pobres

La divina providencia y la riqueza

No son compatibles.

Sencillamente no se puede experimentar la providencia sin necesidades.

La providencia indica que Dios baja a socorrernos. Pero ¿cómo darte cuenta que Dios baja a ayudarte si no crees que necesites ayuda?.

Por eso la pobreza evangélica es bienaventurada. Porque los pobres de espíritu ven día a día cómo tienen un Dios que auxilia en sus éxitos y fracasos.

Los que tienen cubiertas sus necesidades no lo ven, porque todo lo que consiguen parece, engañosamente, alcanzado gracias a su esfuerzo o sus méritos.

Para los ricos, la providencia de Dios es el plan B.

 

Ponlo a prueba

Los Cristianos debemos ser buenos, pero el resto del mundo se suele aprovechar considerablemente de ello.

Como la gente detecte a alguien que da, hacen cola para pedir.

Parientes que piden dinero, amigos que piden tiempo, personas que piden energía… ¿Cómo caminar entre tantas personas demandantes de algo que también necesitamos para nosotros?

Jesucristo dió la vida, pero para la salvación del hombre. No para que estuviera más cómodo, o mejor servido, o tuviera que sacrificarse menos.

No todo lo que damos construye a la persona que lo recibe. Las personas normalmente son egoistas, y piden contínuamente para satisfacer unas necesidades que nunca finalizarán. Incluso dándoles, podemos estár acomodando a la persona en el pedir, y evitar que busque una solución a la situación.

Algunos consejos:

– Déjale el trabajo a los profesionales. Hay organizaciones y profesionales expertos en tratar con personas necesitadas. Envíalo a pedir allí. Cáritas, psicólogos, ONGs, centros de ayuda, etc. No des a la persona directamente, sino reenvíala a aquellos lugares dónde tienen más experiencia. Colabora activamente con la organización para ayudar a la persona, no vayas por libre o te desentiendas.

–  A partir de la segunda vez, si das, pon condiciones. Si no hace nada para que se arregle la situación, no des. Si quiere algo, que aporte algo de su parte para resolver la situación.

– Si das a menudo, pon a prueba al sujeto. Alterna veces en que das, con veces en que no. Que no tenga nunca la certeza de que acudiendo a tí conseguirá lo que quiere. La reacción ante una negativa puede ser muy clarificadora de si te está usando.

Un buen cristiano se implica a la hora de resolver el problema del hermano. Dar (una hora, un dinero, un favor) y desentenderte no es la mejor forma de ayudar. Incluso puede ser egoísta porque resuelvo mi incomodidad, quedo bien, pero dejo a mi hermano igual que antes.

Lo mejor es tener un proyecto, saber sacar a la persona de su problema y dejarlo en un lugar mucho mejor. Poco a poco y con paciencia a través de un esfuerzo continuado. No con parches, sino con soluciones definitivas.

“Desconozco la forma de alcanzar el éxito, pero estoy seguro de que la forma de llegar al fracaso es intentar contentar a todo el mundo” Bill Cosby

 

 

Paises ricos y paises pobres: El mito

Desde hace mucho tiempo tengo una intriga que me azota de vez en cuando: ¿El mundo va a mejor o va a peor?.

Y ya no hablo desde un punto de vista espiritual, sino desde el punto de vista de la riqueza, de la economia que se traduce en esperanza de vida y calidad de la misma. Siempre he sido escéptico de las visiones apocalípticas que me mostraban las ONGs, y de la absurda y simplista teoría de que hay ricos porque hay pobres, como si la riqueza fuera un pastel y cada uno coge su trozo.

El caso es que (¡por fin!) he encontrado un vídeo que me ilustra un poco el tema. Al menos durante los últimos 45 años. Y aunque haya mucho trabajo por delante, me da un halo de esperanza.

El vídeo es de una conferencia TED de Hans Rosling (uno de los iniciadores de médicos sin fronteras). Tomo dos imágenes del mismo.

Las gráficas son del PIB por persona y día. El caso es que si en 1970, a ojo, una cuarta parte del planeta vivía por debajo de un dolar diario, para el 2015 se prevé que esa parte sea muy pequeña. Africa la pobre no ha avanzado mucho, pero no podemos decir lo mismo de Asia, Europa del este o latinoamérica.

