Vocación

Gente Con Sagrada. Una propuesta vocacional

Por una propuesta vocacional atractiva.

Ellos son la gente con. La gente consagrada. Una propuesta vocacional con sentido.

Porque al contrario de lo que piensa todo el mundo, una vida consagradano no es una vida sin.

Parece que lo que define una vida consagrada es que es una vida sin pareja, sin propiedades, sin hacer lo que quieres en cada momento. Los votos, que son una concreción de la libertad absoluta de elegir regalar nuestra vida a los demás, al mundo le parecen alambradas que encierran a los consagrados en un campo de concentración muy poco atractivo.

Pero la realidad es que la gente consagrada es gente con, y pocas veces se ofrece y se “vende” así.

Yo le diría a un joven en cualquier reflexión vocacional que la vida de un consagrado es una vida con.

Con caminos que nunca soñaste caminar.

Con personas que nunca soñaste conocer.

Con cariño que nunca soñaste recoger.

Con brazos que nunca soñaste abrazar.

Con manos a las que nunca soñaste ayudar.

Y con una vida que aunque tu nunca la soñaste, Dios la soñó para tí.

Y fue mejor que todas las posibles vidas que rondaban por tu cabeza.

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“Gente con” es el título de una acción vocacional de los misioneros claretianos en España. Es fantástica, se han currado vídeos espectaculares y folletos, pero como tantos currantes en la Iglesia, no han colgado todavía nada aprovechable en Internet. Cuando lo hagan, lo meto aquí.

Ya les he dicho que en el siglo XXI hay que compartir más, porque trabajamos muchísimo sólo para cuatro gatos, y hay un mundo en la red que puede aprovechar nuestros trabajos. Justo esa es la vocación de esta plataforma, d2n2, la de compartir, dar repercusión y servir de repositorio de cualquier cosa que pueda servir para evangelizar o ayudar al encuentro con Dios en la red.

Por eso invitamos a todas los lectores que tengan materiales aprovechables que los cuelguen en la red de alguna forma, para que el trabajo realizado pueda ser usado por otros. Si no saben hacer por ellos mismos, no pueden o simplemente no tienen tiempo, ofrecemos nuestra plataforma para hacerlo. Vídeos, documentos, reflexiones. Lo que quieran.

Nos lo pueden enviar a materiales@d2n2.org o subir a través de este formulario.

Curas en paro

Muchas veces nos quejamos de lo poco cristianas que son las empresas con sus empleados cuando cumplen años o por circunstancias como el matrimonio o los hijos, dejan de funcionar a pleno rendimiento.

Pero en la Iglesia deberíamos hacer autocrítica porque podemos ser iguales o peores con los nuestros.

Respecto a los laicos, en muchos lugares solo son capaces de trabajar con estudiantes o jubilados. Son incapaces de encontrar ocupaciones pastorales comprometidas a matrimonios o personas que deban compatibilizar un trabajo con la misión.

En muchos casos se resuelve de una manera totalmente machista, en la que la mujer cuida los crios mientras el marido sigue con el ritmo y las actividades que antes hacían juntos.

Es cierto que mayormente son ellos los que se ven desbordados y se alejan un poco del ritmo que lleva el centro pastoral, pero no es menos cierto que otros muchos se van, porque ya no hay tareas para ellos o las que les ofrecen, son las que nadie quiere.

Respecto a estos laicos comprometidísimos que acaban desapareciendo cuando la vida se les complica ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? ¿Se alejaron de la misión, o la misión los dejó en la cuneta porque no podían seguir el mismo ritmo?

Respecto a los religiosos se viven algunas crisis personales dolorosísimas cuando las capacidades se empiezan a ver mermadas. Donde antes podían pastorear o servir hasta la muerte viviendo su carisma, hoy, la legalidad del mundo y la adaptación de estos centros a las distintas normativas, les excluyen. Se ven prohibidos y alejados de los centros educativos, los hospitales, y otros lugares para recluirlos en las casas comunitarias a ver la tele, leer el periódico, rezar un ratito y hacer los ejercicios de turno para conservarse un poquito más.

