Archive for June 2011

Y tú, ¿qué opinas?

Hace unos años se hizo una encuesta en un país europeo para conocer la valoración de los ciudadanos respecto al cuidado del medio ambiente en su entorno. De forma genérica, se refería a cosas como la contaminación ambiental, las zonas verdes en la ciudad, la limpieza, las posibilidades de reciclar, las iniciativas públicas de protección del medio, la preservación de los parajes naturales, etc.

El estudio se hizo a lo largo de todo el país. Se preguntaba qué visión tenía el ciudadano de la cuestión ambiental en tres niveles: la propia ciudad, la demarcación territorial amplia (la provincia, por ejemplo) y el conjunto del país.

Los ciudadanos del sur afirmaban que el medio ambiente estaba muy cuidado en su propia ciudad. Regularmente cuidado en el entorno más amplio. Y mal cuidado en el conjunto del país.

Los ciudadanos del norte dieron la misma opinión. Y los del este y los del oeste y los del centro… Dondequiera que se preguntase, las personas tenían una percepción muy buena del medio ambiente en su entorno más conocido, pero creían que la cosa estaba muy mal en el resto de los lugares.

La conclusión, por lo tanto, era llamativa: en todo el país se cuidaba muy bien el medio ambiente, ya que los habitantes de cada sitio así lo afirmaban. Pero, al mismo tiempo, flotaba la opinión de que la situación ambiental era mala en los sitios que no se conocían.

Tal vez estemos viviendo algo semejante con la Iglesia: la mayoría de las personas tienen una opinión positiva de la Iglesia que conocen, pero se sospecha de la Iglesia que no se conoce y de la que no se tiene experiencia directa. Así se forma un ambiente de descrédito, una cierta mala imagen, que muy pocos tienen por conocimiento real pero que se asume de forma generalizada sin apenas resistencias.

Por eso, la pregunta es: ¿qué experiencia tienes tú de la Iglesia? ¿Son experiencias significativas (habituales, permanentes, trascendentes) o anecdóticas (una persona que una vez…) en tu relación con la Iglesia?

If it be your will

Traducción-versión de la magnífica canción de Leonard Cohen (reciente premio Príncipe de Asturias de las letras) If it be your will.

Si es tu Voluntad, cesaré mi voz.
Dejaré de hablar. Como antes, Señor,
como antes de Ti. Callado habré de estar.
Me mantendré así si es tu Voluntad.
·
Si es tu Voluntad que se alce una voz
que arroje Verdad, yo seré canción.
Aunque en muerte esté tu Amor haré alabar.
Yo lo cantaré si es tu Voluntad.
·
Si es tu Voluntad, te suplico, Señor,
que halle tu bondad aquel corazón
que llama a tu puerta con un gemido mortal.
Y que la encuentre abierta. Si es tu Voluntad.
·
Y ata nuestra fe con lazos de luz.
Que el amanecer nos halle en tu Cruz.
Hazme ver tu Amor. Tu rostro, Dios, tu paz,
tu Resurrección. Si es tu Voluntad.
Si es tu Voluntad.

Eppur si muove!

Galileo frente a la inquisición

“Y, sin embargo, se mueve”. La frase es atribuida a Galileo el día que abjura de su teoría heliocéntrica del Universo tras la sentencia condenatoria de la inquisición. Parece que la frase, al igual que muchas otras cosas alrededor del científico pisano (1564-1642), es tan solo un mito. Una encuesta europea hace años revelaba que el 30% de los estudiantes de ciencias de la Unión estaban convencidos de que Galileo Galilei fue quemado vivo por la Iglesia Católica. Yo mismo he sufrido a alguno de estos estudiantes mientras realizábamos juntos una práctica en el laboratorio de la facultad de Física.

La verdadera sentencia contra Galileo consistió en un arresto domiciliario (en 1633), tras un juicio en el que se escucharon sus argumentaciones. En el tribunal había autoridades científicas a las que Galileo intentó convencer de que la Tierra giraba en torno al Sol sugiriendo que las mareas eran provocadas por la sacudida del planeta al trasladarse. Como sabemos, esto no es cierto. Por el contrario, quienes le condenaron tenían la razón: las mareas se producen por la interacción gravitatoria de la Luna con las masas de agua de la Tierra.

En realidad, el juicio no se produjo porque Galileo propusiera una revolución sobre el cosmos. El heliocentrismo era teoría científica desde hacía muchos años. Lo propuso el canónigo católico Nicolás Copérnico antes del nacimiento de Galileo, urgido por un cardenal católico, tras la exposición de sus puntos de vista al Papa Clemente VII. ¿Cómo iba la Iglesia a mirar con temor una teoría cósmica que había nacido en su seno? Fue Lutero, no la Iglesia de Roma, quien condenó el heliocentrismo copernicano.

