Archive for June 2010

La muerte, el tren y el filósofo

Las siguientes son palabras de V. Messori (que cita a Blas Pascal) en “Hipótesis sobre Jesús”.

Más acá del nacimiento y más allá de la tumba la vida se abre a dos misterios. Antes del nacimiento y después de la muerte, desde ambos extremos nuestra existencia está inmersa en lo desconocido. En la eternidad, sin duda alguna. Eterna, la nada de que acaso procedemos. Eterna, esa nada en que acaso nos hundiremos. No se equivocaba el que comparaba nuestra condición a la del que se despierta en un tren que corre a través de la negrura de la noche. ¿De dónde partió ese tren en el que nos colocaron no sabemos cuándo ni por qué? ¿A dónde camina? Y ¿por qué ese tren y no otro?

Hay quien se contenta con curiosear el compartimento para volver a dormitar tranquilamente: ha tomado conciencia del ambiente que le rodea; eso le basta; el resto no es asunto suyo. Si, luego, le atenaza la angustia de lo desconocido, siempre habrá modo de superarla distrayendo la atención hacia otra cosa. Como dice el poeta, “mejor olvidar, en la actividad febril, y no indagar el inmenso misterio del Universo”.

<<Desconozco quién me ha puesto en el mundo, ni qué es el mundo, ni lo que soy yo mismo. Contemplo la inmensidad del Universo y me veo atado a un rincón de la inmensidad del espacio, sin llegar a adivinar por qué me encuentro en este puesto en vez de otro. No sé por qué este corto espacio de vida que me han dado, se me ha dado en este momento más que en cualquier otro de la eternidad que me ha precedido y de la que me seguirá. Veo por todas partes, infinitudes que me aprisionan como a un átomo y como a una sombra que sólo dura un instante que no se repetirá. Lo único que sé es que pronto moriré: pero lo que más ignoro es precisamente esa muerte a la que no escaparé (B. Pascal)>>.

<<A los hombres, no habiendo podido curar de la muerte, han decidido, para tranquilizarse, no pensar en ella (B. Pascal)>>.

Tags