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DIOS NO COMPITE

Un día un joven que iba en busca de su catequista encontró sobre la mesa de éste un papel manuscrito con la siguiente lista:

– El tiempo que hay que dedicarle al trabajo o al estudio
– Las cargas familiares
– El necesario tiempo de descanso
– Las ocupaciones de la casa
– El círculo de amigos
– El cuerpo
– El tiempo libre

El muchacho entendió que había estado haciendo una lista de todas esas cosas que, en el día a día, nos roban tiempo, fuerzas, ganas… y compiten con las cosas de Dios y del Reino por conseguir nuestra atención. Decidido a enmendarse, el joven se retiró a meditar sobre lo que había leido. Al día siguiente fue a su catequista y le dijo:

Lei la lista que estaba sobre tu mesa sobre las cosas que compiten con Dios para ganarse nuestro tiempo y nuestras opciones. Y estoy resuelto a someter todas esas cosas y ponerlas siempre por detrás de las cosas de Dios. Por eso he decidido que voy a hacer estas renuncias para distribuir mi tiempo y mis energías más en los temas del Reino.

Y empezó a enumerar todos los propósitos que se había marcado. El catequista escuchó al joven y le dejó terminar. Después, le replicó:

Vuelve a leer el papel. En esa lista no hay cosas que compiten con Dios, sino todo lo contrario. Es una lista de aquello que en el día a día debe acercanos a Dios. Dices bien una cosa: hay que someterlas al Reino. Para ello, tienes que hacer que todas esas cosas de la lista se conviertan en una oportunidad de encuentro con Dios. Él no quiere equilibrismos, sino una conversión completa, un hacerlo todo Nuevo.

NO BUSQUES LA CONVIVENCIA CON AQUELLO QUE TE ALEJA DE DIOS, SINO SU TRANSFORMACIÓN

Me tomo la palabra… Corazón

CORAZÓN(del latín, cor).

arbol tatuado1.- Según la RAE: ánimo, valor temple / buena voluntad.

2.- Según wikipedia: órgano principal del aparato circulatorio.

3.- Manual de la frivolidad: uno de los cuatro palos de la baraja francesa o de póker.

4.- Diccionario político: palabra para regalar los oídos y decorar los discursos. No tiene valor por su significado sino por sus connotaciones emocionales.

5.- Según Telecinco: palabra polisémica que puede significar morbo, share, sexo, dinero, espectáculo, prensa o mentira.

6.- Para los románticos: origen de los sentimientos, particularmente del amor. Se usa frecuentemente para hablar de pasiones pasajeras o escribir canciones. También se dibuja, con una flecha atravesada, para representar el amor de pareja. Con frecuencia compromete poco.

7.- Para el hombre de fe: centro de la voluntad y de las decisiones. Por lo tanto, motor (que mueve, que cambia) del ser humano. Nada ocurre en el Corazón que no se traduzca en obras, opciones, cambios… También se acepta como “alma” o como “ser” fundamental de la persona.

AMARÁS A DIOS CON TODO TU CORAZÓN (en Mt. 22, 37),                es decir…

QUERIDO CONTUPANTELOCÓMIX…

BIENAVENTURADOS LOS DE CORAZÓN LIMPIO, PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS (Mt. 5, 8 )

from devocionaldiario.com

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Querido Contupantelocómix:

¡Qué refrescante ha sido recibir tu carta pidiéndome consejo! Bien recuerdas que, en mis años de juventud, yo trabajé para nuestro Padre del Abismo en el mismo departamento que te han asignado a ti. Aunque eran otros tiempos, claro. Me da la impresión de que tú lo vas a tener más fácil que yo.

Tu trabajo consiste, básicamente, en confundir sus mentes para que tus pacientes pequen sin darse cuenta de que lo hacen. Te han encomendado la hermosa tarea de perpetuar el Engaño, la Mentira y la Trampa. Aprende del mismísimo Padre de la Negrura, que engañó a Adán: “¿Y por qué no os deja comer de ningún árbol? Si coméis se abrirán vuestros ojos y seréis como Dios.” ¡Qué gran victoria fue aquella, la primera de muchas otras que vinieron más tarde!

Ten en cuenta que la impronta creadora del Enemigo está indeleblemente grabada en el alma suculenta de tus pacientes. Por lo tanto, difícilmente lograrás llevarles a tu terreno si están persuadidos de que nosotros somos “los malos”. Los humanos suelen inclinarse por lo bueno. Por esa razón conviene que zarandees su conciencia, que la nubles, la oscurezcas. Tiende sobre su mente y sobre su corazón una densa niebla de confusión, de tonos grises, de complacencia y de autoengaño. Reconozco que solo con escribirlo ya se me acelera el pulso de placer. En definitiva, sigue la Primera Norma Diabólica y preséntales como virtuoso aquello que destruya su Gracia mientras etiquetas de inconveniente, indeseable, peligroso y destructivo lo que les acerque a nuestro Enemigo. Recuerda lo que recitamos del fruto prohibido a Adán y Eva: “bueno para comer, agradable a la vista y útil para alcanzar sabiduría”.

