea de que las cosas del mundo les bastan. Colegas, fiestas, descontrol, televisión, videojuegos… Incluso, puedes llevar a cabo una obra maestra si insertas en ellos costumbres como las sonrisas ensayadas o la dinámica del “buen rollito” entre ellos. Permíteles pequeñas obras de repugnante Caridad… las suficientes para que crean que ya hacen las cosas bien. No empieces a preocuparte hasta que uno de tus pacientes renuncie verdaderamente a sí mismo por otra persona.
  3. Convence a tus jóvenes de que… “en el término medio está la virtud”. Esta frase nos ha dado ya muchísimas victorias en el pasado y sigue haciéndolo aún hoy. Hazles creer que la radicalidad del… Ev… Evan… ugh, me horroriza escribir esto… E-van-ge-lio… es cosa de otros tiempos, de otras épocas. Que piensen que los tiempos de auténticos santos y mártires son pretérito pluscuamperfecto. Por supuesto, nada que tenga que ver con sus vidas. Cruz florida

Finalmente, estimado Hedófilo, cuídate mucho de que no vivan el dolor con intensidad. He descubierto que, de lo contrario, combatirás donde el Enemigo es un verdadero experto. Insisto: acuérdate de que la… Cruz… fue un funesto “caballo de Troya” para el Padre del Abismo.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

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