JMJ MADRID 2011

JMJ – Jueves

¿Cuánta gente? No sabría decir cuánta, cuánta gente. No es lo importante, pero sí fue lo que me sorprendió. No sé cuántos estábamos entre Alcalá, Cibeles, Colón y Gran Vía el jueves para recibir al Papa. Tal vez dos millones. Tal vez cien mil personas. La marea de gente era tal que soy incapaz de hacer una aproximación.

Lo que sí sé es que nunca había visto a tanta gente junta. Ni por televisión. Si para recibir al Papa había medio millón de personas (que puede ser), entonces aseguro que ninguna otra manifestación o concentración en España (recordemos el No a la Guerra, las manifestaciones del 11-M, la concentración por el día de la familia…) ha llegado nunca a esa cifra, digan lo que digan. No sé cuántos éramos, pero sí puedo compararlo con otros grandes eventos.

Fue asombrosamente natural. Hasta “vulgar”. ¿Qué esperábamos ver? Iba a llegar el Papa, que es un anciano de 84 años. Habría un acto protocolario de recibimiento, nada especialmente emocionante. Un recorrido en coche. Y unas palabras, pocas, en Cibeles. Sin números, sin actuaciones musicales, sin sorpresas… ¿Cómo pudo congregarse tanta gente para “tan poco”?

Y sin embargo, allí estábamos. Y cuando el papamóvil cruzaba a toda pastilla todo el mundo gritaba y aplaudía entusiasmado. Las llaves de la ciudad, saludos formales, encuentro con algunos jóvenes… Sí, más adelante se puso el sombrero y la guirnalda de flores durante un instante. Un gesto nada espectacular, pero que arrancó las risas y los aplausos de los, convendremos, cientos de miles. ¿Cientos de miles de jóvenes reunidos al sol del agosto madrileño para vitorear a un anciano sacerdote? Miles de kilómetros recorridos, cientos de euros gastados por cada peregrino… ¿para eso?

Y nunca nadie en España había reunido a tanta gente. Y todavía no era Cuatrovientos. Seguramente, estaba pasando algo mucho más especial que lo que se apreciaba en TV. ¿Lo viste?

Y si no estaba pasando nada especial, ¿por qué tanto odio entre aquellos a quienes ni les va ni les viene este asunto? La famosa crónica de Fernando Lázaro en EL MUNDO (jueves 18/08/2011) a continuación: http://www.navarraconfidencial.com/2011/08/19/caceria-contra-el-peregrino-en-sol/

JMJ – Martes

Jóvenes. Miles, cientos de miles. Madrid, Sol, el metro, el Retiro. McDonalds, el Corte Inglés. Bajo la tierra, al sol de agosto, en las nubes. Tambores. Gritos. Negros bailando. Coro de niños. Cruces. Cruces. Cruces. Mochilas rojas. Camisetas amarillas. Voluntarios verdes. Chinos, bandera roja. Cuba, Venezuela. Italianos, italianas. Curas, monjas, monjes, hábitos, cordones, sandalias, sombreros. Canciones y palmas. Familia, es decir, Iglesia. Más cruces. La Biblia. JMJ, GMG, WYD. Poca agua. BENTO 16. No tengáis miedo. Seréis mis testigos. Nadie tiene amor más grande. Coreografías. Saludos de un andén a otro. Speak English? Abanicos. Refugios a la sombra. Yo soy español, español, español.

La sangre al corazón y a los pulmones: Cibeles, Alcalá, Recoletos, Colón, Gran Vía. Pocas pantallas para tanta gente. Y no era para ver al Papa, sino “solamente” a Don Antonio María (¿qué tendrá este hombre?). Madrid es una catedral, Cibeles el altar. Las calles, naves central y laterales. Eucaristía, buen amor, acción de gracias, lavatorio de pies, servicio, sacrificio, Pasión, martirio, mesa, cena, familia, compartir, Pan y Vino, Cuerpo y Sangre, entrega, Cruz, Resurrección. Resurrección.

El jueves llega Su Santidad. Los jóvenes de Benedicto XVI. Amén.

El laicismo, otra vez…

Lo primero es lo primero: llevo muchas semanas de viaje y no he podido escribir. Pero me reincorporo ahora con un mensaje de la JMJ. Me gustaría escribir cada uno de estos días un breve resumen de la experiencia que viviré junto a tantos millones de cristianos. Y confío en que os guste.

Últimamente me indigno con las ofensivas laicistas que estamos sufriendo y que tienen un desproporcionado protagonismo en los medios. He escrito al diario ELPAÍS hoy la siguiente carta al Director. No la publicarán, pero me he quedado a gusto. Espero que os pueda servir como “argumentario” frente a los trolls intolerantes de siempre, que solamente pretenden reventar nuestra celebración.

Sr. Director:

Yo iré a la JMJ y estaré allí con millones de jóvenes católicos de todo el mundo, celebrando mi fe. Pero en estos días he visto también el desproporcionado protagonismo que los representantes del laicismo radical están ganando a costa de la JMJ y cómo la prensa les baila el agua con gran descaro y me gustaría aportar algunas reflexiones y datos.

