moral

Lo legal, lo conveniente, lo ético.

Uno pensaba que la cuestión de tener un comportamiento ético o no  en su vida dependía de una especie de ciencia infusa y resulta que hay todo un universo académico que enseña la ética, con sus catedráticos, sus profesores y sus asignaturas. No una ética teórica como historia de la filosofía, sino una ética práctica para el día a día. Todo un mundo de formación para aprender ética nos espera (aunque mayoritariamente en universidades americanas o inglesas), y cuando antes comencemos, antes nos haremos conscientes de nuestro analfabetismo en el tema.

Uno de los puntos fuertes que hay que aprender si o si (para los cristianos nos resultará de una utilidad infinita), es a practicar el razonamiento ético, porque nos sirve para cimentar en la razón gran parte de nuestra moral.

Dentro de todo ese universo de conocimientos uno que resulta especialmente útil es la distinción entre lo legal, lo conveniente y lo ético.

a) Lo legal implica aquellos actos que son acordes a las leyes.

b) Lo conveniente es aquello que aporta beneficio o mayor beneficio. Beneficio económico o simplemente comodidad. A un grupo de personas o, especialmente a uno mismo.

c) Lo ético es aquello conforme a lo “justo”. Cada uno puede interpretar el concepto de ético, pero es aquello que corresponde a la ley universal de no hacer a otro lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.

Lo más interesante es que los profanos en la materia confundimos constantemente estos tres ámbitos de actuación, cuando son tres dimensiones totalmente diferentes que en ocasiones coinciden y en ocasiones son contradictorias.

No siempre lo legal es ético o comporta algún tipo de beneficio.

No siempre lo ético es legal o comporta algún tipo de beneficio.

No siempre el beneficio se consigue acorde a la legalidad o a la ética.

A veces, una acción puede ser legal y beneficiosa, pero no ética.

A veces una acción puede ser beneficiosa y ética, pero no legal

A veces una acción puede ser legal y ética, pero no beneficiosa.

Y a veces pueden ser las tres cosas o ninguna.

Y en esto nos movemos en nuestro día a día. El 99% de nuestros dilemas éticos no lo son. Lo ético está claro, el problema es que chocan con lo legal o con lo beneficioso. Lo ético está claro, pero no queremos renunciar a la comodidad de no buscarnos problemas o a un beneficio económico o personal.

Y no estamos hablando de la experimentación con células madre o de negocios millonarios (que también), sino con cosas pequeñas del día a día.

Estamos hablando del uso de programas pirateados o de la compra en establecimientos que no cumplen con la normativa, de la forma de pagar impuestos o de arreglar nuestros papeles para recibir una beca, de la forma de buscar el trabajo o de presentar un informe, de la forma de preparar un examen o de aparcar el coche.

No podemos responsabilizar de la falta de ética a los demás, especialmente a quienes tienen el poder económico o político si no comenzamos a ser coherentes en nuestros actos cotidianos con ese mundo ético que tanto demandamos.

 

El porno es malo 3. La vida después del porno.

En este post me limitaré a citar una referencia a un gran documental que ha visto la luz este año: “After porn ends” (después del porno, el final)

Muy diferente es la historia de esas otras estrellas, las del porno, mujeres y hombres con un ocaso mucho más farragoso, con traumas y el constante rechazo social, un drama humano del que se ocupa un documental que acaba de ver la luz en Estados Unidos, ‘After porn ends’, un retrato de 12 ex protagonistas de las películas que aún se consumen en masa en el mundo dirigido por Bryce Wagoner y disponible a través de iTunes.

El mundo.

En youtube, podemos encontrar bastantes clips del documental, aunque desafortunadamente no están traducidas al castellano.

La imagen de la industria del porno suele venderse con una apariencia hedonista asociada a la belleza, el dinero y el éxito personal, pero las grandes estrellas de su industria, que aparentan deleitarse de placer delante de la cámara, también poseen un vida cuando se apagan las luces.

El documental ‘After porn ends’ acaba de ver la luz en Estados Unidos para retratar la historia de doce famosos actores después de abandonar sus carreras. Encerradas entre un pasado de drogas y lujuria, y un presente que las excluye de la sociedad, muchos son los interesados en ver las imágenes de sus espectaculares cuerpos mientras permanecieron en activo, pero gracias a este documental también podemos descubrir las sombras de esta singular profesión.

