éxito

Algunos ascienden, otros trascienden

El burro grande, ande o no ande.

Este dicho castellano lo tenemos muy metido en la piel. Desde pequeños nos meten entre ceja y ceja el slogan de los juegos olímpicos Citius, Altius, Fortius (Más rápido, más alto, más fuerte).

Cada vez más. En todas las facetas de nuestra vida. Hoy más que ayer pero menos que mañana.

Las estanterías se llenan de libros que nos insisten en que si queremos podemos. Que si no conseguimos algo es, o porque no queremos lo suficiente, o porque somos tontos y no seguimos determinado método para conseguirlo.

Lo malo no es ir a más. Lo malo es ir a más sólo para ir a más. Millones de personas tienen sólo como manual de instrucciones para su vida que han de ser más en todo. Ese es el único camino para el éxito. Más en el trabajo, más en casa, más en el cuerpo, más en el estudio, más en los amigos, más…

Logicamente no existe el estiramiento infinito, y tanta elasticidad acaba por romper un cuerpo que nunca fue diseñado para abarcarlo todo.

La vida es más de conseguir cifras razonables. Decidir a dónde quieres ir. Discernir en dónde te quiere Dios.

Así no hace falta ser bueno en todo. Sino bueno en ser tú mismo. Ser feliz con lo que se tiene, crecer en aquello que te hace feliz y olvidarte del resto. Esforzarte sólo en aquello que da sentido pleno a tu vida.

Porque en esta vida hay gente que asciede, y otra que trasciende.

Consejos a la hora de elegir novio / novia (4). Se exigente

A la hora de tratar con tu pareja, lo normal cuando se está de novios es ser bastante comprensivo y tolerante.

Da igual las costumbres que tenga, da igual cómo se relaciona con el otro sexo, da igual si es un poco perezoso o perezosa, si no está ahí cuando le necesito, el número de hijos que piensa tener.

Cuando se está de casados es al contrario.

Un marido o mujer debe tener una conducta ejemplar, no andar coqueteando con el otro sexo, ser trabajador o una luchadora infatigable, estar siempre ahí, ser comprensivo, dar cariño, debe de pensar como yo acerca del futuro.

Visto así, y siendo cristiano, yo no me querría casar. Porque en la parte del noviazgo, puedo probar, elegir y separarme todas las veces que necesite sin que Dios lo vea mal. Pero una vez me meta en la segunda parte, la más exigente, la cosa ya es indisoluble.

Podemos pensar que Dios debe estar loco. Que la solución es permitir el divorcio.

Pero creo que los que estamos locos somos nosotros.

Porque si tengo que elegir a un compañero o compañera para toda la vida, lo lógico es que en la fase en la que puedo probar, elegir, dejar, cambiar sea extremadamente exigente. Y en la fase en la que ya he escogido y me toca afrontar el resto de la vida con compañía, es cuando debo ser comprensivo, porque es esa comprensión y ese amor a la persona por encima de sus defectos lo que va a garantizar el éxito en el viaje.

Prefiero el paraiso

Cuentan que a San Felipe Neri le ofrecieron ser cardenal, a lo que respondió sin dilación “Prefiero el paraíso”.

No se si lo consiguió gracias a esta renuncia, el caso es que fue proclamado santo en el año 1622.

El éxito para un cristiano tiene una medida bastante diferente de la del mundo. No es tangible. La santidad no es un cargo o un puesto que se pueda añadir a una tarjeta de visita. No es un currículum, ni siquiera haber realizado alguna obra grandiosa.

En el mundo de la empresa, y en el mundo en general, el de mayor éxito es el que está más arriba. Con absoluta independencia o incluso en sentido inverso a su santidad.

Aprendiendo de Felipe Neri, simplemente consideremos ante la posibilidad de un ascenso o de un nuevo empleo cómo va a afectar a nuestra vida cristiana (familia, oración, ética, caridad, etc)

Porque quizás ganemos un puesto, pero perdamos el paraíso.

Hay una magnífica película que puedes ver aquí o aquí sobre la vida de este santo. 100% recomendable.

Tu has nacido chef

Cuando hay miedo se tiende a la uniformidad.

