Vida

Enriquecer siendo pobre

Cuando uno dice sí a Dios para echarle una mano construyendo el reino, siempre se imagina ayudando a todo el que nos rodea. Dando la vida por ayudar a los necesitados y salvarlos de su situación de dolor, pobreza o angustia.

Pero resulta que Dios es un bromista, y en no pocas ocasiones te quiere a tí como pobre. Y en esas ocasiones, para ayudarle a construir el reino es necesario que seas tu el pobre, el necesitado. Que seas tu mismo el que sufra la injusticia, la marginalidad. Que tu pobreza te duela, o te angustie.

Y esto lo hace porque ya tiene la experiencia. Y por eso mandó al nuestro salvador pobre, necesitado. Porque la gente sólo se deja salvar por un pobre. Sólo un pobre puede generar tanto amor a su alrededor. Sólo un necesitado de amor puede enseñar a amar.

Y esto es otra de las letras pequeñas del contrato que nadie nos explica cuando nos metemos en este lío. Afortunadamente, quien a Dios tiene nada le falta, así que esa pobreza la asumimos con un corazón multimillonario.

El mundo está loco.

Anteayer en el periódico de mayor tirada nacional aparecía un artículo comentando que ayudar a tus hijos a hacer sus deberes es malo, ya que pierden autonomía y no es igualitario (porque hay niños a los que sus padres no pueden ayudar).

Vivimos una época en la que, para el resto de la humanidad, no existe la verdad. Sólo existen millones de pequeñas verdades individuales en lucha por imponerse a las demás. Para ello se asocian, se constituyen en lobbies, organizan partidos políticos o asociaciones y tratan de convencer y ganar masa para, por el número, acreditar la validez de sus propuestas.

Son verdades fragmentadas. No son holísticas. Ninguna tiene una verdad que abarque temas como la familia, la economía, el éxito, el fracaso, el hambre, el sufrimiento, la enfermedad, el sentido de la vida…. Son verdades parceladas en las que los nuevos creyentes pululan cambiando de bando según el tema del que se trate. Se puede buscar el máximo beneficio económico en la empresa, seguir los sentimientos a la hora de tomar decisiones en familia y tratar de dedicar todo el tiempo libre a la salud aunque sean tres verdades con raíces diametralmente opuestas.

Se puede reivindicar el derecho a la huelga aplastando los de otros a transportarse o a trabajar. Se pueden pedir subvenciones y exigir al estado mientras se evaden impuestos y se hacen trampas en facturas y salarios. Se puede pedir cambios en la justicia y tener trabajadores sin contrato. Se puede pedir el derecho a la dignidad del colectivo gay, ofendiendo las creencias más profundas de otras personas.

Se puede creer en una cosa y cambiar a la contraria. No pasa nada. No existe una verdad.

Para los cristianos, que conocemos esa verdad revelada que nos trae Jesús, nos puede parecer que el mundo está loco.

Pero debemos estar tranquilos. Porque precisamente en estos tiempos es dónde brillan más fuertemente los frutos de seguir una verdad coherente. Familias estructuradas, vidas serenas, profesiones dignas, y sobre todo paz, mucha paz. Aún a costa de tener que sufrir las iras de aquellos para los que somos un obstáculo.

Agujetas espirituales

Hoy vamos a tratar las agujetas espirituales ayudándonos de la wikipedia en su definición de agujeta.

¿Qué es una agujeta?

Las agujetas (nombre médico: mialgia diferida) es el nombre coloquial de un dolor muscular llamado dolor muscular de aparición tardía (DMAT) o dolor muscular postesfuerzo de aparición tardía (DOMPAT), en inglés DOMS (delayed onset muscular soreness) acompañado de una inflamación muscular

Algo que duele y que aparece después de un esfuerzo. ¿Cuáles son nuestros esfuerzos espirituales? La paciencia, la tolerancia, la persecución, etc. En resumen: la cruz. En nuestra vida son miles las situaciones que nos ponen a prueba la fe. A medida que avanzamos lejos de hacerse más fácil, parece que el listón sube más alto cada vez.

Acciones de la fe que nos llenan de un dolor intenso, pero que inflaman nuestro músculo más valioso: el corazón.

¿Cómo prevenir las agujetas?

No existe un método claro para prevenir y tratar las agujetas a pesar de las numerosas investigaciones. Sin embargo, se ha demostrado que los estiramientos musculares previos a la realización del ejercicio, así como posteriores, disminuyen la intensidad del dolor.

Espiritualmente, estiramos nuestros músculos en los distintos actos de fe que realizamos cada día. Amar en lo pequeño nos permite prepararnos para cuando la exigencia del amor nos desborde.