El confidencial

En el tema de documentales, no es el primero que trata este tema. Una serie documental llamada “el lado oscuro del porno” retrataba también todo el sufrimiento que generaba esta industria en sus protagonistas.

Contumaz

contumaz

adj. Obstinado, tenaz en mantener un error:

En la Bíblia hay un versículo en el que Jesús les dice a los discípulos que la posibilidad de repudiar a la mujer y separarse se la dio Moisés al pueblo de Israel por lo contumaces que eran (en algunas traducciones pone terquedad o testarudez), pero que la ley de Dios determina que el hombre y la mujer casados no deben separarse (lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre).

La traducción correcta a este versículo es contumaz. Es decir, aquella actitud de vivir empeñado en un error.

El mundo es contumaz.

Algunas parejas primero se acuestan y luego se conocen. Otros pretenden tener una familia dedicándole catorce horas diarias al trabajo. Otros pretenden vivir como adolescentes hasta los cincuenta. Otros creen que manteniendo una competición destructiva entre los miembros de un equipo se logran mejores resultados. Otros deciden posponer tener hijos hasta casi los cuarenta. Y así muchos más.

Todos estos casos se ofrecen como modelos de vida, pero son un error. Sin entrar a explicar el error de cada caso, aunque muchos se explican por puro sentido común, estas actitudes contumaces acabarán en una profunda tristeza o simplemente en el fracaso de la búsqueda de algo más profundo. Quizás simplemente se perderán la alegría y la paz que conlleva hacerlo “como Dios manda”.

Y nosotros, al contrario de lo que dicta el mundo, tenemos la obligación moral de intervenir y de advertir de las consecuencias. Lo lógico parece ser no hacerlo, porque “cada uno hace con su vida lo que quiere” y hay que respetar las opciones de cada uno. Pero la realidad no es que la sociedad respete tus opciones, sino que a la sociedad le importas bien poco y le es más cómodo mantenerse al margen de tu vida.

Y nosotros, tenemos la obligación de analizar en qué somos contumaces, porque dónde dejamos que reine el error de nuestro ego, no puede nacer Cristo.

Del aborto, la eutanasia y la discapacidad

En la Alemania de entreguerras, científicos racistas como K. Binding y A. Hoche desarrollaron las ideas que iban a conducir a justificar la destrucción de “vidas sin valor”, de “existencias superfluas”, de “espíritus muertos”, de “envoltorios humanos vacíos”. Esta concepción, llamada “eugenismo” se inspiró en la idea de Darwin de la “lucha por la vida” y condujo a la exterminación de “seres inferiores”: alcohólicos, epilépticos, psicópatas, enfermos, débiles de espíritu, inválidos y enfermos incurables.

A través de la prensa y de la radio los nazis fueron acostumbrando poco a poco a los alemanes a concebir y a admitir una especie de “eutanasia” para estas personas. Además también se justificaban estas muertes porque, según ellos, eran personas incapaces de desarrollar un trabajo pero que consumían los recursos, y esto era inadmisible para un país en guerra.

Este es, por ejemplo, un problema de matemáticas que resolvían los niños en las escuelas nazis:

Un enfermo mental cuesta diariamente unos 4 marcos, un enfermo 5,50 marcos, un criminal 3,5 marcos y un apprenti 2 marcos.

1. Haced un gráfico con estas cifras.
2. Según prudentes estimaciones, hay en Alemania 300.000 enfermos mentales, epilépticos, etc. que reciben cuidados permanentes. Calculad cuanto cuestan anualmente estos 300.000 enfermos mentales y epilépticos. ¿Cuántos préstamos a fondo perdido (no reembolsables) de 1.000 marcos se podrían hacer para jóvenes matrimonios si este dinero pudiera ser ahorrado?.

Citado pro H.J. Gamm, Der braune Kult, Hamburg, Rútten una Loening, 1962.

La solución fue simple para los nazis: Había que deshacerse de los enfermos mentales y los epilépticos.

