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Dios no entiende de jerarquías.

by if you love me
Haz el bien.
Hazlo ya.
No caigas en la trampa de pensar que lo harás mejor cuando seas jefe, cuando tengas más medios, cuando la cosa esté mejor, cuando no estés pasando por lo que estás pasando, cuando las circunstancias sean diferentes, cuando la gente que te frena no esté, etc, etc, etc.
Da igual el cargo, la responsabilidad o las circunstancias.
Haz lo que te pide Dios ahora. Porque si te lo pide, es sencillamente porque lo quiere. Quizás precisamente porque no hay un jefe, no hay medios, no está la cosa bien, estás pasando por lo que estás pasando, las circunstancias son las que son o está esa gente frenando su proyecto es por lo que necesita que te pongas manos a la obra.
Hay muchos caminos (Idea irracional 2)
Dentro de la colección de ideas irracionales de Ellis, de esas que todos tenemos en mayor o menor medida y sólo nos provocan infelicidad, hay una que afecta directamente a nuestro discernimiento:
“Invariablemente existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y que si esta solución perfecta no se encuentra sobreviene la catástrofe”
Es cierto que existe el bien y el mal. Es cierto que en medio hay una profunda gama de grises en los que Satán se las apaña de maravilla para acabar confiundiéndote.
Pero la verdad absoluta sólo la tiene Dios, y nosotros sólo podemos aspirar a acercarnos lo más posible. Y gracias a Dios, para acercarnos, hay muchos caminos.
A veces pensar demasiado las cosas de Dios simplemente oculta un afán de seguridad. Y seguir a Dios implica inseguridad.No podemos controlar la realidad. La vida no es matemática.
Es verdad que a veces tenemos que elegir entre el bien o el mal. Entre lo de Dios y lo humano. Entre blanco o negro. Pero el 99% de las ocasiones nos enfrentamos a un amasijo de grises en los que nos tendremos que conformar con utilizar algún criterio (el mal menor, el más barato, el más rápido, el que deje a más gente contenta, el que más me santifique, etc.). Sólo uno, y dependiendo de la circunstancia variará.
La búsqueda de la perfección de manera paradójica puede llevarnos al inmovilismo. Cuando queremos hacer algo perfecto, lo más problable es que las circunstancias, las personas, la economía o el tiempo acaben destrozándolo. Es mejor caminar con lo puesto, que no hacerlo hasta estar pertrechado. Es la forma de vivir una especie de “Apostolado” de la acción. Haz todo el bien que puedas, que esté al alcance de tu mano, aunque no sea todo el que se supone que se debería hacer.
Y para terminar de complicarlo, no hay que olvidar que Dios creó el error. Y nos lo incrustó en nuestra naturaleza humana para que carguemos con su posibilidad en cada decisión que tomemos.
Porque da igual que tengas éxito o que fracases. DA IGUAL. Eso sólo importa ahí afuera en el mundo. ¿Te imaginas un padre enfadado por que a su niño le cuesta terminar un puzzle?.
Lo importante es que camines, con Dios, y para eso hay muchos caminos.
No se puede agradar a todo el mundo. (Idea irracional 1)

by schaeldelbach
Un prestigioso psicólogo (Albert Ellis), descubrió que gran parte de nuestro sufrimiento lo generan nuestros pensamientos, y que dentro de estos, hay una serie de ideas, totalmente irracionales, que casi todo el mundo tiene y que lo único que generan es frustración.
Todos las tenemos en mayor o menor medida. Incluso se han creado test para evaluarlas.
¿Por qué quiero compartirlas en este foro?. Porque el Evangelio es vida, no terapia. Hay que separar la paja del grano. A Dios lo que es de Dios, y a la psique, lo que es de la psique, y muchas veces mezclamos, y la cosa se complica enormemente.
La primera de estas ideas es que “es una necesidad extrema para el ser humano adulto el ser amado y aprobado por prácticamente cada persona significativa de la sociedad”.
¿Cuántas veces sometemos nuestra fe a la aprobación de alguien (un cura, un hermano, alguien con quien tengamos algún tipo de temor reverencial)?.
ERES LIBRE.
Si, la cosa es así de dura. Te puedes equivocar, caer, levantarte, acertar. Pero lo harás tú. Por muy triste que nos parezca, no hay dos caminos iguales en la fe. Puede oír orientaciones, consejos, recibir correcciones… pero es tu camino. Te toca descubrirlo.
Y si sigues tu camino, y no el de nadie más, eso supone que automaticamente nadie más (a no ser que sea especialmente trascendente, que haberlos haylos) va a aprobar tu camino ya que no sirve para avanzar en el suyo. Si, incluso en la fe corres el riesgo de ser instrumentalizado. Es lo que tiene formar parte de la humanidad, que nada es perfecto.
Obviamente en tu camino la obediencia es importante, pero esta santa herramienta se prostituye si se utiliza para agradar a todo el mundo (o al jefe).
Si intentas agradar a todo el mundo te encontrarás con esto:
- Es una meta inalcanzable, por lo que gastas energía en algo que no vas a conseguir nunca.
- Si necesitas la aprobación, no eres libre. Si no eres libre, no estás haciendo la voluntad de Dios. Difícil, pero sencillo.
- Si lo consiguieras (que insisto es imposible), tendrías que hipotecar toda tu felicidad en mantenerlo. Tendrías que ser servil, y renunciar a tus propios deseos.
- El miedo a no conseguirlo, te haría un pelele inseguro, lo que te denigraría a los ojos de los demás y te alejaría aún más de conseguirlo.
- No es malo desear la aprobación. Lo irracional es tener una necesidad.
Y te digo por experiencia que se sobrevive. Si, no eres nada, no te quieren… ¿y qué?. Es frustrante pero hay vida más allá. Hay vida en tus propias metas, en tus objetivos, en tus deseos.
Y hay abundante vida en Dios, y en lo que tiene pensado para tí y te pide a gritos con tu vocación. En las cosas de Dios, mejor sólo que mal acompañado.