¿Qué hacemos cuando nos duela?

Uno de los métodos más empleados en la medicina deportiva es el masajemuscular.

Espiritualmente masajeamos nuestra alma con la oración y los sacramentos. Con la eucaristía, la confesión y la oración dejamos que las manos de Dios nos toquen fuerte para sanarnos.

La vida cuesta arriba. 5 claves para afrontar problemas.

Cuando subimos una cuesta muy pronunciada el tiempo se detiene.

Notamos y nos concentramos en cada paso que damos por que nos cuesta. Nos olvidamos de la meta y pensamos en el siguiente paso, y luego en el siguiente. También dejamos en un segundo plano los elementos accesorios tales como si llevamos algún botón desabrochado, si habremos cogido o no nuestras galletas favoritas para el camino, etc. Si vamos con alguien, en la cuesta se acaba la conversación para poder coger aire. Paramos de vez en cuando para coger fuerza, y seguimos el mismo camino.

En la vida deberíamos coger ejemplo y actuar de la misma manera.

Cuando nos venga una situación que nos supera y que apenas podemos afrontar con nuestras fuerzas debemos imitar lo que hace nuestro cuerpo cuando se enfrenta a situaciones similares:

Despedazar el problema y enfrentarnos a el por partes. No imagines todo lo que tienes que subir, sino concéntrate en el siguiente paso. Es un ejercicio muy difícil, pero enormemente satisfactorio. Hoy piensa y actúa para hoy. Esta hora piensa y actúa para esta hora. Cualquier cosa que haya que resolver en un año se puede dividir en varias cosas a hacer determinados días concretos.

Olvidarnos de lo que no pertenece a este momento. No cargues permanentemente en tu cabeza con todo el problema, porque sólo podrás avanzar en aquello que toca hacer en este momento. No intentes solucionar lo que podría ocurrir si la cosa se complica aún más, o aquello a lo que posiblemente te tengas que enfrentar en unos meses. No dejes que tus miedos dirijan tus pensamientos. ¿Qué tienes que hacer hoy para avanzar en tu camino? Pues hazlo ¿Puedes hacer algo más, que aporte algo al problema? ¿no? Pues descansa, deja de pensar en el tema y coge fuerzas para mañana.

No impacientarnos. La vida cuesta arriba, vivida momento a momento, se vive más despacio y más intensamente que la vida fácil. Cada día será una semana de otras etapas más agradables de la vida. No te impacientes. La cuesta se acabará en algún momento.

La soledad del esfuerzo. Ahora los demás no existen. Aunque estés rodeado de personas que te aman y que te hagan más llevadero el viaje, el esfuerzo no lo va a poder hacer nadie por ti. No pierdas el tiempo mirando cómo se portan los demás ante tu situación. No te indignes o te quedes parado esperando la actuación de alguien. Podrías gastar toda tu energía en algo que no te va a ayudar en absoluto. Afronta el problema, y cuando acabes, si quieres, dedícate a analizar como respondieron los demás.

Para para coger fuerza. Incluso en la cuesta más pronunciada habrá alguna sombra o algún rellano. Aprovecha los pequeños momentos de descanso que te dejen para recargar fuerzas. Escucha música, haz ejercicio, haz alguna actividad que te saque totalmente del problema. Pero sobre todo, haz oración. Bebe del agua que calma la sed eterna para calmar la tuya. Descansa en aquel que pudo cargar con todo el mal del mundo entero.

Habla con el mayor escalador del mundo, te dará ánimos.

 

 

 

Revisa tu vida, ahora que puedes

by Horia Varlan

by Horia Varlan

¿Tienes un proyecto personal?

Un proyecto personal, es un plan de vida en el que decides qué y cómo quieres mejorar tu vida en distintas variantes: la familia, tu pareja, tus amigos, tu relación con Dios, el trabajo, los estudios, etc…

A la hora de hacer un proyecto personal, es mujy probable que si no lo contrasto con algún asesor externo a mí, acabe proyectando en él las frustraciones, miedos y deseos propios de mi edad y condición.

Para ser objetivos, ¿Qué mejor que escuchar la opinión de aquellos a los que ya se les acabó el proyecto?

En el periódico ABC, hoy viene un interesante artículo sobre las cosas de las que más nos arrepentimos a la hora de morir sobre cómo hemos orientado nuestra vida. Son las siguientes y aportan importantes reflexiones a la hora de revisar nuestro proyecto personal:

1.-“Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí”: Se trata del lamento más habitual de todo, ya que al hacer balance de su vida muchas personas descubren que no han llegado a cumplir una mínima parte de sus sueños. En muchas ocasiones, esto se debe a que optaron por hacer lo que creían que debían hacer, en lugar de lo que realmente querían.