Una circular del ministerio del Interior alemán datada el 18 de agosto de 1939 obligaba a los médicos y a las comadronas a declarar qué niños nacían con deformidades. A éstos se les mataba enseguida mediante inyecciones de morfina o de escopolamina. Se creó un comité para el estudio científico de las enfermedades graves, hereditarias y congénitas y para estudiar los modos de aplicación de este tipo de “eutanasia”.. El 1 de octubre de 1939 una carta de Hitler (datada sin embargo en 1 de septiembre de ese mismos año) autorizaba a los médicos a “proporcionar una muerte misericordiosa a los enfermos incurables, según su apreciación tan rigurosa como sea posible”. La operación de eliminación de internos de los hospitales y manicomios comenzó en octubre de 1939, disimulada bajo el nombre de “código T4” (el lugar de la central, situada en el número 4 de la calle Tierganten de Berlín). La operación comportaba la selección de víctimas por una comisión de control (que juzgaba en la mayoría de los casos sobre la información contenida en los dossieres), el traslado a uno de los seis institutos de “eutanasia” repartidos sobre todo el territorio, la ejecución mediante monóxido de carbono (las inyecciones de morfina y de escopolamina se mostraron ineficaces), la incineración y una notificación de defunción y de condolencias para las familias.

El siguiente texto, está extraido de este fantástico y detallado post sobre el tema. Muestra cómo la teoría que defiende la conveniencia de abortar o practicar la eutanasia a un discapacitado no es nueva, y además históricamente, ha sido defendida por aquellos a los que veían la vida humana como algo respetable sólo en la medida en que esta era útil para sus planes. Hoy en día, obviamente, ocurre igual.

No hay dilema, hay dificultad

by Eneas

by Eneas

Dilema moral es cuando se ha de decidir entre dos cosas igual de buenas, o dos cosas igual de malas.

El 99% de nuestros dilemas morales no son tales.

Son dificultades morales, porque elegir la opción buena nos supone una dificultad muy grande.

Despedir empleados para incrementar beneficios no es un dilema moral. Es dudar entre el dinero y las personas.

El aborto, en la mayoría de las ocasiones no es un dilema moral. Es dudar entre mi proyecto de vida, y la vida de una persona. La eutanasia viene a ser un caso parecido.

Comprar productos baratos fabricados aprovechándose de las personas (niños, analfabetos, dictaduras, mafias, etc) no es un dilema moral, es ser irresponsable.

La honradez en un entorno corrupto no es un dilema moral, es cobardía.

Jugarte el tipo por la injusticia, la verdad, la igualdad… No es un dilema moral. Está claro lo que hay que hacer.

No confundamos los dilemas morales con la falta de valor.

 

Sexo y cristianismo

sexo y cristianismo

¿Cómo es el sexo cristiano? ¿Cómo se trata el sexo en el cristianismo?

El siguiente post, aunque largo, intenta ser una explicación con un lenguaje asequible de la postura de la Iglesia sobre las relaciones sexuales. Borra tu mente de prejuicios, de justificaciones, de complejos y de autoengaños para captar la verdadera esencia sin caer en los tópicos. Estamos hablando de cómo ve la doctrina cristiana las relaciones sexuales. Es la forma de pensar y vivir de millones de personas, y aunque no pienses igual, merecen respeto en sus ideas, porque es una posición coherente con sus creencias que vienen de experiencias muy profundas.

Para empezar a comprender la postura de un cristiano respecto al sexo, debes conocer primero lo que promueve el Dios con el que tratan (para ellos está vivo, puedes hablar con él) y al que siguen los cristianos.

¿La religión cristiana reprime el sexo?

La religión cristiana es la religión de la libertad. Es una lucha constante por liberarnos de las esclavitudes exteriores, pero de manera aún más importante, de las interiores. “Todo está permitido, pero no todo es conveniente” es palabra de Dios, y “Ama y haz lo que quieras”, es un resumen de San Agustín (que tiene el honor de ser uno de los pocos doctores de la Iglesia).

¿Es el sexo algo sucio o pecaminoso?

El sexo como creación de Dios, es algo bueno para el ser humano. El sexo es algo muy grande, y los cristianos deben darle la importancia y el respeto que merece. El sexo no es negativo. De hecho, el sexo, como cosa externa no ensucia moralmente al ser humano. Es el corazón del ser humano, sus pasiones e intenciones respecto al sexo las que puede ensuciarle moralmente. Date cuenta de que el cristianismo es un camino espiritual, una religión, que una vez se quiere avanzar en él, cambia la forma de vivir y de ver la vida. No es un simple catálogo de normas.

¿Qué pasa con las ganas que tengo de sexo?

El objetivo último de esta religión es el Amor. Y para llegar al Amor más grande por el prójimo o por tu pareja (El Dios de esta religión sacrifica su propia vida por la humanidad), hay que negarse a sí mismo, a los propios deseos y a la propias apetencias. En las apetencias sexuales, hay que ejercer la castidad, que no significa no hacer sexo y punto sino la virtud que gobierna y modera el deseo del placer sexual, supeditándolo al Amor más desinteresado y puro por la pareja o por el prójimo (en el caso de los célibes o no casados). Igual que esta religión te dice que perdones a tu enemigo setenta veces siete aunque no te apetezca, te dice que te aguantes las ganas de sexo si no es por Amor a tu pareja.