Puedes empezar por persuadirles de que lo que nuestro Enemigo les pide es negativo, censurador, prohibitivo. Ayúdate de la corriente social del momento. Debes convencerles de que un cristiano se define por lo que se pierde: NO puede hacer esto, NO debe hacer aquello, debe APARTARSE de éso otro… Consigue que tus pacientes miren con envidia a los que llevan una vida sin orden, abandonados a sus propios esquemas, caprichos y deseos, muy alejados del Oponente. Haz que sientan que, por ser fieles, se están privando de una gran felicidad que a su alrededor disfruta todo el mundo.

Considera también la posibilidad de sabotear su sentido comunitario y eclesial. Favorece la sospecha de que su parroquia, sus catequistas, los curas, los obispos, Roma, el catecismo, los Mandamientos, la moral cristiana… son tan sólo piezas de una organización doctrinal, dogmática, lavacerebros y ocultista. Mejor, que les baste con “sentirse cristianos” y se enorgullezcan de ser “un verso suelto”. Cuanto más independientes se sientan de la Iglesia, más dependientes serán de ti. La corriente actual de pensamiento juega a tu favor, así que no fracases. Logra que abandonen a sus pastores para constituir en torno a Nuestro Padre del Abismo un nuevo rebaño de víctimas. Y… por cierto… tu gran enemigo es el sacramento de la Reconciliación (repugnante Perdón), capaz de reparar todo el daño que has propiciado. ¡Impide que tus pacientes se acerquen a él!

Por último, atiene a la palabra mágica que será para ti un recurso inestimable: INDOLENCIA. Consigue que tus pacientes sientan que sus faltas y pecados son absolutamente normales y razonables. Combate con todas tus fuerzas cualquier resquicio de sentimiento de culpa o autorreproche. Fíjate que también te va a ayudar mucho la filosofía imperante en esta era. Relativizar todo lo malo que hagan, quitarle importancia, que parezca algo menor. Poco a poco estarán rodeados de tanta basura que no escucharán al Enemigo llamándoles. Sírvete de esta frase, que inventé yo mismo y que he susurrado mil veces al oído de algún humano: “por una vez, no pasa nada”.

¡Atiende! El colmo del engaño sería hacerles creer que no existe el pecado o… mejor todavía… que no existe ni Infierno ni Diablo. Si lo consigues, y he de decirte que lo tienes mucho más fácil que los Tentadores de mi época, habrás confirmado una férrea cadena de esclavitud a tus almas y, con seguridad, serás propuesto para un próximo ascenso.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

Dios no es bueno

Hace algunos años, un sabio teólogo reconocido en occidente decidió demostrar a sus alumnos por qué el presupuesto de que “Dios es bueno” es falso y engañoso. Llamó a uno de sus alumnos recién llegados a la academia y le propuso que resumiera en tres conceptos muy concretos las cosas de la vida que las personas identifican como “buenas”. Él, después de meditarlo levemente, escribió lo siguiente:

SEGURIDAD PARA EL FUTURO

SALUD

RECIBIR AMOR

Cuando se hubo ido aquél, llamó a otro de sus alumnos, igual de joven, y le pidió que pusiera, según su conocimiento, tres etiquetas acerca de Dios. Él tuvo que dedicarle muchas horas a meditar. ¿Cómo resumir a Dios en tres conceptos? No obstante, sorprendió a su maestro cuando, a los pocos días, regresó con las siguientes palabras:

POBREZA

CONFIANZA

ENTREGAR AMOR

El maestro recogió ambos trabajos por separado y reunió a los dos estudiantes, que no sabían qué encargo había recibido el otro. Les pidió que intentaran resolver la siguiente pregunta: “¿DIOS ES BUENO?”, a la vista del resto del alumnado de la escuela. Inmediatamente, el primero de ellos trajo a su memoria las cosas que eran “buenas” y, a partir de ellas, intentó explicar que Dios, si fuera bueno, operaría en los seres humanos para que éstos tuvieran seguridad, salud y amor, como mínimo. El segundo de los alumnos, en cambio, no daba crédito. Para él, era imposible que el “Dios-pobre” procurara estabilidad para el futuro. También era imposible que el “Dios-confianza hasta el final” entendiera la falta de salud como algo trágico. Y, por supuesto, era imposible que el “Dios-que se entrega” quisiera que sus criaturas fueran devoradoras de amores.

Llegado este punto, intervino el sabio teólogo.

– Es posible que nos confunda haber oído tantas veces que Dios es bueno. Sin embargo, no es cierto. Dios NO es bueno, porque las personas aprendemos antes a darle sentido a la palabra “bueno” y después intentamos que Dios encaje en ese esquema que ya nos hemos hecho sobre lo que es bueno y lo que es malo. En cambio, habría que decir más bien lo siguiente: “lo bueno es Dios”. Y, como complemento, “Dios me ama”. La Inteligencia de Dios sabe lo que es bueno. La Voluntad de Dios quiere lo que es bueno para sus Hijos. Él opera en nuestra vida para atraernos hacia sí.

