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El aeropuerto de la Navidad

by RobBixbyPhotography

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Hoy, 24 de diciembre, he tenido que ir a un aeropuerto a buscar a un familiar y he vivido una de las experiencias más navideñas de mi vida.

El vuelo vino con retraso y me tuve que quedar una media hora esperando. Rodeando de gente que esperaba.

Entre la gente que esperaba había personas de todo tipo. Jóvenes, mayores, matrimonios, padres, hijos, ricos y pobres.

Allí estábamos todos. Esperando.

Y, de repente, se abrió la puerta y fueron desfilando uno tras otro los pasajeros.

Abrazos, alegría, risas, bromas. Por un momento no había crisis económica o simplemente no importaba. No había problemas. El viajero había llegado a su destino, y ya nada importaba salvo abrazarlo y acogerlo. Disfrutar del momento. Del reencuentro.

La ternura derrochada de padres con sus hijos estudiando fuera. De abuelos profundamente emocionados de ver a sus nietos y de nietos a los que se les cortaba la respiración al ver a sus abuelos. Tíos bromeando con sobrinos. Amigos haciendo alguna tontería para despertar la sonrisa de los que lo estaban esperando.

Y aquí estamos nosotros. Esperando en adviento. Esperando que venga Jesucristo. Impacientes, porque todo está fatal, y nos hace falta. Porque con El todo se lleva mejor y es más fácil el camino.

Y esta noche, como cada año, se abre la puerta que separa el cielo del mundo y llegas.

¡Bienvenido a casa, Jesús!

Hazte misionero

by Iglesia de Valladolid

by Iglesia de Valladolid

Jesús dejó bien claro lo que había que hacer. Amar a Dios y al prójimo resumían la ley de muchos siglos de antiguedad.

No robarás, no matarás, perdonarás, no mentirás, ayudarás al necesitado y otros muchos que son más sutiles y que no están escritos son los mandamientos de Dios que todo cristiano ha de seguir en su camino de crecimiento espiritual.

Pero Jesús no contesta los porqués. Y hoy en día, cada vez con más fuerza, el mundo nos pregunta ¿Por qué?

¿Por qué he de renunciar a la ventaja inmediata de la ejecución de un enemigo, de una mentira que me encumbra, de no perder tiempo, esfuerzo o dinero ayudando a otro que jamás me lo devolverá?. ¿Por qué he de renunciar a todos estos atajos para lograr mis objetivos?.

En una sociedad cada vez más alejada del conocimiento de Dios, surgen millones de ídolos (Dinero, sexo, poder, comodidad, etc.) que solicitan a sus adeptos pagar el precio del pecado para poder seguir regalándoles los beneficios que les prometieron.

Y en medio de este caos, surge la figura del misionero. El misionero es aquel padre, madre, profesor, familiar, sacerdote, vecino, amigo, que te enseñó con su vida el por qué de seguir a Jesús. El ser humano es así de desconfiado. Necesita algo concreto para poder fijar su vida en lo trascentente.

Las vidas de tantos y tantos misioneros que viven en el mundo, pero sin ser del mundo, acallan los porqués de una sociedad escéptica con la ternura.

Celebrando el domingo mundial de las misiones (Domund) te invito a que pienses en convertir tu vida en misión y acallar todos aquellos porqués de la gente que te rodea. Aquellas preguntas que sólo tu vida y la de ningún otro alcanza a responder.

Desconcertados

by Berto Garcia

by Berto Garcia

Los tenemos desconcertados. No nos comprenden. No entienden nuestras creencias, ni nuestros comportamientos.

Si nos divertimos, porque estamos de fiesta. Si no lo hacemos, porque somos demasiado serios.

Si pecamos, porque somos pecadores. Si no pecamos, porque somos demasiado santos.

Si nos portamos como humanos, porque somos hipócritas. Si nos portamos como santos, porque no somos cercanos.