¿Y si estoy muy enamorado/a?

Dentro de esta concepción del Amor, el amor de pareja se proyecta para toda la vida. En los tiempos de Jesús, había dos palabras para hablar de amor, y la palabra que utiliza Jesús, es la acepción “familiar” o “fraternal”, no tanto la acepción utilizada para el enamoramiento. Si el Amor está por encima de cualquier sufrimiento o sacrificio, no hay ninguna razón relacionada con lo que me apetece, me gusta o mis sentimientos para dejar a la pareja. Los subidones o bajones eróticos o románticos son ingredientes de la vida en pareja, pero no son justificantes para realizar ningún tipo de acción. Las acciones han de ir encaminadas no al subidón, sino siempre al Amor (ese que me hace amarte el resto de mi vida tanto si tienes un cuerpo supersexy como si por un accidente o enfermedad no voy a poder tener sexo contigo en la vida).

¿Puedo seguir siendo cristiano si ya no soy virgen?

No es un examen. No hay notas. Cada Cristiano inicia un camino sabiéndose amado por Dios, y lo hace lo mejor que puede con las cartas que le ha tocado jugar. Sin comparaciones. Simplemente creciendo cada vez más en fidelidad y en ser coherentes con lo que Dios nos muestra. No se trata de perder o no la virginidad, sino de seguir a Dios coherentemente. Cada persona es un mundo. Los fallos, se revisan con Dios en el sacramento de la confesión. Está prohibido juzgar a nadie, ni a su sexualidad. Sólo comprenderlo, amarlo (lo que implica muchas veces corregirlo) y ayudarle.

Una vez entendidos los matices del universo en el que se mueve un cristiano, entramos a la relación sexual propiamente dicha, que para un cristiano sólo construye cuando es plena.

¿Que significa una relación sexual plena?

La relación sexual, para que sea plena, debe ser una entrega total del hombre y la mujer. Cada uno se entrega en su totalidad al otro.
Es una entrega. El sexo es tan importante porque a través de la relación sexual yo entregan a mi pareja mi “yo” físico, mi “yo” sentimental y mi “yo” espiritual. No es un objeto que regalo o presto sin que me afecte.
Es una entrega TOTAL. Una entrega total de mi vida, de toda mi vida. Esto supone que no puede hacerse con reservas o condiciones. Tampoco me entrego totalmente si la relación tiene fecha de caducidad.

¿Puedo tener una relación sexual plena durante el noviazgo?

El noviazgo para el cristiano es una etapa incompleta. Una etapa llena de reservas porque sencillamente puede romperse en cualquier momento. Se comienza a conocer a la otra persona, se analizan los sentimientos, se estudia la conveniencia o no de esa persona para mí. Es una relación condicionada. Si algo que descubro en la pareja o algo que me hace no me gusta y es lo suficientemente importante, la relación se rompe. Incluso se condiciona tener una relación sexual al hecho de que la otra persona se entregue eliminando de esa entrega (que debía ser total), su capacidad para ser padre o madre. Además, en el noviazgo cristiano no se comparte todo. No se comparte el dinero, el tiempo, los proyectos.

¿Y por qué sí son plenas dentro del matrimonio?

El matrimonio para un cristiano si es una etapa plena. Es para toda la vida. De hecho, está formalizado en presencia de Dios y según las creencias de esta religión lo bendice haciéndose presente en el sacramento del matrimonio. Dar la vida por una persona durante el resto de la misma, supone una proeza que ninguno de la pareja puede llevar a cabo con sus propias fuerzas, sino con la ayuda de Dios. En el matrimonio si se comparte todo. Se comparte el dinero, el tiempo, los proyectos. Cada cónyuge cristiano debe intentar entregarse al otro durante las 24 horas del día, no sólo durante la relación sexual.

Por eso la Iglesia (que son todos los que siguen esta religión, no un grupo de obispos) considera el sexo dentro del matrimonio como el lugar dónde las relaciones sexuales son plenas. Hay una entrega total.

