Archive for December 2011

Santoral Refranero

Con frecuencia un refrán nace como condensación de un cuentecillo tradicional, y expresa las creencias populares con más fidelidad que otras formas literarias. En otras ocasiones, por el contrario, posee un origen culto que deriva de los sermones que durante la Edad Media se pronunciaban en lengua vernácula.

Por eso hoy vamos a hacer un poco de paremiología y vamos a recordar el sentido de algunos refranes que hacen referencias a santos. Aunque podríamos hacer una tesis doctoral acerca de todos los refranes agrícolas que hablan de actividades y fechas, vamos a rescatar algunos cuyo sentido depende más bien de la historia personal del santo, más que del día en que se celebre.

 

  • Acordarse de Santa Bárbara cuando truena

Este refrán hace referencia a que sólo nos acogemos a determinadas personas, actos, normas… cuando tenemos problemas, mientras que los ignoramos cuando no nos pasa nada.

Según la tradición cristiana, Santa Bárbara habría nacido en Nicomedia, cerca del mar de Mármara, hija de Dióscoro, quien la encerró en una torre.

Durante una ausencia de su padre, Bárbara se convirtió al cristianismo, y mandó construir tres ventanas en su torre, simbolizando la Santísima Trinidad. Su padre se enteró del significado del simbolismo de estas ventanas y se enfadó, queriendo matarla. Por eso, Bárbara huyó y se refugió en una peña milagrosamente abierta para ella. Atrapada pese al milagro, se enfrenta a su destino. Su padre la envió al juez, quien dictó la pena capital por decapitación. Él mismo fue quien la decapitó en la cima de una montaña, tras lo cual un rayo lo alcanzó, dándole muerte también.

 

  • Después de ojo sacado no vale Santa Lucía

Este refrán recomienda ser previsor y actuar a tiempo, antes de que sucedan los contratiempos.

Nacida en Siracusa, de acuerdo con la tradición Lucía era de padres nobles y ricos, y fue educada en la fe cristiana. Perdió a su padre durante la niñez, consagró su vida a Dios e hizo un voto de virginidad. Su madre, que estaba enferma, la comprometió a casarse con un joven pagano y ella, para librarse de ese compromiso, la persuadió para que fuese a rezar a la tumba de Águeda de Catania a fin de curar su enfermedad. Como su madre sanó, accedió a romper el compromiso y permitirle consagrar su vida a Dios. Pero su pretendiente la acusó al procónsul debido a que era cristiana.

Se le sometió a un juicio, durante el cual se intentó que abandonara la fe cristiana, pero Lucía no accedió, por lo que fue decapitada.

Es la patrona de la vista (y este refrán cobra sentido) debido a una leyenda en la Edad Media que decía que, cuando Lucía estaba en el tribunal, ordenaron a los guardias que le sacaran los ojos, pero ella siguió viendo.

 

  • Por San Blas las cigüeñas verás y si no las vieres, año de nieves

Hace referencia a la llegada de las cigüeñas a España a principios de febrero (excepto en años muy fríos). San Blas se celebra el 3 de febrero.

Aunque en este caso sí se hace referencia a fechas y al campo, está incluído en esta lista debido a las características del culto a San Blas.

Según la tradición, Blas de Sebaste era conocido por su don de curación milagrosa, que aplicaba tanto a personas como a animales. Salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado. Este sería el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta el 3 de febrero. Es costumbre popular invocarle particularmente para remediar afecciones de la garganta.

 

  • Una y no más, Santo Tomás

Locución que expresa la última vez que algo ocurre, ninguna vez más.

Aunque el origen de esta frase es incierto, es muy probable que venga relacionada con el encuentro de Tomás con Jesús tras la Resurrección. Es muy probable que se intente reflejar la actitud de Jesús, al decirle que no sea incrédulo (en el refrán se hace más de manera más contundente), y que crea en el Resucitado pese a no haber visto a Jesús, simplemente viendo cómo ha transformado a sus hermanos.

Veamos el texto de Jn 20, 24-28:

“Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: !!Señor mío, y Dios mío!”

 

  • A quien Dios se la de, San Pedro se la bendiga

Este refrán puede aplicarse en dos casos diferentes: el primero es el de desentendimiento ante una circunstancia ajena. Pero el segundo es más curioso.

Si seguimos el sentido literal estamos diciendo que, si Dios te da algo, nadie puede oponerse aunque sea el mismo San Pedro.
Una referencia muy destacada acerca del uso de este refrán es el Quijote, en el que aparece en varias ocasiones, la primera vez acerca de la boda entre un lacayo y la hija de una noble: “una vez resuelto el pleito de casamiento de Tósilos con la hija de doña Rodríguez: Cásense –dice el hidalgo– en hora buena, y pues Dios nuestro señor se la dio, San Pedro se la Bendiga”.
Otra vez don Quijote utiliza este refrán aceptando el reto de otro caballero:
“Tomad, pues la parte del campo que quisieredes: que yo haré lo mismo, y a quien Dios se la diere, san pedro se la bendiga”.

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