Entonces extrajo las palabras que el segundo de sus alumnos había puesto como etiquetas a Dios y escribió encima la leyenda siguiente: “ESTO ES LO BUENO”. Después, le preguntó cómo había alcanzado una respuesta con tanta sabiduría. Éste se encogió de hombros y respondió:

– Bueno, me ayudó, desde la pared de mi cuarto, contemplar un crucifijo.

by J.L. Cortés (Un Dios llamado Abba)

by J.L. Cortés (Un Dios llamado Abba)

QUERIDO ABULIO…

BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA, PORQUE ELLOS SERÁN SACIADOS (Mt. 5, 6)

Querido Abulio:

¡Eres soberanamente estúpido e incompetente! Una mediocridad sin paliativos. Un hediondo subproducto de demonio sin categoría. Una despreciable calamidad.

He leído tu carta varias veces, incapaz de creer que tu idiotez haya alcanzado unos niveles tan altos. Me escribes diciendo que “será cosa de niños hacer a mis pacientes duros como la roca, crueles y viles… convertirles en enemigos de su prójimo”. ¡Lo has equivocado todo!

Te aclaro que me importa muy poco que tu carrera como Tentador en la Corte de nuestro Padre de las Tinieblas se vaya al garete. Lo que no voy a consentir es que se asocie mi nombre con un fracaso tan estrepitoso como el que te avecina si no atiendes a mis palabras. ¡Tengo una reputación que mantener y, ante la menor debilidad, podría acabar alimentando los Hornos Cavernosos del Tercer Abismo!

Escucha bien, porque la roca es dura y resistente, pero un sutil golpe en el sitio apropiado basta para hacerla pedazos. Nuestro Enemigo es hábil logrando esas conversiones y tus pacientes serán carne de cañón para sus estratagemas si no corriges tus pasos. No se trata de que les conviertas en seres despiadados y crueles con el prójimo, ni manifiestamente injustos o inaccesibles. Atiende. Lo mejor es que hagas de su corazón una morada mediocre, de medios compromisos, difícil de conmover realmente.

¿Sabes? Debes ser un experto en las palabras del Enemigo, para vencerle en su terreno. ¿Recuerdas aquella terrible carta de uno de sus más aguerridos seguidores a la comunidad de Corinto? Contiene un cántico a… se me escama la piel con tan solo traerla a mi memoria… un cántico a la Caridad.

Cuando se te pase el estremecimiento, atiende a mis palabras. Hoy, el mundo no habla de Caridad, porque es algo demasiado grande para las conciencias débiles. En su lugar, utilizan otra con mucha menos fuerza: solidaridad. ¡Que este ejemplo sea para ti paradigmático!

Convierte el auténtico… amor por la justicia (sí, aunque no lo creas, algunos humanos lo experimentan realmente)… en una mezcla de sentimientos de autoexculpación y cargo de conciencia. Que tus pacientes se convenzan de que deben ser… solidarios. ¡Deja que sean todo lo “solidarios” que quieran! Preocúpate solamente cuando empiecen a amar de verdad (de verdad, comprometiendo su propia existencia)  la justicia. Convénceles de que son generosos. Que colaboren de vez en cuando en campañas de recogida de dinero, medicinas o ropa y que dejen algo a veces en el cepillo de su iglesia. ¡Eso no ha de preocuparte lo más mínimo! Lo importante es que se sientan muy solidarios y muy justos, infunde ese sentimiento. De ese modo, jamás comprometerán auténticamente su vida, siempre estarán satisfechos y creerán que “ya hacen bastante con lo que hacen”.

from peaton.info

from peaton.info

Permíteles comparase con otros. Pero con otros que, siempre, sean “peores que ellos”. Logra que los testimonios de auténticos aliados del Enemigo sean una especie de exotismo religioso, nada que ver con la vida real. Haz que se asienten cómodamente por encima de la media en lo que a “solidaridad” (qué bien me cae esta palabreja) se refiere. Pero siempre dando de lo que sobra, no comprometiendo su propia seguridad o sus planes de futuro, esforzándose por que los demás noten lo buenísimos que son… etcétera. Dicho de otra forma, que su “lucha por la justicia” sea bastante… inofensiva. Espero que no necesites más explicaciones.

Y voy a revelarte, para terminar esta carta, otra de tus grandes armas: la lástima. Es la gran enemiga de la Misericordia que, como sabes, implica de verdad al propio corazón. Haz que sientan lástima y pena por los que padecen injusticias. Eso les coloca por encima de los otros y abre un gran abismo entre ellos. Cuanto mayor sea ese abismo, más les costará saltarlo para acercarse a los demás. No permitas que sufran con los demás, que palpen el dolor de lo injusto… mantenles siempre a una prudente distancia. Para ellos la injusticia debe ser como… un agente que contamina a su prójimo de indignidad y le hace acreedor de mucha penita, pero nada serio.

Mantenme informado. Pero, por favor, no me envíes más cartas con chorradas. No las soporto.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

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