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¿Gandhi vs Jesús?

Un extracto de Leyendas negras de la Iglesia (V. Messori):

No es un ejemplo superficial de apologética sino una verdad indiscutible: Gandhi no puede compararse con Jesús, ni tampoco es “superior” a Él, como dicen algunos (no pocos cristianos). En realidad, Gandhi no sería Gandhi sin Jesús, tal y como él mismo reconoció en numerosas ocasiones. En la famosa entrevista concedida a un misionero protestante corresponsal de un periódico inglés, djo haber tomado del Evangelio directamente el concepto de la “no violencia”, con sus corolarios de “resistencia pasiva” y “no cooperación”. En efecto, su “pacifismo” conserva el fuerte sabor del Nuevo Testamento y poco o nada tiene que ver con el irreal y perjudicial utopismo de tantos occidentales que creen identificarse con su mensaje.

Éstas son palabras textuales de Gandhi: <Si tuviese que elegir entre la violencia y la bajeza, escogería la violencia. Personalmente, me esfuerzo por cultivar el sereno valor de morir antes que matar. Pero quien no posee este valor , que acepte matar y ser matado antes que rehuir vilmente del peligro. Los desertores cometen un acto de violencia mental: escapan porque no tienen el valor de afrontar la muerte>. Luego añade: <Es mejor la violencia que la cobardía: la no violencia no es una sumisión servil al malvado>. Aquí se percibe el eco del Evangelio que asocia paz con justicia; es la voz viril de Jesucristo que quiere “pacíficos” y no “pacifistas” (que no es lo mismo).

Sería una caricatura del mensaje de Gandhi el intentar apropiarse del mismo bajo esa perspectiva laica, libertaria y hedonista que identifica a tantos movimientos de hoy en día, empezando por el radical, pero que también se extiende sobre capas cada vez más amplias de excomunistas. Siguiendo con el Mahatma: <La no violencia debe nacer del satyagraha (la fuerza espiritual). Y ésta requiere el control, que sólo se obtiene mediante una constante batalla por la pureza y la castidad, de todos los deseos físicos y egoístas>. Una concepción de duro ascetismo que es todo lo contrario de lo que teorizan y practican algunos de los autodenominados “gandhianos” de hoy. Éstos se escandalizarían, además, si supieran que la famosa toleracia del Maestro tenía un límite establecido: <No debemos tolerar nunca la falta de religión>.

Blasfema sobre el nombre de Gandhi quien se dijera inspirado por él sin poner en el centro de su vida el nombre de Dios (no es por casualidad que sobre su tumba sólo se grabaron las palabras: <¡Dios! ¡Dios!>); también sería blasfemo el que se dijera su discípulo y se situara al mismo tiempo en lo que él conjuraba como “el maldito desierto del ateísmo“, por teórico o práctico que sea.

Gandhi no acabó asesinado a manos de los colonialistas ingleses ni de cualquier otro “malvado”, como desearía el esquema maniqueo y masoquista occidental. Fue un devoto hindú, que lo acusaba de “modernismo” y “occidentalismo” y de haber contaminado las Sagradas Escrituras de la tradición autóctona con la Biblia, quien descargó una pistola sobre él.

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