1. EL PAÍS dedica un artículo llamado “la visita del Papa no sale gratis” a glosar los gastos que para el erario público tendrán las JMJ. El que más destaca es el relativo al transporte público, porque los peregrinos tendrán un abono de metro rebajado en un 80%, lo que, según EL PAÍS, supone 20 millones de pérdidas. Se afirma que “Un agosto típico solo se venden 700 abonos. La JMJ ha comprado 600.000”. Por hacer cálculos llanos: si un agosto normal ingresan 10€ por cada uno de los 700 abonos, eso suponen 7000€. Si este agosto la JMJ compra 600.000 abonos a 2€, metro de Madrid está ingresando 1.2 Millones de Euros. De 7.000€ a 1.2 Millones de € va una ganancia para el erario público muy significativa, incluso teniendo en cuenta los 60.000 € que EL PAÍS dice que costará el personal extra.

2. La manifestación convocada bajo el lema “De mis impuestos, al Papa cero” persigue un fin perverso: herir a los católicos y amedrentar a quienes quieren participar libremente. La cosa económica no es más  que una excusa. En primer lugar porque “el Papa” no va a recibir ningún euro de los impuestos de los españoles. El encuentro está financiado por particulares y empresas privadas, no por la Administración Pública. Y el dinero que supuestamente puede costar al Estado (que ya he comentado que es bastante cuestionable) en ningún caso va al Papa ni a la Iglesia Católica, sino a cubrir las necesidades de los participantes en un encuentro. La seguridad, las ambulancias, la limpieza de las calles… son gastos para los jóvenes españoles (que pagamos impuestos para tener esos servicios) y extranjeros. Exactamente del mismo modo que en la organización de un gran evento como un concierto, los carnavales o la marcha del orgullo gay. La organización de las JMJ, la Iglesia Católica y el Papa no reciben ni directa ni indirectamente un euro de las Administraciones Públicas. Por cierto, no vi a estos manifestantes protestar ni acordarse de los 5 millones de parados cuando el Gobierno declaró de interés público otros 14 eventos este año que han supuesto una merma (según EL PAÍS) de ingresos públicos de 263 millones (más de diez veces lo que calculan, de forma manipuladora, para las JMJ).

3. Si la manifestación laicista fuera sincera, no insistiría en transcurrir en contacto con los peregrinos. Si piensan que la Administración del Estado está gastando mal el dinero, deben manifestarse ante los responsables políticos. Y deberían haberlo hecho en el momento en que se tomó la decisión. Dirigir la marcha a los mismos lugares y momentos en que tendrá lugar la JMJ es una maniobra que busca, exclusivamente, notoriedad y provocación. Hicieron lo mismo cuando pretendieron convocar una procesión anticristiana en Pascua, con motivos obscenos y ofensivos.

La buena noticia para todos es que estas semanas veremos a un millón de jóvenes celebrando su fe con alegría y a unos escasos miles (si tienen suerte) quejándose por que los católicos utilicemos nuestro dinero como nos da la gana. En el fondo, lo que pretenden, es quitarnos el carné de ciudadanos. Pues que se chinchen bajo sus pancartas y no enciendan mucho la tele estos días, porque cientos de millones de personas en todo el mundo estaremos a otro rollo mientras ellos se hacen mala sangre.

Envío diocesano en Tenerife. JMJ2011

El pasado sábado estuve en el envío de la Diócesis Nivariense para la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011. Me di cuenta de que no había escrito nada respecto a esta JMJ, así que aprovecharé ese encuentro como excusa.

No estuve propiamente en acto del envío, sino en la noche festiva que le precedió. Me encontré con muchos jóvenes (de 16 ó 17 años casi todos) junto a unos cuantos curas y monjas bailando y riendo en la plaza de una iglesia. Animando el momento estaba Wicho, a quien yo no conocía, y que podéis conocer en este vídeo del encuentro en cuestión (está colgado en http://delegaciondiocesanadejuventud.blogspot.com/).

Inmediatamente después actuamos D2N2 (espero que subamos las actuaciones a la web, o al menos las fotos). Aunque era bastante tarde y hacía un viento terrible, muchos jóvenes permanecieron en la plaza cantando y bailando hasta entradas las once de la noche.

Me fui muy contento. Me encontré con una juventud valiosa, capaz de ser natural y de divertirse en un acto de Iglesia, orgullosa de ir al encuentro del Papa en Madrid este agosto, despreocupada y libre. Estas sensaciones son las que me provoca la JMJ. Tengo unas ganas enormes de ir, de hacer Iglesia, de hacer Juventud. Será un encuentro sin preocupaciones para mí (acostumbrado a participar en la organización de actividades), en el que solamente tendré que disfrutar, sentir, rezar, conocer, jalear al Papa…

Es una gozada sentirse tan a gusto entre tanta gente desconocida y saber, además, que el mundo está recibiendo un mensaje escandaloso y muy contundente. No tengo el dato, pero dudo mucho que nunca en la historia de la humanidad, tanta gente haya estado reunida en el mismo sitio para hacer algo juntos como en alguna JMJ pasada (¿cuatro millones?). A los católicos parece que nos han secuestrado los medios de comunicación e incluso la visibilidad pública, pero somos la fuerza social (en España) con mayor poder de convocatoria. Estoy convencido de ello.

Y esta JMJ será una oportunidad para la juventud, para la fe, para los valores, para la trascendencia… para visibilizarnos y reivindicarnos. Para conocernos, jugar juntos, reír, bailar, orar, celebrar…

¿Te veré en Madrid?

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