A veces pienso que no somos sinceros del todo con los seminaristas y novicias cuando les “vendemos” cómo será su vocación, pero solo les contamos la versión de la misma durante los primeros treinta años. Con los treinta finales no sabemos muy bien qué hacer.

Todo esto desde un punto de vista organizativo es un auténtico despilfarro. Pasas años formando, invirtiendo recursos y dando experiencia a gente a la que luego despides o desocupas cuando más sabiduría y experiencia tienen. No amortizas la inversión. No recuperas nada de lo invertido cuando ya no pueden estar en la cresta de la ola. Pero el santoral está lleno de santos que vencieron las limitaciones de la enfermedad, la edad o la familia para emprender grandes obras y construir el reino.

Dos ideas al respecto:

Todo carisma, toda misión, tiene un fundamento último. Ese fundamento último no son los colegios, ni los hospitales, ni las misiones. Es el otro. Es el encuentro con el otro. Separarlo de las ovejas o del resto de los pastores, privar a nuestros religiosos, sacerdotes, monjas, catequistas, monitores o voluntarios del motivo por el que se enamoraron y se embarcaron en esta aventura, y relegarlos a la única labor de sacar fotocopias, a decorar altares o a rezar laudes, es similar a despedirlos o jubilaros (y provoca crisis similares).

Si estás en paro, emprende. Se creativo porque el Evangelio todo lo hace nuevo. Si nadie te da el trabajo que te llena, búscatelo por tu cuenta. Con los vecinos, con los compañeros de trabajo, con el grupo que se reune en la parroquia, con el personal de limpieza del hospital, con los niños que se quedan jugando en el colegio. No hay una única forma de construir el Reino y la Iglesia necesita de tus manos y tus ideas aunque no conozca el lugar dónde hacen falta. Búscate la vida. Porque Dios te llamó para que tuvieras vida, y la tuvieras en abundancia.

Pensar no es hacer

Uno de los problemas clásicos de los cristianos es de analizar las cosas demasiado.

No me refiero a profundizar demasiado en las cosas, sino en hacerlo a menudo. El ser humano siempre cree que pensar en un tema es trabajar en él. No es cierto. Pensar sirve para aclarar perspectivas, pero los problemas sólo los solucionan las acciones. Pensar mucho un problema sirve para intentar recapitular la mayor información posible de cara a no equivocarse, pero el problema sigue exactamente igual ahí, fuera de nuestra cabeza.

Lo mismo sirve para hablar del tema con alguien o decidir en grupo. Se ven perspectivas, pero el problema sigue igualmente.

Los anglosajones lo llaman parálisis por análisis. Analizas tanto que pierdes la ocasión de actuar. Realmente es cobardía disfrazada de preocupación.

Si mirando el horizonte decides tomar un camino, no debes volver a pensar de nuevo hasta que hayas caminado algo. Si no avanzas, las vistas serán siempre las mismas.

Toda decisión, ha de ir acompañada de una acción. La siguiente decisión debe de tomarse después de la acción, porque si no no estás avanzando. Es preferible avanzar y equivocarse a quedarse quieto. Por lo menos, habrás añadido una experiencia al análisis que antes no tenías.

¿Y cómo actuar?

No hace falta tener el dominio de toda la acción. Incluso no hay por qué tenerlo en absoluto. Toda desición se puede dividir a su vez en miles de acciones pequeñas. Quizás no se pueda hacer todo. Pero sempre hay algo que se puede ir adelantando.

Cuando te casas, no tienes claro que hacer el resto de la vida respecto a tu matrimonio, pero puedes irte de luna de miel y luego ir afrontando los problemas según vayan viniendo.

Los mejores libros de empresa aconsejan que te pongas un plazo y dediques un 80% del tiempo a pensar y un 20% a decidir. Y a su vez, que tomes la decisión cuando tengas el 80% de información. Porque pensar es importante, recoger información y analizarla también, pero si no se toma la decisión y se ejecuta sin miramientos, todo habrá sido en balde.

