seguimiento

A su manera

Llega un momento en toda vida cristiana con algo de fundamento, en que lo difícil no es hacer lo que Dios nos pide.

Hemos alcanzado un nivel adecuado de buenismo, y ya tenemos nuestros horarios y nuestra vida organizadas de tal manera que la Eucaristía, los sacramentos e incluso nuestras buenas obras ya están programadas. Los sacerdotes o religiosos y religiosas mucho más programado y más fácil.

Pero lo que parece un piloto automático hacia la salvación, no es más que el primer peldaño de una escalera inacabable hasta la muerte.

Llega el momento en que no es suficiente hacerlo. Sino hacerlo a su manera.

Hacer lo mismo, pero con otro cariño, con otra obediencia. En otro lugar. Con otra gente. En otro momento. Con otro talante.

Llega el momento en que para crecer como cristianos, no basta saber lo que hay que hacer. Hay que hacerlo a su manera.

 

 

Ahora quiero tener menos cosas

En una tienda hoy, una empleada le comentaba a un señor de edad avanzada:

“Si compra este producto, le regalamos un juego completo de bandejas. ¿No le interesa?

La respuesta del cliente fue la siguiente:

“No, gracias. Llevo toda la vida acumulando cosas, y ahora estoy intentando deshacerme de todo lo que he acumulado”.

El cliente no lo sabía, pero acababa de decir una gran verdad espiritual.

¿Este señor mayor ha dejado de cocinar?. No. Probablemente cocine más que antes, porque tiene más tiempo libre.

¿Acaso le hizo ascos al producto principal? No, la objeción no fue a la compra. El cliente no quería el regalo.

Me gusta imaginar que este señor, debido a su avanzada edad ha descubierto, aunque sea sólo por prueba – error, las verdades profundas de la vida. Verdades que no se encuentran en objetos, ni en tener.

Me gusta imaginar que ha probado el placer de irte desprendiendo de las cosas y notar que realmente no las necesitabas. Que ha fortalecido su corazón para que ningún cambio en sus comodidades, posesiones o rutinas le entorpezca su búsqueda frenética de una felicidad verdadera y desnuda.

Aunque casi seguro que, simplemente, no quería las bandejas ¿no?

¿Cuánto gana un cura en España? ¡Mejor, un obispo!.

Pues resulta que los obispos son mileuristas, fíjate tu.

Y uno de los 70 va y se reduce el sueldo a 900.

Cabe recordar a tantos que nos leen desde otros paises que el sueldo mínimo en españa es de casi 700 euros, para que se hagan una idea.

¿70? pues sí, mire usted. Toda la jerarquía eclesiástica en España se reduce a 70 obispos. La misma cantidad de mileuristas que en un sólo ayuntamiento medianito.

Y además, no sólo se baja el sueldo, sino que encima le da por dar consejos a todo el que se digna a escucharlo.

Transcribo literalmente la noticia del periódico el País, que no es un diario especialmente amable con los asuntos eclesiásticos.

El obispo de Solsona, Xavier Novell, el más joven de España, ha iniciado una particular cruzada para que en su diócesis “a nadie le falte un techo, luz, agua, alimentación y calefacción”. Lo ha hecho predicando con el ejemplo y se ha reducido un 25% su sueldo, que así pasa de 1.200 a 900 euros mensuales. Además la diócesis ha realizado una aportación extraordinaria de 300.000 euros, el 10% del presupuesto ordinario de 2012, a Cáritas.

Novell ha reclamado a los empresarios un mayor esfuerzo para la creación de empleo; a los trabajadores, la máxima flexibilidad y la mínima oposición ante hipotéticos ajustes y nuevas condiciones laborales, y a los pensionistas, un esfuerzo para dar cobertura a los que no tienen, porque ellos, los jubilados, pese a tener las peores condiciones económicas, parten en muchos casos de casa propia y de la cultura del ahorro.

El obispo invitará al esfuerzo a los fieles de sus parroquias a través de un extenso artículo que repartirá este fin de semana en las iglesias, en el que analiza la situación económica. Con una descripción simple, en este documento afirma que el origen de la situación actual está en que en Estados Unidos se concedió una gran cantidad de préstamos a personas “sin oficio ni beneficio”. El tsunami financiero llegó a Europa, donde “los países gastaban más de lo que tenían”, entre los que incluye España, de modo que se llegó a unas cifras de deuda pública “descontrolada”. Y en esta aproximación a la realidad más próxima, señala que en Cataluña “aún estamos peor”.