¿Haces tu proyecto personal según espera alguien de tí? ¿Te has propuesto metas cortas porque simplemente no tienes valor de poner otras más altas?

2.-“Desearía no haber trabajado tan duro”: Es el lamento más frecuente entre los pacientes de sexo masculino, que desearían haber pasado más tiempo junto a su familia viendo crecer a sus hijos, en lugar de en su puesto de trabajo.

¿Qué lugar ocupa tu famlia, hijos, pareja en tu proyecto personal? ¿Qué lugar ocupa en tus preocupaciones, en tu tiempo, en tu energía, en tu dinero el tema “trabajo”?

3.-“Desearía haber tenido el coraje para expresar mis sentimientos”: Aquellos que reprimieron sus sentimientos para no enfrentarse a quienes los rodeaban se lamentan de haberse conformado con vivir una existencia mediocre y amargada, en la que no eran ellos mismos.

¿Haces tu proyecto personal para ser más feliz, para acercarte más a Dios, o para tener más contenta a la gente de tu alrededor? ¿Eres sincero, auténtico, o simplemente desempeñas un rol, un papel?

4.-“Desearía haberme mantenido en contacto con mis amigos”: Al igual que muchas personas se arrepienten de haber descuidado a sus familias, es muy frecuente lamentar no haber cuidado lo suficiente de aquellas amistades verdaderamente importantes. Lamentablemente, cuando se está muy cerca de la muerte es imposible recuperar el tiempo perdido.

Hay un refrán que dice: Es mejor perder el tiempo con los amigos que los amigos con el tiempo. ¿Cómo está en esto tu proyecto personal?

5.-“Desearía haberme permitido ser más feliz”: Se trata de un reproche sorprendentemente común que se hacen aquellas personas que prefirieron engañarse a sí mismos y continuar con unas existencias en las que ya no eran felices, en lugar de enfrentarse a su miedo a cambiar de vida.

Otro ejercicio interesante, sería hacerte esta misma pregunta sobre lo que ya llevas de vida. Quizás todavía estés a tiempo de enmendar tu vida.

 

 

Tranquilo, tengo un plan

by Immer_Lebend

by Immer_Lebend

Al igual que en las películas, en tu vida ocurren ciertos acontecimientos en los que parece que lo único posible es perder la esperanza.

Cuando veas cómo el dinero se vuelve el bien supremo bajo el cual se puede quitar la dignidad a cualquier ser humano.

Cuando la búsqueda de beneficios destroce a los que fabrican, y a los que consumen.

Cuando veas que los egoístas consiguen sus propósitos, que los sedientos de poder se encumbran, que los más débiles pagan los platos rotos.

Cuando observes que nos “desimportamos” cada vez más, y que el dolor propio y ajeno apenas llega a los oídos de nadie.

Cuando veas que la situación sólo empeora, y no tiene vías de solución.

Cuando sientas como imposible que vuelvan a crecer flores en el desierto que ha dejado la maldad humana a su paso.

Cuando nadie le deje un resquicio de posibilidades al futuro con tal de sacarle el máximo jugo al presente.

Cuando la ternura sea motivo de vergüenza, y la compasión una debilidad.

Cuando el silencio sea ocultado por los gritos.

Cuando estés en esa situación confía en Dios, y no dejes de imaginarte a Jesucristo sonriendote, dándote una palmada en la espalda y diciendote…

¡Tranquilo!, Tengo un plan.

 

 

Soy un triunfador

by moonimage

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Nací en una familia acomodada.

Comencé mi vida con coche, casas y el dinero suficiente como para permitirme todo tipo de caprichos.

En el colegio, aprendí el valor de la amistad y de la compañía. Pasaba mucho tiempo jugando con los compañeros. Perdí la oportunidad de aprender idiomas en el extranjero. Prefería quedarme con mis amigos riendo y disfrutando.

Aprendí el valor de la paz. Estuve metido en algunas peleas, pero en ninguna de ellas agredí a mis contrarios. Al no usar la fuerza, perdí el respeto de mis compañeros.

De adolescente, aprendí el liderazgo. Estudiaba lo justo y tenía tiempo para dedicarme a ayudar a otros jóvenes más pequeños que yo. Fui monitor de Boy Scouts y aprendí a perder la vergüenza, encajar derrotas y vencer con honor. También aprendí que es mejor tener ética que resultados. Perdí una gran nota media para entrar en la universidad.