El matrimonio es para siempre

Al menos en la concepción cristiana del mismo.

No se trata de entrar en si el matrimonio civil o el religioso. Se trata de si tu matrimonio es o no para siempre. Se trata de si hay un listón de “hasta aquí llegaría” o no lo hay (refieriéndome siempre a opciones personales, no a casos traumáticos de fuerza mayor).

Y es una concepción bastante inteligente, porque si vas a comenzar un camino sin retorno, tomar la decisión es diferente.

Comprendo que es mucho más atractiva la idea de que toda decisión en la vida es reversible, cambiable o que puede corregirse. La realidad, a poco que abramos los ojos, nos demuestra lo contrario. No me refiero a no poder rehacer la vida con nuevas opciones. Me refiero a lo imborrable del error cometido, que acompañará el resto de la vida y marcará las futuras decisiones igual que lo hacen aquellas que fueron un éxito.

Nadas por el océano. Tu brazada es diferente si puedes volver a la orilla cuando quieras o si no.

Corres por un camino. Tu ritmo es diferente si existe la opción de regresar al punto de partida o por el contrario sólo puedes avanzar.

Toda la fuerza, toda la energía, toda la concentración, sólo se ejercita cuando la opción de volver al inicio se ha descartado desde el convencimiento más profundo. Cuando no hay un plan B. Cuando las dificultades no amenazan con cambiarnos el rumbo, sino con quitarnos la vida.

¿Cuánto ha cambiado tu vida en estos últimos veinte años? Pues imagina si quieres llegar a las bodas de oro (50 años) cuanto más va a cambiar. Cuanto más vais a cambiar. En cinco años apenas quedará nada de las personas que se comprometieron. Son seres casi nuevos, con nuevos problemas, con nuevos talentos, con nuevas inquietudes, con nuevas energías. Y en ese momento en que te descubras compartiendo momentos con ese ser desconocido que apenas es un borrón del que te enamorastes profundamente… ¿Volverás hacia atrás?

Puedes hacerlo. Salirte del guión y buscar alguien más para enamorarte como al principio. Pero el ciclo volverá a repetirse y sólo estarás avanzando (por segunda vez) los primeros cinco años de relación.

Los cristianos, creemos desde la fe que lo que nos une no es todo lo humano que nos atrajo en su día, sino lo divino que permanece día tras día. Si es fantástico enamorarse varias veces de distintas personas… Imagina las profundidades a las que se puede llegar concentrando todo el descubrimiento en la misma persona. Enamorarte del joven, del trabajador, del padre, del abuelo. Muchos amantes y a cada cual con más profundidad que el anterior.

En un cómic del Jueves, de la parejita, ella le preguntaba a él si la quería más o menos que cuando se conocieron. El responde que cuando eran adolescentes la quería para presumir de novia, de jóvenes para meterle mano, más adelante para tener a alguien con quien ir al cine, luego la quería para compartir el piso y tener sexo a menudo, luego la quería para contarle sus penas y que lo consolara, etc… El cómic acababa con él diciéndole ante la mirada de hastío de ella por una respuesta tan mundana: “Emilia, no se si te quiero más o menos, pero con todos estos años, sin duda te quiero mejor”.

Tu has nacido chef

Cuando hay miedo se tiende a la uniformidad.

Ante la inseguridad de un futuro incierto, se recurre a fórmulas magistrales que siempre han funcionado. Se abandona la experimentación y se recurre a lo obvio.

Nos olvidamos de la cocina creativa y recurrimos al bocadillo de patatas, bueno y barato con éxito asegurado. A la hamburguesa si vamos por lo moderno.

El problema es que muchos miles de empresas que recurren a lo obvio saturan el mercado de obviedades. Sabes que lo que ofrece el mercado está muy bien, pero que tu tienes hambre de algo mucho más especial.

Y tu sabes que no has nacido para alimentarte de lo obvio. En tus manos de cocinero hay arte desde el mismo día en que naciste.