El obispo de Solsona reparte culpas entre los banqueros, los mercados y el sistema del capitalismo, pero reclama de todos un análisis para “admitir que la causa de la crisis es que todos hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades”, con una idea que durante años ha presidido nuestras vidas: “Es feliz quien consume, compra las últimas novedades tecnológicas, viaja, tiene casa propia, un vehículo de gama alta, un armario variado y dinero para una operación estética”. Acusa a las Administraciones de haber recurrido en exceso “al préstamo que ha hipotecado nuestro futuro” y asegura que ahora la realidad nos demuestra que “todo era un espejismo”.

Yo tengo un Dios

by quinn.anya

by quinn.anya

Si, ya lo se.

Me hablas de las riquezas de la Iglesia, de la pedofilia, de lo hipócritas que somos los cristianos y tristemente veo que no me entiendes. La cosa no va de eso, sino de que yo tengo un Dios.

Me puedes hablar de que es mejor darle al cuerpo lo que pide, que somos unos reprimidos, que a veces rozamos la idiotez…pero es que yo tengo un Dios.

Que pierdo el tiempo yendo a misa. Que me engaño en mis oraciones. Que no soy tolerante con los que están a favor del aborto. Que tengo una idea trasnochada de los hijos y la familia. Y me encantaría poder debatir contigo en la búsqueda de algún consenso, pero yo tengo un Dios.

Y me dices que no tengo porqué opinar sobre lo que está bien y lo que está mal. Que para eso ya hay leyes y que mi opinión, si nace de temas religiosos, no puede ser expresada como la de un ciudadano. Pero es que este ciudadano tiene un Dios.

Y ahí está precisamente el problema. Que tu no tienes un Dios, que no sabes lo que es eso (ni lo que te pierdes). Por eso no me comprendes. Por eso mis comportamientos sólo los puedes entender atribuyendome algún tipo de maldad, locura o estupidez.

Así que permiteme seguir incordiando. Seguir haciendo aquello que resulta incómodo, que denuncia, que no se calla, que pone en evidencia. Seguir haciendo cosas del pasado o ridículas que son así porque los periódicos quieren enterrarlas. Yo no sigo la prensa, sigo a Jesús.

Y tampoco me atribuyas nada bueno. Si perdono, tolero, trabajo con los pobres, doy mi tiempo, me sacrifico por mi familia, soy buen amigo o no rompo mi ética al hacer las cosas no es porque sea un gran hombre (o un gran estúpido por los tiempos que corren). Simplemente es porque yo tengo un Dios.

Y conste que te quiero. Que da igual como me caigas, pero te amo porque mi Dios me lo pide. Y por eso me encantaría que dejaras de creerte el centro del universo y te descubrieras pequeño, para que comprendieras que tú también tienes un Dios.

Y a ti también te ama.

¿En qué se parecen la cuaresma y Norah Jones?

Somos limitados. Nuestra experiencia es limitada. Por eso usamos las palabras “padre” o “bueno” para hablar de Dios. Usamos palabras que no abarcan todo lo que es Dios, pero con las que podemos hacernos una idea.

Una de estas ideas utilizadas para acercarnos a la realidad de un Dios que nos ama, es la de un esposo por su mujer. Oseas o el Cantar de los Cantares utilizan la idea del amor de pareja para acercarnos al amor de Dios.

Tomando esa idea, les dejo con mi pequeña aportación para comenzar la cuaresma. (si le dan al play, la pueden escuchar tras la publicidad)



Ven conmigo en la noche
Ven conmigo
Y te escribiré una canción

Ven conmigo en un autobús
Ven conmigo a donde no nos puedan tentar
Con sus mentiras

Quiero caminar contigo
En un día nublado
En campos donde la hierba amarilla
crece a la altura de la rodilla
¿No vas a intentarlo?

Ven conmigo y nos besaremos
En la cima de una montaña
Ven conmigo
Y nunca dejaré de amarte

Y quiero despertar con la lluvia
Cayendo en un tejado de estaño
Mientras yo estoy a salvo en tus brazos
Así que todo lo que te pido es
Que vengas conmigo en la noche
Ven conmigo

Norah Jones

Come away with me

Seguir tu vocación es simple

by gaetx

by gaetx

Seguir la llamada que Dios nos ha hecho a cada uno es simple. No es fácil, ni cómodo, ni tranquilo, ni estupendo. Pero es simple.

