resurrección

¿Crees en mamá?

Visto en facebook. No es original mío, pero me limito a difundirlo porque es buenísimo.

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
– ¿Tú crees en la vida después del parto?
– Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

– ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
– No lo sé pero seguramente… habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
– ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
– Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
– Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
– Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
– ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella ahora?
– ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
– ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
– Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?… Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella…”

Feliz resurrección

Y resucitó. Por fin resucitó.

Porque ni el paro, ni la corrupción, ni los problemas familiares, ni las enfermedades, ni los países en crisis, ni los países eternamente en crisis, ni los políticos corruptos, ni los jefes y déspotas mundiales, ni los jefes y déspotas de andar por casa, ni el miedo, ni el futuro incierto, ni el tiempo perdido, ni las palabras hirientes, ni la falta de dinero, ni la abundancia de dinero, ni los errores, ni las tristezas, ni las agendas, ni los horarios, ni los objetivos, ni los fracasos, ni el éxito, ni la ignorancia, ni la hipocresía, ni el egoísmo, ni ningún sistema (esté o no en quiebra), ni ningún partido político, ni ninguna persona, ni ningún descreído, ni ninguna carga, ni ninguna teoría, ni ninguna ideología, ni ningún empresario, ni ningún presidente, ni ningún sindicato, ni ninguna autoridad religiosa, ni ninguna lágrima, ni ningún prejuicio, ni ningún juicio, ni ninguna condena, ni ninguna absolución…

Nada ni nadie tienen la última palabra.

Ni siquiera la muerte.

Porque el hijo de Dios ha resucitado. Todos los años lo hace, por si alguno te lo pierdes. Y hoy en concreto también, porque sabe que lo necesitas.

Porque aquí y ahora, participas de su resurrección. Y esa es una noticia que merece la pena contarla.

Todo tiene un sentido

Si el problema no tiene solución, ¿por qué te preocupas?

Si la tiene ¿Por qué te preocupas?

Los místicos cristianos descubrieron hace tiempo una gran verdad… Todo está bien.

Es complicado en un mundo especialmente duro y cruel comprender esta verdad.

Si sintieras dolor un segundo en tu vida… ¿Pensarías que es injusta?. Probablemente durante ese segundo sí, pero luego le encontrarías un sentido (imagina una visita a un dentista, un parto, un análisis de sangre).

Pues la vida no deja de ser eso, un segundo en la eternidad.

Esta vida no es LA vida. Cuanto antes lo comprendas, antes comenzará todo a tener un sentido.

Descender la pirámide de Maslow

by wikipedia

by wikipedia

¿Qué nos mueve? ¿Qué nos motiva?.

Según Abraham Maslow, el ser humano en realidad vive motivado escalando una pirámide de necesidades. Primero satisface las más básicas, y luego aspira a las más superiores.

A medida que cumple con las primeras, es decir, que tiene cubiertas las necesidades de respiración, alimentación, descanso, etc pasa a la seguirdad, luego a la amistad, más tarde al reconocimiento y finalmente a la autorealización.

Obviamente, la teoría tiene sus críticas basadas en que no son exáctamente esas necesidades, ni están en ese orden. Pero no deja de ser una teoría ampliamente utilizada para intentar motivar e influenciar en las personas.

Acaso el ser humano es un ser encadenado a la búsqueda permanente de satisfacer sus necesidades. Parece que sí. Deseamos algo, y según lo conseguimos, ya estamos deseando otra cosa.

¿Y los santos? ¿Cómo encajan con estas teorías?

¿Cómo se explica con estas teorías el martirio? ¿Cómo se explica el final de San Maximiliano Kolbe, la vida de San Francisco de Asís, o la opción por los más pobres de Teresa de Calcuta?

La razón está en Jesús. El rompe con las cadenas de una vida centrada en satisfacer las propias necesidades, e introduce un elemento nuevo: el prójimo.

Por el otro, renunciamos al sexo, al afecto, a la seguridad, a la alimentación, incluso a la propia vida. Por el otro, dominamos nuestra infinita necesidad, para complacer la del prójimo. El Amor, rompe con las cadenas de la muerte.

Si estás leyendo esto, probáblemente estés ya en la última etapa de la pirámide. Quizás estés intentando satisfacer tus necesidades morales, intentando resolver los problemas del mundo o algo así.

Te propongo un ejercicio espiritual definitivo. ¿Qué te parece descender la pirámide, escalón por escalón, renunciando a satisfacer todas esas necesidades por el prójimo?

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