No. El conflicto surgió porque la teoría heliocéntrica convivía en pie de igualdad con el sistema ptolemaico (en el que es el Sol quien gira alrededor de la Tierra) sin que hubiera evidencias científicas en favor de uno u otro. Galileo propone una defensa definitiva del heliocentrismo en 1616 y es entonces cuando la Iglesia le exige que mantenga sus postulados siempre como “hipótesis”, y no como verdad experimental. Casi veinte años después Galileo se salta esa admonición y publica su Diálogo sobre sistemas máximos sin advertir a los lectores de las consideraciones hechas por la censura. Así, pues, es juzgado Galileo más por “desobediente” que por el contenido real de sus propuestas.

Tras su juicio, el astrónomo de Pisa agradeció a los cardenales la pena tan moderada que le impusieron, puesto que era consciente de que había defendido su libro con argumentos incluso tramposos. El movimiento de rotación de la Tierra, que explica la trayectoria del Sol sobre nuestro cielo y, por tanto, confirma el modelo heliocéntrico de Copérnico, fue demostrado empíricamente mucho después de la muerte de Galileo y, entonces sí, dejó de ser una hipótesis. Unos años después de esto, el periodista Giuseppe Baretti originaba el mito de la famosa frase: eppur si muove.

Argumentos

Un post breve para invitaros a visitar la siguiente página: http://www.arguments.es/proyectos/jmj

Está saliendo en periódicos digitales. Jóvenes universitarios responden a las preguntas más controvertidas y actuales sobre la Iglesia. Con frescura, naturalidad y, sobretodo, argumentos.

Un botón de muestra de esa página:

Dios, ¿una respuesta fácil? – www.arguments.es/proyectos/jmj

Qilqay qhuiswa mi atikux

Los números en asheninka

O, lo que es lo mismo, es posible escribir en quechua. Lo que debería sorprendernos, claro. ¿No perpetró la Iglesia Católica, en su afán evangelizador, un auténtico “genocidio cultural” durante su dominio en Sudamérica?

Si habéis leído las entradas anteriores, ya podéis imaginaros que éste es un nuevo tópico a desmontar.

En su afán evangelizador (tan auténtico y sincero como lo refleja el fragmento del testamento de Isabel II, ya citado), los misioneros apostaron decididamente por estudiar y aprender las lenguas nativas, en lugar de exigir a los indígenas precolombinos el aprendizaje forzoso del castellano. En ese contacto, el interés era tal que dieron escritura, sintaxis, gramática… a unas lenguas que, normalmente, carecían de estructura interna.

¿Tanto? En 1596 en la Universidad de Lima, se creó una cátedra de quechua, idioma de los incas y muy extendido en los Andes. En esta época, ningún sacerdote es ordenado en Perú si no pasaba unas pruebas de dominio del quechua. Y lo mismo ocurrió con otras lenguas nativas. Yo he podido comprobar cómo una lengua “menor” (en comparación con el quechua) sobrevive y se extiende hoy gracias al ardor con el que los primeros misioneros la protegieron: el asheninka, propio del entorno del río Ucayali en el propio Perú (yo mismo saqué la foto que ilustra este post).

Gracias a este trabajo de estructuración las lenguas aborígenes han sobrevivido, porque a la escritura, la sintaxis y la gramática ha podido seguir la literatura y la oficialidad. No solamente en Sudamérica, sino también en Filipinas o África (el somalí, por ejemplo).

La Corona Española formó pronto el Consejo de Indias, una especie de ministerio propio para las colonias en Sudamérica. Este organismo intentó, a finales del siglo XVI, la imposición por razones administrativas del castellano (es innegable que el gobierno de una amplia región fragmentada en múltiples zonas con muchas lenguas distintas es un trabajo difícil). El emperador Felipe II contestó, debido a la presión de los religiosos:

“No parece conveniente forzarlos a abandonar su lengua natural: sólo habrá que disponer de unos maestros para los que quisieran aprender, voluntariamente, nuestro idioma”.

Así que, a finales del siglo XIX, en pleno proceso de descolonización, apenas tres millones de personas en todo el continente hablaban habitualmente castellano. ¿Cómo es posible que hoy en día las lenguas aborígenes sean tan minoritarias? La liberación de las colonias tuvo por líderes a ilustrados criollos, masones, hijos culturales de la Revolución Francesa. Es decir, de la excepción cultural y la uniformización del Estado. Desmontaron el sistema de protección de las lenguas que la Iglesia Católica había articulado, impusieron el castellano y relegaron a los indígenas que no lo conocían a la marginalidad por incomunicación.

Las últimas décadas han visto nacer en Latinoamérica los movimientos indigenistas, necesarios en tanto en cuanto la burguesía más europeizada ha cometido abusos y desprecios sobre las tribus que aún permanecen. En Perú, el gobierno republicano ignoró los asesinatos masivos de indios por Sendero Luminoso y solamente despertó (tanto los políticos como la sociedad civil) al recibir un gran atentado en el corazón de la gran capital de Lima. Lo curioso es que los movimientos indigenistas se autoproclaman herederos de esa revolución descolonizadora del XIX que, como hemos visto, ha sido la auténtica culpable del “genocidio cultural” del que culpan, interesadamente como coartada, a la Iglesia Católica.

Tags