El caso es que ser cristiano va a hacer que te caigan piedras hagas lo que hagas. A Jesús lo llamaron borracho y tragón, es lo que hay.

Pero debes comprenderlos. Para ellos Dios se reduce a una idea, una ideología. Algo intelectual. No son cristianos, y si lo son, como decía H de Lubac, el cristiano que reduce a Dios a una idea, es un hombre que aún no ha tenido tiempo de hacerse ateo.

Por eso sólo entienden que seas perverso. Porque en su mundo, aquello que no se comprende, trae maldad. Han recibido tantos palos, que si no las ven venir, ya han aprendido que la sorpresa siempre es negativa. Que detrás de lo oculto hay algún tipo de perversión manejando los hilos. Por eso están cerrados, enclaustrados en su mundo de ideas racionales, en sus minimundos de ideas limitadas y controlables.

Y por eso luchan y te enfrentan. Porque sus ideas han de ser defendidas. Porque todo su universo puede derrumbarse en cualquier momento si aparece algo que racional o lógicamente los contraríe. Se pertrechan para una guerra, porque su vida y todo en lo que la han basado está en juego.

Ya en la época de Jesús, le tendían “trampas saduceas”. Preguntas en las que sólo cabían dos respuestas, y las dos eran malas por algún motivo.

Jesús no caía en ellas. Intentaba mostrarles que a Dios no se le puede conocer, sino experimentar. Y que esta experiencia, nos lleva a dar respuestas diferentes a diferentes momentos y situaciones.

Porque los cristianos no somos iguales, ni estamos en el mismo lugar, ni partimos de las mismas circunstancias.

Sólo nos caracteriza el querer parecernos a Cristo. Y a este se lo cargaron por ser incomprensible.

 

 

El que es fiel en lo pronto

¡Qué bueno tener un Dios para cada momento de nuestra vida!

Porque está con nosotros cuando somos niños, cuando somos adolescentes, cuando somos adultos y cuando llegamos a ancianos.

Pero claro, las relaciones deben ser acordes a nuestro tiempo. Con Dios tendremos una relación infantil cuando seamos niños, adolescente cuando seamos adolescentes, adulta en nuestra vida madura, y serena y pausada cuando seamos ancianos.

Existe el peligro de haberte perdido por el camino. Y entonces tenemos a personas adultas que quieren tratar con Dios como si fueran niños o adolescentes. Y claro, la cosa no funciona. Las relaciones íntimas de este tipo no se pueden aparcar hasta que tenga algo más de tiempo.

Conseguir cosas con Dios supone que poco a poco se nos vayan dando y vayamos siendo fieles. Si no somos fieles ahora, tampoco lo seremos en el futuro. Si no has vivido tu juventud al lado de Dios… ¿Cómo esperas dedicarle tiempo cuando estés trabajando, con hijos, con deudas, con problemas?.

La relación con Dios no es lineal. Es creciente. Y si aflojas en una etapa, la siguiente te cuesta el doble.

La figura de un padre

Cuando somos niños pequeños, papá es un dios.

Cuando somos niños más grandecitos, papá es un compañero de juegos fantástico.

Cuando somos preadolescentes, papá es alguien que habla de fondo diciendo lo que tengo qeu hacer mientras voy a cien por hora.

Cuando somos adolescentes, papá es alguien con quien me da vergüenza relacionarme ante mis amigos.

Cuando somos jóvenes, papá es alguien que no sabe de nada, pero que me resulta enormemente útil para poder seguir mi ritmo de vida y conseguir lo que quiero.

Cuando somos adultos, papá es enternecedor en la distancia.

Cuando somos muy adultos, papá resulta admirable.

Cuando somos muy muy adultos, no tenemos nada que podamos darle a nuestro padre por todo lo que hizo, nos sobrecoge que alguien haya dado su vida de esta manera por nosotros.