Un arte que sólo el miedo puede apagar. Una receta maestra que acabará oculta, si la posibilidad de un fracaso se interpone en su camino.

Porque tu eres la sal del mundo. De este mundo soso que necesita de un chef para que pueda conocer otros horizontes, otras posibilidades, otras recetas.

Porque tu has nacido chef.

No hay dilema, hay dificultad

by Eneas

by Eneas

Dilema moral es cuando se ha de decidir entre dos cosas igual de buenas, o dos cosas igual de malas.

El 99% de nuestros dilemas morales no son tales.

Son dificultades morales, porque elegir la opción buena nos supone una dificultad muy grande.

Despedir empleados para incrementar beneficios no es un dilema moral. Es dudar entre el dinero y las personas.

El aborto, en la mayoría de las ocasiones no es un dilema moral. Es dudar entre mi proyecto de vida, y la vida de una persona. La eutanasia viene a ser un caso parecido.

Comprar productos baratos fabricados aprovechándose de las personas (niños, analfabetos, dictaduras, mafias, etc) no es un dilema moral, es ser irresponsable.

La honradez en un entorno corrupto no es un dilema moral, es cobardía.

Jugarte el tipo por la injusticia, la verdad, la igualdad… No es un dilema moral. Está claro lo que hay que hacer.

No confundamos los dilemas morales con la falta de valor.

 

La santidad es inversamente proporcional al entorno

Y ya está. No hay mucho más que hablar sobre el tema.

Disfruta de la lucha en las persecuciones, en los momentos difíciles, cuando todo está perdido, cuando no queda esperanza, cuando cualquier resto de humanidad ha desaparecido.

No pongas excusas basadas en que no te dejan, en que son tiempos duros, en que te encuentras sólo, en que la maldad campa a sus anchas.

La santidad sólo se da cuando el entorno no acompaña. Cuando la cosa está fácil, no hay santidad, hay inercia.

Ingeniero metido a mecánico

by Seattle Municipal Archives

by Seattle Municipal Archives

Tras toda una vida preparándote para ello, eres grande en lo tuyo. Podrías hacer grandes cosas, lo sabemos.

Si te dejaran la libertad para hacer lo que crees conveniente y los medios adecuados, no tengo la menor duda de que cualquier cosa que hicieras la pondrías en ó

rbita.

Pero en la pastoral, así como en la vida, muchas veces a los más capacitados les toca hacer el papel de mecánico.

En casi todos los casos, antes que tú hubo alguien o muchos que lo hicieron mal. Fueron demasiado condescendientes o demasiado estrictos, y casi todos los proyectos que te encargan no empiezan de cero, sino que están en puntos negativos. Te enfrentas a grupos demasiado acomodados o demasiado acobardados, a situaciones caóticas, a un status quo que hay que derrumbar para poder empezar a construir.

Asúmelo. Quizás seas ingeniero, pero a los mejores les toca ser mecánicos. Arreglar los errores de los demás manchándote de aceite, en posturas incómodas y con un importante desgaste físico y emocional.

Esto no es para criticar a tantos ingenieros que creen que meritoriamente sacan adelante proyectos, y no se despeinan a costa de la gente que realmente trabaja.

Esto es para darte ánimos en tu labor de mecánico. Piénsalo bien, quizás parezca que otros construyen el mundo, pero la realidad es que sigue en pie gracias a ti. Mientras otros se preocupan por salir en la foto, tu andas liado en que no se salgan los tornillos y se desmonte el aparato.

Ádemás, como a lo mejor ya has comprobado en tu vida, las medallitas y los focos glamourosos tienen fecha de caducidad. Que no te deslumbren, porque son espejismos. Lo mejor de ti se forjó en tiempos duros, no en el estrellato.

¿Y cuál es el premio? ¿El anonimato? ¿El trabajo desagradecido? ¿La falta de vértigo, de éxitos, de sensación de velocidad?

La paz, si logras aceptar que Dios te hizo ingeniero para que fueras un buen mecánico.

Creadores de magia

by ItzaFineDay

by ItzaFineDay

Hay un género de personas que crean magia.