Tienes que decidir continuamente y en todas las cosas (las grandes y las pequeñas) entre dos opciones:

Perderlo todo para mantener a Dios o Perder a Dios para mantenerlo todo.

Todo son las cosas, la familia, las comodidades, los apetitos, la religión, el status, el poder, la comodidad, la inercia, los deseos, la familia, los amigos, la pareja, las seguridades, la estabilidad, etc.

Al final, Dios nos llama simplemente a tenerlo siempre con nosotros.

A llevar una vida en el que las cosas, las personas, nuestro ser (deseos, creencias, pensamientos, afinidades, convencimientos, dones, etc) pasan. Van pasando uno tras otro, y tras el primero viene un segundo, y tras el segundo, un tercero. Todos desconocidos al principio, y fundamentales para nosotros en el momento de abandonarlos.

Una vida en el que El tiene el mando, y a nosotros nos toca dejarle hacer. Y lo más importante, disfrutar de ello.

La burbuja espiritual

By glow_net

By glow_net

Con esto de la crisis, en todos lado se habla de burbujas.

Burbuja económica, burbuja inmobiliaria, burbuja de las puntocom. Burbujas y más burbujas.

¿Qué es una burbuja? Una burbuja es el resultado de un engaño colectivo.

Alguien tiene algo y se dedica a trastear para inflarlo de valor artificialmente. Pone noticias en la prensa, mueve a los amigotes, usa sus influencias, y muchas cosas más para que parezca que aquello que tiene, es más valioso de lo que realmente es.

La gente se lo cree, y actúa en consecuencia. Luego la burbuja estalla y a todos aquellos que compraron ese algo más caro de lo que valía, les toca aguantarse y esperar a que la cosa se revalorice para poder recuperar lo invertido.

¿Sabes que muchas veces ocurre lo mismo con nuestra espiritualidad?

Uno tiene una apreciación de su espiritualidad, pero a veces viene el gran engañador (adivina quién), y nos hace creer que nuestra espiritualidad es más valiosa. Que somos grandes santos y que ya nos quedan pocas cosas que descubrir. Que nuestra relación con Dios es inmejorable, y que vamos a comernos el mundo.

Luego la burbuja estalla, y si nos lo hemos llegado a creer, nos va a tocar una importante etapa de ajuste en el que habrá que trabajar duro para conseguir resultados mucho menos aparentes. Muchos incluso abandonan acostumbrados al éxito. No se trata de que ahora la cosa sea más dura, es que antes vivíamos engañados.

La clave está en tener bien marcado el rumbo, y no dejarse llevar por las apariencias de éxito o fracaso. Siervos inútiles somos.

La providencia de Dios es inseguridad

by Foto Pamp

by Foto Pamp

La verdad es que hasta ahora he sido un poco tonto.

Cuando en la Biblia leía que no hay que preocuparse por el futuro porque Dios ya se ocupaba de ello, pensaba que, si me dedicaba a esto del reino, Dios se encargaría de darme lo que necesitara. Hasta ahí no iba desencaminado.

El problema es que entendía mal la cita. Yo lo que en mi interior pensaba es que si me despreocupaba por conseguir seguridades (de cualquier tipo) en pro del reino, ya Dios me las daría. Aquí es cuando pervertí toda la cita, porque el reino de Dios implica siempre inseguridad. No se puede fortalecer la fe (creer en lo que no se ve) dando saltos (de fe obviamente) si se ve claramente la red que nos protegerá de la caida.

Pues resulta que no. Que Dios nos promete comida, no restaurantes. Nos promete ropa, no un “fondo de armario”.

Los cristianos somos mucho de creernos que no tenemos que preocuparnos por el futuro porque todo saldrá bien. A fin de cuentas, Dios nos lo debe, porque somos de los buenos ¿no?. Pues no. A veces saldrá bien, a veces mal. A veces nos irá de perlas, a veces nos irá de culo. Dios es así de cachondo. Estés en su bando o no, te toca pasar por lo mismo.

No hay más que ver cómo ha tratado históricamente a sus amigos para hacernos una idea de por qué el cristianismo está perdiendo fieles en los lugares más hedonistas: sin un contacto personal con Cristo, esta opción es siempre un mal negocio.

Soy muy feliz con mi cristianismo. Continuamente. Pero cuando me paro a pensar, en las épocas más felices la inseguridad siempre ha estado presente. El caso es que no la veía. La tapaba el Amor, que ocupaba todo el espacio que tenía disponible.

Categorías
Historial
Etiquetas
Usa este blog