Ante la inseguridad de un futuro incierto, se recurre a fórmulas magistrales que siempre han funcionado. Se abandona la experimentación y se recurre a lo obvio.

Nos olvidamos de la cocina creativa y recurrimos al bocadillo de patatas, bueno y barato con éxito asegurado. A la hamburguesa si vamos por lo moderno.

El problema es que muchos miles de empresas que recurren a lo obvio saturan el mercado de obviedades. Sabes que lo que ofrece el mercado está muy bien, pero que tu tienes hambre de algo mucho más especial.

Y tu sabes que no has nacido para alimentarte de lo obvio. En tus manos de cocinero hay arte desde el mismo día en que naciste.

Un arte que sólo el miedo puede apagar. Una receta maestra que acabará oculta, si la posibilidad de un fracaso se interpone en su camino.

Porque tu eres la sal del mundo. De este mundo soso que necesita de un chef para que pueda conocer otros horizontes, otras posibilidades, otras recetas.

Porque tu has nacido chef.

Ingeniero metido a mecánico

by Seattle Municipal Archives

by Seattle Municipal Archives

Tras toda una vida preparándote para ello, eres grande en lo tuyo. Podrías hacer grandes cosas, lo sabemos.

Si te dejaran la libertad para hacer lo que crees conveniente y los medios adecuados, no tengo la menor duda de que cualquier cosa que hicieras la pondrías en ó

rbita.

Pero en la pastoral, así como en la vida, muchas veces a los más capacitados les toca hacer el papel de mecánico.

En casi todos los casos, antes que tú hubo alguien o muchos que lo hicieron mal. Fueron demasiado condescendientes o demasiado estrictos, y casi todos los proyectos que te encargan no empiezan de cero, sino que están en puntos negativos. Te enfrentas a grupos demasiado acomodados o demasiado acobardados, a situaciones caóticas, a un status quo que hay que derrumbar para poder empezar a construir.

Asúmelo. Quizás seas ingeniero, pero a los mejores les toca ser mecánicos. Arreglar los errores de los demás manchándote de aceite, en posturas incómodas y con un importante desgaste físico y emocional.

Esto no es para criticar a tantos ingenieros que creen que meritoriamente sacan adelante proyectos, y no se despeinan a costa de la gente que realmente trabaja.

Esto es para darte ánimos en tu labor de mecánico. Piénsalo bien, quizás parezca que otros construyen el mundo, pero la realidad es que sigue en pie gracias a ti. Mientras otros se preocupan por salir en la foto, tu andas liado en que no se salgan los tornillos y se desmonte el aparato.

Ádemás, como a lo mejor ya has comprobado en tu vida, las medallitas y los focos glamourosos tienen fecha de caducidad. Que no te deslumbren, porque son espejismos. Lo mejor de ti se forjó en tiempos duros, no en el estrellato.

¿Y cuál es el premio? ¿El anonimato? ¿El trabajo desagradecido? ¿La falta de vértigo, de éxitos, de sensación de velocidad?

La paz, si logras aceptar que Dios te hizo ingeniero para que fueras un buen mecánico.

la vida no se merece (Idea irracional 3)

by Jinx!

by Jinx!

Una de las ideas irracionales de Ellis que afecta directamente a cómo llevamos nuestro cristianismo, y especialmente el concepto del Dios al que seguimos es cuando nos afirmamos en que hay personas que son malvadas, y que deben ser castigadas y culpabilizadas por su maldad.

La mayoría de las personas hacen todo el bien que pueden o que saben. A su vez, la mayoría de esa mayoría, no pueden o no saben hacerlo especialmente bien. Hay poca gente que haga maldades conscientes, y si las hacen son algo puntual, no hacen maldades continuadas durante todo el día. Suelen ser ignorantes o perturbados centrados en sí mismos, que desconocen el efecto de sus acciones en los demás porque sencillamente no los ven.

Además, el castigo normalmente no sirve para nada. Culpabilizar o castigar a alguien adulto que ha hecho alguna maldad, lejos de hacerle ver la luz normalmente hace que siga fallando. Una actitud comprensiva es la más adecuada para provocar un cambio en positivo.