Luchan contra las situaciones, por más dolorosas que sean, para crear un clima de auténtica paz y alegría.

Quizás un padre, quizás una abuela. Es probable que en tu familia hubiera alguno. Ese tipo de persona que tanto te hizo disfrutar de la vida de pequeño y que llenó tu mente de recuerdos imborrables que te empujan día a día a luchar por un mundo mejor y a no tirar la toalla.

Y ahora te encuentras recordando los viejos tiempos como si fuera una lástima lo pasado. Como si el futuro sombrío hubiera arrasado con todas las posibilidades de volver a recuperar esa espontaneidad, esa alegría, ese gozo por vivir la humanidad en primera fila.

Pasan por tu mente los momentos cómplices, los descubrimientos, los juegos, las risas. Y lees los periódicos y parece que ya no tienen cabida en el mundo que hoy poblamos.

Y hoy, justo hoy que comienza un nuevo año, te digo que los creadores de magia que te precedieron no son una especie de suerte histórica que te tocó.

Que perteneces a un linaje que generación tras generación ha contado entre sus filas a alguien capaz de sacar flores del estiércol. Y que ese alguien, al igual que tu ahora, nunca lo tuvo fácil.

Tuvo que sacar una sonrisa en el velatorio de las muertes de la vida. Tuvo que inventar el chiste oportuno para contar en la tragedia. Tuvo que convertir en aventura el destierro, en juego las dificultades, en anécdotas los percances, en historietas las tragedias, en querida compañera la incetidumbre.

Y te toca coger el relevo.

Ten en cuenta que lo difícil de hacer magia no es el truco, es el auditorio al que te enfrentas. Precisamente es magia porque no se espera. Porque no es posible ni probable. Porque nadie pierde el tiempo en perfeccionar ilusionismos ilusionantes. Porque no hay maestros y nadie cree que hacer magia sea posible. Porque te toca desarmar lo evidente.

Tienes que ponerte a crear. Inventa, practica, descubre los secretos de la magia. Descubre cómo sacar un conejo blanco del sombrero vacío de la cotidianidad.

Porque es tu destino. Dios te hizo Mago y debes crear magia para que el mundo crea.

Hazte misionero

by Iglesia de Valladolid

by Iglesia de Valladolid

Jesús dejó bien claro lo que había que hacer. Amar a Dios y al prójimo resumían la ley de muchos siglos de antiguedad.

No robarás, no matarás, perdonarás, no mentirás, ayudarás al necesitado y otros muchos que son más sutiles y que no están escritos son los mandamientos de Dios que todo cristiano ha de seguir en su camino de crecimiento espiritual.

Pero Jesús no contesta los porqués. Y hoy en día, cada vez con más fuerza, el mundo nos pregunta ¿Por qué?

¿Por qué he de renunciar a la ventaja inmediata de la ejecución de un enemigo, de una mentira que me encumbra, de no perder tiempo, esfuerzo o dinero ayudando a otro que jamás me lo devolverá?. ¿Por qué he de renunciar a todos estos atajos para lograr mis objetivos?.

En una sociedad cada vez más alejada del conocimiento de Dios, surgen millones de ídolos (Dinero, sexo, poder, comodidad, etc.) que solicitan a sus adeptos pagar el precio del pecado para poder seguir regalándoles los beneficios que les prometieron.

Y en medio de este caos, surge la figura del misionero. El misionero es aquel padre, madre, profesor, familiar, sacerdote, vecino, amigo, que te enseñó con su vida el por qué de seguir a Jesús. El ser humano es así de desconfiado. Necesita algo concreto para poder fijar su vida en lo trascentente.

Las vidas de tantos y tantos misioneros que viven en el mundo, pero sin ser del mundo, acallan los porqués de una sociedad escéptica con la ternura.

Celebrando el domingo mundial de las misiones (Domund) te invito a que pienses en convertir tu vida en misión y acallar todos aquellos porqués de la gente que te rodea. Aquellas preguntas que sólo tu vida y la de ningún otro alcanza a responder.

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