…porque únicamente en él se verifica la conexión inseparable, querida por Dios, entre el significado unitivo y el procreativo de tales relaciones, dirigidas a mantener, confirmar y manifestar una definitiva comunión de vida -“una sola carne”- mediante la realización de un amor “humano”, “total”, “fiel y exclusivo” y “fecundo”, cual el amor conyugal. Por esto las relaciones sexuales fuera del contexto matrimonial, constituyen un desorden grave, porque son expresiones de una realidad que no existe todavía; son un lenguaje que no encuentra correspondencia objetiva en la vida de las dos personas, aun no constituidas en comunidad definitiva…

Pontificio Consejo para la Educación Católica: Orientaciones educativas sobre el amor humano (1/11/1983)

Las circunstancias obligan

by Daquella manera

by Daquella manera

Normalmente nuestros límites morales los tenemos preparados para el ataque de “alguien”.

Por ejemplo: “¿Serías capaz de acostarte con alguien si te ofrecieran un millón de dólares?”. Preguntas como esta pueden haber surgido por nuestra mente en muchas ocasiones pero, en la mayoría, la lucha es contra alguien. Alguien que te ofrece, alguien que te manda, alguien que te hace. Alguien que en definitiva, pone a prueba nuestra moral.

Pero siendo bastante frecuente, tengo la sensación de que estamos poco preparados para el ataque de las circunstancias.

Viene una crisis, pues despido gente. La empresa no gana, pues hay que tratar mal a los clientes no rentables para que se vayan. No tengo seguridad económica, pues no tengo hijos. En el trabajo me piden más horas, pues no veo a mi familia. Hay una herencia de por medio, pues me peleo con mi hermano. Me violan, pues aborto. Me provocan, pues pego. Si me pueden despedir, pues aplasto a mis compañeros.

Todo situaciones horrorosas, que parecen menos horrorosas si atendemos a las circunstancias. Aún menos horrorosas si de por medio hay una organización como puede ser la empresa, la comunidad de vecinos, las instituciones médicas, el gobierno, el colegio profesional, etc.

Y lo triste es que hoy nos lo venden así. La frase favorita del diablo es “¿Y qué otra cosa puedo hacer?”.

Y la moral cristiana no atiende a las circunstancias. Lo bueno seguirá siendo bueno y lo malo, malo. Así ha sido durante veinte siglos, porque nuestra búsqueda no es encontrar algo en lo que estemos de acuerdo, algo que no cause polémica, sino la verdad. Y esta es independiente de las personas, los lugares, las culturas y los tiempos.

Lo que digan los médicos sobre el aborto no es más o menos cierto por tener estudios. Lo que ordenen las empresas sobre cómo tratar a las personas no es más o menos cierto según el volumen de beneficios. Las circunstancias no obligan cuando los recortes se hacen a la dignidad del ser humano.

Es posible que en unos casos hacer lo moralmente correcto sea sencillo y en otros suponga convertirse en héroe. Pero la moral no cambia por las circunstancias. Claro que se puede fallar, pero la línea que separa lo bueno de lo malo no se mueve.

Y ahí es dónde nos la jugamos. Porque la moral se pone a prueba cuando todos te miran raro. Cuando la tensión en el ambiente se podría cortar con un cuchillo. Cuando levantar la cabeza supone que te la corten.

Si no había riesgo de caida, lo de antes era puro entrenamiento.

Dios no entiende de jerarquías.

by if you love me

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Haz el bien.

Hazlo ya.

No caigas en la trampa de pensar que lo harás mejor cuando seas jefe, cuando tengas más medios, cuando la cosa esté mejor, cuando no estés pasando por lo que estás pasando, cuando las circunstancias sean diferentes, cuando la gente que te frena no esté, etc, etc, etc.

Da igual el cargo, la responsabilidad o las circunstancias.

Haz lo que te pide Dios ahora. Porque si te lo pide, es sencillamente porque lo quiere. Quizás precisamente porque no hay un jefe, no hay medios, no está la cosa bien, estás pasando por lo que estás pasando, las circunstancias son las que son o está esa gente frenando su proyecto es por lo que necesita que te pongas manos a la obra.

No hay organizaciones éticas

Son las personas que las forman.

Gran post el de Set Godin hablando de la ética en los negocios. Me ha hecho pensar mucho en nuestras organizaciones, comunidades, iglesias, e incluso nuestras ONGs cristianas. Paso a transcribir alguno de los puntos que ilumina en su post.