Y encima resulta que andar culpabilizando al personal nos hace más infelices. Psicológicamente genera rabia y hostilidad, y supone revivir continuamente las faltas del otro en nuestra cabeza. Tu acabas fastidiado y reconcomido y el malvado ni se ha enterado de lo que ha hecho.

Igualmente, tendemos a creer que si nos portamos bien, la vida nos irá de miedo. La realidad es que son dos cosas totalmente independientes.

A veces ser malo es rentable, y ser bueno no tanto.

Dios, nuestro Dios, hace salir el sol sobre buenos y malos. No premia ni castiga. La relación con Dios no está basada en una compraventa ni en un intercambio de favores. La vida (buena o mala) no se merece. En este sorteo, puedes comprar muchos boletos o pocos (nadie duda que estudiando, siendo cordial y educado, tratando bien a la gente tienes más posibilidades de alcanzar el éxito), pero no puedes garantizar que te toque la lotería de la vida.

Dios da ejemplo con su hijo, y si lo quieres seguir es una decisión tuya. No hay recompensa, hay felicidad de participar en el reino y Dios la regala a manos llenas. Se es feliz porque uno hace el esfuerzo de estar cerca de Dios, no porque Dios premie nada de lo que hagamos. Si te acercas al sol, pues estás más calentito.

Prepárate para el desierto

by Ankher

by Ankher

Porque tarde o temprano llegará. Siempre llega.

Desiertos profesionales, personales, afectivos, espirituales llegan para bendecirnos y hacernos crecer hasta límites insospechados.

Nos bendicen porque nos recuerdan que realmente somos muy poca cosa. Nos hacen crecer, porque nos descubren que nuestra vida, finalmente, sólo está en manos de Dios. Quizás supongan fracasos a los ojos del mundo, pero son auténticas escuelas de sabiduría (¿Quién es el ser humano capaz de mantener el éxito constante?).

Quizás prefirieras una vida de éxito, en la que tu ego fuera la única directriz a seguir y en la que la autosuficiencia fuera tu compañera de viaje. Pero eso es una vida virtual. No es real. No existe.

Naciste muy poquita cosa. En las cosas en las que te juegas la vida te encontrarás igual, y te irás de aquí de la misma manera. Todo lo que te haga poner los pies en esta realidad, es una bendición.

Todo el dolor que te causa el desierto, es en realidad, el ajuste por todo lo falso creíste que era la vida.  Todo lo que te engañaste, es lo que duele cuando te dan un bofetón de realidad. Y el dolor no te deja ver lo hermoso de la misma.

Porque la realidad es hermosa. Eres poca cosa, pero todo un Dios se vuelve loco por tí. Toda tu vida está en manos de Dios, pero nada ni nadie en este mundo la cuidarán con más amor.

Relájate y disfruta del desierto.

El efecto pigmalión y la fe

by Guadalupe Cervilla

Según la mitología, hace mucho tiempo un tal Pigmalión, un escultor, fabricó una estatua de marfil representando su ideal de mujer y se enamoró de su propia creación.

Esta historia, dio nombre a un efecto llamado efecto pigmalión, que llevó a realizar un experimento en el que a un profesor le decían que una mitad de la clase elegida al azar era más brillante que la otra mitad (sin serlo), y finalmente, las notas de esa mitad fueron mejores. El profesor esperaba mejores resultados, y los consiguió sin que la materia prima fuera diferente.

Existe otro término, que se denomina profecía autocumplida. Esto es cuando tenemos una teoría cualquiera, y de tanto que confiamos en ella, sólo vemos comprobaciones de que tenemos razón, aunque no sea cierto. (por ejemplo cuando decimos: ¡Ves, ya sabía yo que esto sólo nos iba a traer problemas!)

Ambos casos hacen que la víctima (sea nuestro hijo, alumno, empleado, marido o catecúmeno), sufra nuestra influencia positiva o negativa. Podemos conseguir un alumno brillante, o un hijo negado para el deporte según la creencia que alberguemos sobre este.

¡Qué gran poder tenemos en nuestras mentes!. En nuestra fe en alguien, está la posibilidad de empujarlo a límites insospechados o hundirlo con todo su talento.