En la Universidad aprendí a vivir con los más humildes. Me rodeé de compañeros que tenían que trabajar para pagarse sus estudios. Aprendí que había un mundo fuera de mi burbuja burguesa, y decidí conocerlo a fondo. Gocé con alegrías y lloré con problemas ajenos que no había ni siquiera soñado que alguien pudiera tener siendo estudiante. Aprendí a decir que no, y a valorar a aquellos que me aceptan como soy, gratuitamente, sin condiciones. Perdí la ocasión de tener un gran expediente académico.

Comencé a trabajar y descubrí el poder. Pude observar la cantidad de sacrificios que puede llegar a hacer el ser humano por ser alguien. También descubrí que sólo se llega a ciertas alturas si se está sometido y callado. También analicé la felicidad que desprendían ciertos directivos. Perdí la ocasión de rápidos ascensos profesionales.

Formé mi familia. Tuve hijos y descubrí el sacrificio. Aprendí el gozo de gastar tus fuerzas en alguien que no recordará lo que haces cuando crezca. En apostar todo en la humanidad de unos hijos que son todo menos predecibles. El riesgo de romperte sólo para cumplir tu parte. Perdí salud y tiempo. Mucha salud y mucho tiempo en mi familia.

Me acerqué a Dios. Hice lo que me iba pidiendo en cada momento y las cosas nunca salían como deseaba. Perdí muchas ocasiones y muchos resultados.

A medida que envejecía aprendí a aceptar lo que tocaba. A aceptar que ya no sería millonario. A tachar las miles de vidas alternativas que tan atractivas me parecieron en su día. Perdí ilusiones, sueños, metas. Perdí la ocasión de fugarme con mi secretaria a los cincuenta.

Cuando terminé de trabajar, con tanto tiempo libre decidí dedicar mi tiempo a cosas útiles. Me hice voluntario de varias ONGs y pasaba tardes ayudando a personas que estaban más necesitadas que yo. Perdí muchos viajes, conocer muchos países, tomar mucho el sol y dar largos paseos.

Finalmente aprendí a morir. Sin luchas, satisfecho. Perdí mi vida.

Y soy todo un triunfador. Porque para triunfar hay gente que se pasa la vida acumulando, y otra, como yo, que se pasa la vida soltando lastre para volar.

La digestión

Necesitas alimentarte para crecer. Para ello, metes cuerpos extraños en el tuyo. Extraños pero nutritivos, que tras una digestión (que puede ser ligera o pesada), pasan a formar parte de ti y acaban convertidos en excremento.

Seguir a Dios supone aceptar que la vida es un constante cambio. Una constante digestión. Un alimentarse y volver a hacerlo continuamente.

Asumir que debes avanzar y “tragar” constantes acontecimientos y experiencias (a veces ligeras, a veces pesadas) y tener la esperanza de que, cuando acabe, habrán pasado a formar parte de ti y te habrán hecho crecer. A fin de cuentas Dios hace todo para el bien de los que le aman.

Y mucho cuidado con agarrarte a las experiencias pasadas como dogma, con estancarte eternamente en una etapa por muy rica o placentera que fuera, con prolongar una situación más de lo debido.

Si ya hiciste la digestión y la aprovechaste, ya no te alimentará. Sólo es mierda.

Todo tiene un sentido

Si el problema no tiene solución, ¿por qué te preocupas?

Si la tiene ¿Por qué te preocupas?

Los místicos cristianos descubrieron hace tiempo una gran verdad… Todo está bien.

Es complicado en un mundo especialmente duro y cruel comprender esta verdad.

Si sintieras dolor un segundo en tu vida… ¿Pensarías que es injusta?. Probablemente durante ese segundo sí, pero luego le encontrarías un sentido (imagina una visita a un dentista, un parto, un análisis de sangre).

Pues la vida no deja de ser eso, un segundo en la eternidad.

Esta vida no es LA vida. Cuanto antes lo comprendas, antes comenzará todo a tener un sentido.

Teoría conspiranoica (una de tantas)

Imaginemos que soy quien “mueve los hilos” a gran nivel en la tierra. El poderoso entre los poderosos. Les voy a contar mi plan.

Mi objetivo principal es tener a todo el mundo esclavizado. A mis órdenes. Os voy a contar como conseguirlo.

Primero necesito que no piensen demasiado.

Para ello voy a quitar de su educación todo aquello que tenga que ver con el pensamiento crítico. Los voy a llenar de pensamientos científicos, y les denigraré todo tipo de conocimiento que no genere riqueza material. La filosofía, la historia, la antropología, la filología, la literatura a partir de ahora serán hobbies. Apenas unos pocos tendrán conocimientos sobre ellas.