La teoría es sencilla: Si eres bueno, la gente que interactúa contigo, te verá como bueno, y cada vez tendrás más clientes o seguidores. A largo plazo, ser bueno es rentable. Esto está marcado en el subconsciente cristiano, y sencillamente no es cierto. Si fuera así… ¿Por qué tenemos tan mala prensa?. Quizás en la otra vida compense, pero en esta ser bueno te lleva a la cruz. Es lo que hay. Alcanzarás la santidad pero no esperes grandes triunfos a los ojos del mundo.

A medida que el mundo se va volviendo más y más complejo, cada vez necesitamos más y más resultados a corto plazo. Al largo plazo puede que no lleguemos con esta incertidumbre. Sin quererlo nos vemos metidos en una carrera en la que te puedes quedar fuera a la mínima, y cualquier cosa vale para sacar ventaja.

A lo largo del día tomamos miles de decisiones malvadas. Inconscientemente el corto plazo nos vence. Necesitamos resultados. Para comprar más barato, acudimos a lugares dónde los trabajadores están explotados. Si somos ricos pagamos más por un trato exclusivo fomentando la proliferación de servicios de lujo y la consiguiente desaparición de servicios para pobres que no resultan rentables.

En la Iglesia no nos quedamos atrás. Las ONGs cristianas que conozco no son precisamente las que mejor pagan o las que mejor concilian el trabajo y la familia de sus empleados. Conozco religiosos y religiosas mucho más incomprensivos e intolerantes con el personal contratado que los jefes del mundo “laico”. Algunos cristianos evaden sus impuestos como pueden. No nos libramos de “pelotas”, “trepas” y de jefes a los que se les sube el cargo a la cabeza.

Hay que reconocer que cuando por fuera critican a la Iglesia “organización” algo de razón llevan. Para lo bueno y lo malo, tenemos todas las miserias de una organización humana.

Sólo las personas son seres morales. Sólo las personas tienen ética. Las organizaciones no son más que un reflejo de aquellos que dirigen, y de aquellos que permiten a los que dirigen tomar las decisiones que toman. Porque la ética no deja de ser sacrificar el beneficio a corto plazo (para nosotros o nuestras organizaciones) por el beneficio para el resto de la humanidad. Ojo con lo que dicen de tu organización, porque las críticas que hagan a la misma en realidad son para sus miembros.

Y flaco favor le hacemos a nuestras organizaciones si nos limitamos a defenderlas sin corregirlas. Nuestra organización, parroquia, ONG, Iglesia, es precisamente eso: Nuestra. Por ello no podemos abandonar nuestra responsabilidad en lo que sucede y limitarnos a culpar de todo a un ente corporativo. Las organizaciones son santas cuando están llenas de santos, y tu tienes toda la responsabilidad sobre tu santidad.

Actuando al corto plazo, obedeciendo sin pensamiento crítico, nos volvemos como aquel que aprieta el botón del mal y cuando le cuestionan contesta…”yo simplemente trabajo aquí, no es mi responsabilidad”.

No me preocupa mi dragón verde

by miheco

by miheco

Porque no tengo ninguno.

A veces tenemos la tentación de juzgar a los políticos, jefes, y a los ricos por las decisiones que toman con su dinero, con su poder o con sus influencias.
A veces pensamos que nosotros lo haríamos mil veces mejor que ellos. Lo creemos firmemente.

Porque nosotros somos superbuenos con nuestros subordinados.
Porque somos superaltruistas con nuestras decisiones.
Porque somos supersolidarios con nuestro dinero.

Gran estrategia del diablo para que te confíes y digas:
No me preocupa el poder… se que lo manejo con altruismo y responsabilidad.
No me preocupa el dinero… se que lo utilizo en ayudar al prójimo.

Pero la verdad es que no tenemos ni tanto poder, ni tanta influencia, ni tanto dinero.

Te despreocupas del dragón verde que realmente no tienes, y cuando llega te pilla despistado.

¿Cómo pensabas que sería tu etapa en la universidad antes de entrar? ¿Cómo pensabas que serías como trabajador antes de trabajar? ¿Cómo pensabas que serías con tu familia antes de formar una? ¿Cómo pensabas que serías con tus compromisos antes de contraerlos? ¿En que pensabas que emplearías tu dinero antes de tenerlo?

Espiritualmente, sólo por ser hombres somos muy muy débiles. Si desde un punto de vista moral no te preocupa el uso que estás haciendo del poder, de la influencia o del dinero… sencillamente es porque todavía no lo tienes (el dinero, el poder o el punto de vista moral).

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