Pero es más interesante cuando nos dejamos de teorías y pasamos a la práctica. Haz la lista y mira a ver en cuantos tienes depositada la fe en que lograrán lo que se propongan y a cuantos ya le has puesto la bandera de “zona catastrófica”. ¿Te has planteado la parte de responsabilidad que tienes al tener o no fe en esa persona? ¿Eres consciente que necesita de tu fe para lograr sus metas, o siquiera, para planteárselas?

“Sed perfectos como vuestro padre Dios es perfecto”, porque Dios si que nos mira eternamente con una fe infinita en nuestras posibilidades.

El Evangelizador Egocéntrico

Soy un egocéntrico. Lo se. Siempre lo he sido.

Esto es malo, pero me ha servido para algo: se reconocer a otros egocéntricos.

Y háganme caso, la Iglesia está llena de ellos. Afortunadamente menos que en mi oficina.

Millones de evangelizadores predican con la ilusión de deslumbrar. De hacer aún más grande su autoconcepto. Conozco algún padre “Yo y yo mismo” cuyas homilías sólo hablan de él. Parecen decir ¡Eh!¡Mirad que bueno soy!. A lo mejor hablan de Dios, inspiran, sirven al reino, pero por dentro están regocijándose en el éxito.

Pero quien vive la misión de esta forma acaba encontrándose con la misma angustia que la de los artistas. Cuando los vientos no son favorables ¿Cómo continuar con la misión sabiendo que, probablemente, tu mayor éxito pertenece al pasado? ¿De dónde sacar la motivación necesaria para tirar adelante cuando has disfrutado de la recogida de la cosecha tras la siembra?.

La clave está en darle a Dios la responsabilidad del éxito o del fracaso. Pero de verdad, no en bonitas dedicatorias. El dirige, tu simplemente dedícate a hacer lo que te toque. El éxito o el fracaso vendrán por añadidura.

A continuación muestro un vídeo sencillamente fantástico para reflexionar sobre este tema. Está dividido en dos partes y, aunque no habla explícitamente de la evangelización, cualquiera que haya pasado por lo que digo lo aplicará a su vida pastoral sin problemas.

Los nuevos eunucos.

by Carmen Laviña

by Carmen Laviña

¿Es el celibato algo antinatural?

Sin duda a los ojos del mundo. Hoy en día no se concibe que alguien renuncie a un buen polvo, a la compañía de alguien de sexo opuesto, a tener una familia o a renunciar a la descendencia. ¿Seguro?

El problema es bien diferente. Hoy en día no se concibe nada de esto…por Dios.

Es perfectamente válido renunciar a una pareja, a tener hijos o incluso a tener un buen polvo (¿Saben que con el estrés la cosa no funciona igual?) por nuestra carrera profesional o por dinero.

De hecho, en mi trabajo conozco varios casos de auténticos eunucos por el éxito. No creo que sean vírgenes, pero han renunciado a toda relación con el sexo opuesto que conlleve dar pasos de estabilidad que, a su vez, puedan poner en peligro su carrera profesional. También en algunos casos es al revés. Han dado tantos pasos en pos de su carrera profesional, que se olvidaron de saltar y brincar al ritmo de alguien que no fuera su superior directo. Algunos no empezaron así, pero tras una vida centrada en lo “mio” (y su consiguiente divorcio) han acabado igual.

La vida son opciones, y toda opción implica una renuncia (incluso no optar también la implica).

No te creas que puedes ir por la vida sin tener que optar. Si alguna vez has tenido esa sensación, era porque alguien estaba optando por tí.

Puede que el celibato cristiano que practican muchos religiosos no esté de moda. Pero hay algo que es seguro: no engaña. Es duro, difícil, una opción seria, y una llamada que a su vez produce paz, espiritualidad, y todo aquello que a Dios se le antoje conceder.

Muchísimo mejor que esos miles de celibatos (físicos o espirituales) que nos están vendiendo como éxitos o triunfos, que aunque te permitan echar algún polvete de vez en cuando, ni te aportan la felicidad, ni te llenan, ni te sirven para ir construyendo una vida plena.

Y lo que es peor… la mayoría de los que los practican nunca tomaron la opción consciente de hacerlo.

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