La riqueza se puede crear. Independientemente que seamos más o menos solidarios, lo que tenemos que hacer es ayudar a los paises pobres a crear riqueza. No entro en materia de derechos humanos y demás, pero sospecho que estamos mejor que en el siglo XII, por ejemplo.

Aquí les dejo el vídeo. No tiene desperdicio. Mi referencia comienza en el minuto 6.

Hans Rosling en TED, 2006 (1/2)

Crisis de vocaciones

by Chechi Peinado

by Chechi Peinado

En muchos círculos cristianos, llevan tiempo comentando que, en algunos países occidentales, hay una marcada crisis de vocaciones. Cada vez hay menos seminaristas, y cada vez hay menos sacerdotes.

Pero nadie se ha dado cuenta de que el problema no está ahí, sino en otro lugar. Vamos a crear un índice para explicarlo: El índice de feligresía (por ejemplo). Este índice recogerá la cantidad de feligreses que hay por cura.

Así, un cura que atienda una parroquia de 500 feligreses tendrá un índice de feligresía de 500 fp (feligreses por cura). Una comunidad de 5 curas que atienda a una parroquia de 1000 feligreses, tendrá un índice de 200 fp, ya que hay que repartir el número de feligreses entre el número de curas.

Pues si hacemos números, al menos en España, mientras existen cada vez menos curas, el índice de feligresía va mejorando.

Tomemos por ejemplo una parroquia dónde doy catequesis. Antes el sacerdote atendía un sólo templo, pero este los domingos se podía llenar alcanzando fácilmente los 400 fieles. Un índice de feligresía de 400 fp. Ahora tiene que atender a dos parroquias (¿recuerdan?, cada vez hay menos curas), pero en una tiene aproximadamente una cohorte de 200 ancianas que acude a misa y en la otra apenas 50 fieles. Pese a tener que atender a dos parroquias, el índice de feligresía ha descendido a 250 fp.

Paradójicamente, pese a tener que atender a menos fieles, conoce la vida de los mismos con menor profundidad que el sacerdote de hace unas décadas y siempre está mucho más ocupado (el despacho parroquial está menos tiempo abierto y no hablemos de su inserción en la vida cotidiana del barrio).

Quizás porque está realizando incluso más actividades que cuando tenía un índice de 400 fp en una parroquia, y multiplicadas por dos. Durante años hemos mejorado haciendo más y más. Sumando actividades y tareas, sin restar nada. Ahora tenemos que aprender que la Iglesia está mucho más dispersa, son menos, y siguen requiriendo una atención personalizada.

¿La solución?. Pues la misma que la de las empresas que se han visto en esta situación: Internet. ¿Estáis preparados?

No puedes sentir como…

by Sacca

by Sacca

¿Puedes sentir satisfacción como una madre que ha dado a luz sin haber tenido nunca la experiencia?. No.

¿Puedes sentir alegría como un atleta que gana las olimpiadas sin haberlas ganado antes? No.

¿Puedes sufrir como esa persona que duerme en tu portal sin haberlo hecho antes? No.

¿Puedes sentir como…? No.

Podemos imaginar, o incluso acudir a nuestro baúl de recuerdos para buscar aquel que más se parezca a la situación que estamos intentando comprender, pero nunca será lo mismo. Es inútil. No se puede ni en cantidad, ni en cantidad, emular el sentimiento o la experiencia ajena. Muchas veces a lo máximo que podemos aspirar es a realizar un ejercicio intelectual.

Con la pobreza, la miseria, la enfermedad y todas en las que el Evangelio nos pide que actuemos, ocurre lo mismo.

Podemos intentar ayudar a un pobre, pero no podemos aspirar a comprender cómo se siente. Podemos acompañar al enfermo, pero no a comprender su dolor.

¿Quieres radicalidad en tu opción por seguir a Jesús? Intenta vivir al máximo tu faceta de necesitado, de olvidado, de oprimido, de innecesario. Sólo así cuando estés amando al prójimo lo harás con cercanía de corazón. Sin la distancia que proporciona la superioridad de no haber estado nunca en el lugar del otro.

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