Archive for July 2011

Marco el romano (Mika Waltari)

Hace poco terminé de leer “MARCO, EL ROMANO” (1964, Mika Waltari).

Se trata del relato de un romano noble, Marco, que lleva una vida disipada y hedonista para tratar de estar por fin con su amada Tulia. Hastiado y desesperanzado, comienza en Alejandría una especie de búsqueda mística que le lleva hasta Jerusalén. La ciudad santa de los judíos está en plena ebullición, pues a la celebración de la Pascua se le suma la crucifixión de un profeta, Jesús de Nazaret, enemigo de los sumos sacerdotes.

Marco tiene a los tres días un encuentro con el propio Jesús y comprueba por sí mismo que el sepulcro en el que le sepultaron ya no guarda su cuerpo. Sorprendido por los acontecimientos, totalmente superado por lo que ha visto y oído, intenta por todos los medios encontrarse de nuevo con el Resucitado y verificar que aquel hombre era realmente el Hijo de Dios. Porque, al contrario que los judíos, el romano Marco percibe inmediatamente que si la Resurrección de Jesús es cierta, entonces la existencia de todos los hombres adquiere un significado distinto.

En su camino, Marco busca insistentemente a los testigos de la vida, muerte y Resurrección de Jesús. Habla con personas sanadas por él, con Lázaro, con María Magdalena, con Pilato y su mujer, con Simón de Cirene, con discípulos y Apóstoles del Maestro… Y encuentra personas temerosas, incrédulas y recelosas… Por último, Marco es uno entre la multitud que contempla la Ascensión del Señor y su conversión se hace entonces definitiva.

Se trata de un libro interesante. No por su literatura, sino por su sentido religioso. Marco vive el despertar de la Iglesia y tiene un contacto muy realista con los testigos de Jesús. El libro es en realidad un compendio de experiencias de las personas que conocieron al Cristo y un relato de la conversión de todos ellos. Una historia que invita a pensar, a orar y a creer.

Actualización: Pueden encontrar el libro en el Blog de Marcelo

Envío diocesano en Tenerife. JMJ2011

El pasado sábado estuve en el envío de la Diócesis Nivariense para la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011. Me di cuenta de que no había escrito nada respecto a esta JMJ, así que aprovecharé ese encuentro como excusa.

No estuve propiamente en acto del envío, sino en la noche festiva que le precedió. Me encontré con muchos jóvenes (de 16 ó 17 años casi todos) junto a unos cuantos curas y monjas bailando y riendo en la plaza de una iglesia. Animando el momento estaba Wicho, a quien yo no conocía, y que podéis conocer en este vídeo del encuentro en cuestión (está colgado en http://delegaciondiocesanadejuventud.blogspot.com/).

Inmediatamente después actuamos D2N2 (espero que subamos las actuaciones a la web, o al menos las fotos). Aunque era bastante tarde y hacía un viento terrible, muchos jóvenes permanecieron en la plaza cantando y bailando hasta entradas las once de la noche.

Me fui muy contento. Me encontré con una juventud valiosa, capaz de ser natural y de divertirse en un acto de Iglesia, orgullosa de ir al encuentro del Papa en Madrid este agosto, despreocupada y libre. Estas sensaciones son las que me provoca la JMJ. Tengo unas ganas enormes de ir, de hacer Iglesia, de hacer Juventud. Será un encuentro sin preocupaciones para mí (acostumbrado a participar en la organización de actividades), en el que solamente tendré que disfrutar, sentir, rezar, conocer, jalear al Papa…

Es una gozada sentirse tan a gusto entre tanta gente desconocida y saber, además, que el mundo está recibiendo un mensaje escandaloso y muy contundente. No tengo el dato, pero dudo mucho que nunca en la historia de la humanidad, tanta gente haya estado reunida en el mismo sitio para hacer algo juntos como en alguna JMJ pasada (¿cuatro millones?). A los católicos parece que nos han secuestrado los medios de comunicación e incluso la visibilidad pública, pero somos la fuerza social (en España) con mayor poder de convocatoria. Estoy convencido de ello.

Y esta JMJ será una oportunidad para la juventud, para la fe, para los valores, para la trascendencia… para visibilizarnos y reivindicarnos. Para conocernos, jugar juntos, reír, bailar, orar, celebrar…

¿Te veré en Madrid?

Me tomo la palabra… Pecado

PECADO (del latín, peccatum)

1.- Según la RAE: transgresión voluntaria de los preceptos religiosos.

Se trata de la primera acepción.

2.- Según Aristóteles: error trágico. En griego, hamartia, “fallo en la meta, no acertar”. Se trata de un error, un fallo, debido a una actitud no consciente.

¡Me ha alegrado mucho leer la primera acepción de la palabra “pecado” en el diccionario electrónico de la RAE! Se trata de una definición que, aunque breve, contiene dos claves importantes:

– Se trata de una transgresión voluntaria. El concepto griego del pecado es, simplemente, “error”. Producido por la falta de conocimiento, no por la falta de amor o por un acto de libertad. El pecado griego es fácil de justificar y disculpar. El pecado cristiano, en cambio, importa. Es una decisión consciente que se puede condenar. Y porque importa el pecado, importa el Perdón.

– Contra los preceptos religiosos. El pecado, tal y como lo entendemos los cristianos, es un contenido religioso y que, por tanto, nos remite a la relación con Dios. No se trata, como en el mundo griego, de un atentado contra “lo sano” o “lo correcto”, entendidos según la forma de vida de la época. Sino de un ataque a “lo sano” o “lo correcto” según los criterios de Dios.

El pecado es un concepto cristiano fundamental. No es “paganizable”, porque el mundo pagano no llega a vislumbrar el pecado tal y como nos lo muestra la revelación que proviene de Dios. No existe el “pecado laico”.

3.- Según el catecismo: es una falta contra el amor verdadero con Dios y con el prójimo. Por lo tanto, una falta también contra la razón, la verdad y la recta conciencia.

4.- Para el perfecto ateo: el pecado no existe.

Es posible que tengamos la tentación, a veces, de rebajar la importancia que el pecado tiene en nuestra fe. Porque nos parece culpabilizador, porque es un concepto negativo, porque no es “atractivo” a la hora de presentarle a otros nuestro cristianismo, porque suena antiguo, porque… Sin embargo, es algo capital. Porque si no hubo pecado, ¿para qué sirvió la Cruz? ¿Y en qué queda la misericordia de Dios? ¿Y de qué fuimos salvados por Jesús?

¡Cuidado con quienes quieren hacernos creer que el pecado no existe o no importa! Satán es el Príncipe de la Mentira. Porque, ¿cuál es el primer pecado que aparece en la Escritura?

5.- El primer pecado que se lee en la Biblia: Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Dios había hecho. Y dijo a la mujer: <así que Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del huerto>.

La primera aparición del diablo en la Escritura es para cometer el primer pecado: la mentira. Y es muy propio de él procurar que no creamos en el pecado o que no le demos importancia.

6.- San Agustín: el pecado es amor de sí hasta el desprecio de Dios.

Lo que nos remite de nuevo al pasaje del Génesis (cap. 3). La mentira de la serpiente engendró el pecado en el hombre, que quiso ser igual a Dios y al margen de Él.

7. Lo que le toca al cristiano: la conversión exige el reconocimiento del pecado. Así llega el don de la verdad de la conciencia y el don de la certeza de la redención.

DONDE ABUNDÓ EL PECADO, SOBREABUNDÓ LA GRACIA (Rom. 5, 20) es decir…

Tags