Tampoco quiero que tengan demasiadas inspiraciones.

Ridiculizaré todo tipo de creencia religiosa o espiritual, aislaré a los visionarios, convertiré el arte en producto para comerciar, y crearé un pensamiento único del buenrollismo en el que no se tolere lo diferente sino que la tónica sea que todos seamos fotocopias de un modelo superguay. Haré leyes sobre cualquier cosa, para que nadie pueda hacer nada que no se salga de lo que yo consideraré la normalidad.

Controlaré todo tipo de actividades e iniciativas desde los gobiernos e instituciones y limitaré aquellas que no vayan acordes a mi pensamiento. Cogeré el dominio público y lo tomaré en propiedad sólo cediéndolo para el uso de amigos y amiguetes que colaboren con mi proyecto. Cobraré por visitar espacios naturales, por disfrutar de playas, por hacer actividades deportivas, y por lo que se me vaya ocurriendo con el tiempo.

Después necesito que no tengan felicidad más allá de la que les de en su trabajo, ni que gasten más energías que las que les  consume su puesto.

Para ello los dejaré solos. Cambiaré el modelo de familia ridiculizando religiones y tradiciones, y reduciendo las relaciones de pareja a uniones temporales de conveniencia económica, sexual o sentimental. Reduciré todos los contactos con sus amigos a mensajes de ciento cuarenta caracteres o a videoconferencias. El lugar de encuentro será la noche, cuando estén cansados y apenas puedan tener experiencias satisfactorias. Entre ruidos para evitar la comunicación. A los que tengan ansias de amistad, les daré miles de amigos en facebook. Lo importante es ir reduciendo el contacto físico. Un abrazo nunca será igual a un “me gusta”, pero esto debe ir olvidándose.

También necesito que no se escandalicen. Que no puedan comparar con otros tiempos.

Para ello denigraré a sus ancianos. Todo lo que puedan aportar carecerá de valor o estima y no tendrán criterio alguno, porque no pertenecen a esta nueva ola de cambios maravillosos. En las empresas prejubilaré a aquellos que trabajaban de otra manera y que cobraban más.

Les quitaré el tiempo libre. Una vez caída la religión, los domingos y el descanso dejarán de ser sagrados. Una vez les quite el dominio público, preferirán ir a un centro comercial a consumir que ir a un bosque a pasear. Una vez les quite el contacto físico, ya no podrán darse cuenta de que ya no son tan felices.

Luego quiero que trabajen mucho, muchísimo.

Para ello, estableceré unas tasas de paro que siempre les haga temer la posibilidad de perder su empleo. Incluso los haré temporales, para que cuando tenga que usarlos los pueda exprimir a gusto, porque no sabrán cuándo volverán a tener oportunidad de volver a trabajar.

Igualmente, intentaré que la mujer se meta en esta vorágine incorporándose al mercado laboral. Haré creer a todos que esto no ha sido así antes por culpa de los hombres y comenzaré una guerra de sexos para evitar que se den cuenta que antes vivía decentemente una familia de seis hijos con el sueldo de uno y ahora apenas se mantiene a dos con el sueldo de ambos progenitores (independientemente de quién trabaje).

Premiaré con éxitos aparentes a aquellos a los que sólo les queda el trabajo. Y luego inculcaré a los demás que la felicidad está en esos éxitos aparentes o materiales. Un coche, una casa o unos trajes y sobretodo una posición, pasarán a ser la obsesión de los más débiles. Y se los concederé, por supuesto.

Luego, aunque haya un importante grupo que no sienta especial interés por vivir a todo tren, ya no les quedará elección, porque los que dirigirán sus lugares de trabajo, serán los anteriores, que encontrarán justificable casi cualquier cosa para mantener lo conseguido. Los abducidos por el trabajo marcarán el ritmo.

Y finalmente necesito que consuman mucho, muchísimo.

Crearé modas, que una vez vacíos de referentes (sus mayores, sus pensamientos propios, sus ideologías, sus religiones) se adoptarán como dogmas sin mayor espíritu crítico.

Les inflaré a créditos para que gasten incluso lo que no tienen en productos fabricados por paises pobres. Luego, convenceré a esos países pobres para que empiecen a entrar en la misma vorágine consumista que sus antecesores, que estarán trabajando de sol a sol para pagar la burbuja financiera en las que les metí.

Bueno, ya os he contado mi plan… Por ahora va saliendo.

Esperemos que Dios no venga como siempre y acabe salvando de nuevo a la humanidad de mi tiranía.

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