Quizás esto no se cumple de igual manera en todas las personas, pero si en muchas. Da igual. El caso es que a medida que crecemos y aprendemos, nuestro padre cambia. No cambia él, sino la idea que tenemos de él y la relación de  él con nosotros.

Con Dios ocurre algo similar. Espiritualmente vamos quemando etapas, y si te quedas en la anterior estás perdido.

Según crecemos pasamos de un gordito bonachón estilo papa noel, a un peludo con barbas muy cariñoso y bueno, a un amigo fiel, a un revolucionario del amor,  a alguien que tiene mucha más miga  de la que parece, a alguien con quien sufrir…

Y el caso es que llega un momento en el que, si nos dejamos llevar por el ritmo que nos marca y por la imagen de él mismo  que nos presenta (a fin de cuentas todos estos cambios los mueve el mismo Dios), acabamos desembocando en una imagen mucho más madura, cada vez más infinita e inabarcable.

Un Dios muy por encima de nuestras pequeñas cosas de todos los días, pero presente en todas. Un Dios que no nos garantiza el bienestar material, ni la tranquilidad psicológica, ni la integridad física, pero que hace las cosas para bien de los que le aman. Un Dios señor del mundo y del universo, para el que la muerte es una simple anécdota y la lucha entre el bien y el mal, el primer acto de la función.

Conviene no perderse porque son muchos los que se quedan por el camino al ver aparecer un padre “nuevo” en sus vidas y no reconocerlo. Muchos los que se sienten abandonados, o lejanos y simplemente no ven que han crecido, y por lo tanto, la relación con papá hay que volver a trabajársela de nuevo.

Imagen by Cortés en www.periodistadigital.com

Imagen de Cortés en www.religiondigital.com

Para salir bien en la foto

by barcelonaschiringuito.com

Son miles los premios publicitarios que se llevan cada año las campañas para ONGS. Por un lado, está el tema solidario, pero está claro que hacer un anuncio sobre un tema tan sensible como el que manejan estas organizaciones, puede catapultar a un desconocido director de arte, o creativo publicitario y hacerle acreedor de varios premios.

Entonces, la intención de la ayuda no es tan limpia. Os adjunto una vieja imagen de una campaña que circuló en ambientes publicitarios cuyo eslogan dice así “Creativo, hay mucha gente que necesita más ayuda que tú. Se responsable cuando hagas tus anuncios”.

En el cartón, unos protagonistas de uno de tantos anuncios de ONGs, han escrito: Gracias a nosotros, un director de arte ha doblado su salario.

Los creativos publicitarios son humanos, y este post me sirve simplemente para que te des cuenta de las veces que no haces las cosas tan limpiamente como crees.

Muchos “profesionales” de Iglesia, buscan sus ámbitos de poder, sus prebendas, sus reconocimientos, etc. Afortunadamente, estamos rodeados de miles de manos anónimas, que desaparecen y no dejan rastro tras su inestimable ayuda.

¿Y tu? ¿Has usado algo del reino para tus intereses?

Dios en las calles

El 24 de noviembre de 2004, el Papa Juan Pablo II bendijo seis custodias para ser utilizadas en el Año de la Eucaristía para que las personas rezaran por las vocaciones sacerdotales y la vida sacramental. Uno de ellos terminó en la Ciudad de Nueva York.

A continuación os pongo un trailer del documental que muestra la procesión de la Eucaristía por las calles de la ciudad.

Simplemente quería que vieras con tus ojos la lucha que discurre en muchos de nuestros corazones.

El ruido, la eficacia, la rapidez, las prisas, la soledad vivida entre masas, lo cotidiano, lo gris, el día a día.

Y frente a ello, un Jesús al que casi no le damos oportunidad de salir a nuestro encuentro. Que hemos reservado para nuestra esfera privada en vez de proclamarlo en calles y plazas.

Un Jesús poderoso. Que en el silencio, triunfa por su autenticidad y su verdad frente a tantos anuncios callejeros.

Es la hora de que saques a Jesús a iluminar las calles de tu vida.

Olvida la crisis. Dios te ama

Jesucristo predicó en poblados en cuyos habitantes vivían en una crisis continua.

Habló a campesinos que trabajaban de sol a sol para no dejar de pagar las deudas o los tributos, y evitar así, acabar encarcelados o como esclavos, lo que precipitaría al resto de la familia al abismo económico.

Jesús no se dirigía a gente extraordinariamente avara. Si habla tanto del dinero, es porque sus contemporáneos estaban preocupados por atesorar, pero es muy probable que una gran mayoría no lo hiciera con afán de ser ricos, sino de sobrevivir.

Así que para ti, que estás preocupado porque puedes quedarte en paro (o porque ya lo estás), que andas haciendo números para llegar a fin de mes, que no sabes de dónde vas a sacar para pagar la próxima letra, para ti y especialmente para ti, Jesús (alguien que vivió hasta el final lo que predicaba) dejó dicho lo siguiente:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

No quiero ser Eucaristía

by AFBorchet

by AFBorchet

Ser cristiano llega un momento en que no es rentable (a los ojos del mundo, claro).

Si cumplo con el mandato que nos dejó Jesús, el de amar al prójimo como a ti mismo, me supone repartir todo mi dinero, toda mi energía, todos mis esfuerzos y todo mi tiempo entre varios.

Es más, cuanto más prójimos van apareciendo en mi vida, menos dinero, energía, esfuerzos y tiempo quedan para mí.

Y si encima, a similitud de la Eucaristía, esa entrega ha de tener como límite el dar la vida, esto supone que sea aún menos rentable.

Porque ya no se trata de dar pequeños trozos de vida (dinero, energía, esfuerzos, tiempo, etc…) cuando y en la medida que a mi me venga bien. Se trata de dar todo, o al menos cuando el prójimo lo necesite (que normalmente es cuando peor me viene a mí).

Y si mi vida dada es la fuente de la que ha de beber el proyecto del reino, es decir, saciar la sed de aquellos a los que la vida los dejó en la cuneta, entonces me voy a secar forzosamente porque con un poco de agua no se puede regar semjante árbol de la vida, tan grande y profundo.

Por eso, para hacerme Eucaristía, voy a necesitar de la Eucaristía de verdad, de la que reparten en misa, de Jesús hecho pan.

Porque sólo haciendo este camino con ella voy a poder hacer una locura semejante. Sólo estando en comunión con Jesús, voy a poder vivir este desangrarse por amor, con alegría y júbilo, y no como una amenaza a mi status o a mi seguridad.

La era de Pilatos

Jesús pasó su vida rodeado de gente religiosa. Muchos se habían corrompido y ya sólo buscaban el poder, la gloria o simplemente prerrogativas personales, pero es indudable que la cultura en la que Jesús realiza su misión es una cultura con una clara referencia a lo trascendente.

En cambio, es curioso como ante Pilatos, que relativiza la verdad, que no tiene respeto a un Dios ni a ningún misterio, Jesús guarda silencio.

Ante el escepticismo moral, la boca callada es la mejor respuesta para Jesús. Los años parecen haberle dado la razón y haber demostrado cómo desde un silencio, se puede desarrollar una gran respuesta.

Quizás en estos tiempos que corren, ante la multitud de ofensas gratuitas, de cuestionamientos burlones  y de preguntas que nunca esperan ningún tipo de respuesta, los cristianos debamos mostrar la misma actitud. El silencio.

Pero para que el silencio tenga sentido, ha de haber un claro modelo de verdad en frente del interlocutor. Sólo alguien como Jesús, con toda la dosis de verdad que llevaba a sus espaldas puede darle un sentido al silencio.

Por eso, deberíamos tener como objetivo principal en nuestras vidas, muy por encima de manifestaciones, proclamas  lucha activa y otras formas de activismo, la misión de ser la verdad que necesita este mundo en estos tiempos.

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