discernimiento

Pensar no es hacer

Uno de los problemas clásicos de los cristianos es de analizar las cosas demasiado.

No me refiero a profundizar demasiado en las cosas, sino en hacerlo a menudo. El ser humano siempre cree que pensar en un tema es trabajar en él. No es cierto. Pensar sirve para aclarar perspectivas, pero los problemas sólo los solucionan las acciones. Pensar mucho un problema sirve para intentar recapitular la mayor información posible de cara a no equivocarse, pero el problema sigue exactamente igual ahí, fuera de nuestra cabeza.

Lo mismo sirve para hablar del tema con alguien o decidir en grupo. Se ven perspectivas, pero el problema sigue igualmente.

Los anglosajones lo llaman parálisis por análisis. Analizas tanto que pierdes la ocasión de actuar. Realmente es cobardía disfrazada de preocupación.

Si mirando el horizonte decides tomar un camino, no debes volver a pensar de nuevo hasta que hayas caminado algo. Si no avanzas, las vistas serán siempre las mismas.

Toda decisión, ha de ir acompañada de una acción. La siguiente decisión debe de tomarse después de la acción, porque si no no estás avanzando. Es preferible avanzar y equivocarse a quedarse quieto. Por lo menos, habrás añadido una experiencia al análisis que antes no tenías.

¿Y cómo actuar?

No hace falta tener el dominio de toda la acción. Incluso no hay por qué tenerlo en absoluto. Toda desición se puede dividir a su vez en miles de acciones pequeñas. Quizás no se pueda hacer todo. Pero sempre hay algo que se puede ir adelantando.

Cuando te casas, no tienes claro que hacer el resto de la vida respecto a tu matrimonio, pero puedes irte de luna de miel y luego ir afrontando los problemas según vayan viniendo.

Los mejores libros de empresa aconsejan que te pongas un plazo y dediques un 80% del tiempo a pensar y un 20% a decidir. Y a su vez, que tomes la decisión cuando tengas el 80% de información. Porque pensar es importante, recoger información y analizarla también, pero si no se toma la decisión y se ejecuta sin miramientos, todo habrá sido en balde.

A su manera

Llega un momento en toda vida cristiana con algo de fundamento, en que lo difícil no es hacer lo que Dios nos pide.

Hemos alcanzado un nivel adecuado de buenismo, y ya tenemos nuestros horarios y nuestra vida organizadas de tal manera que la Eucaristía, los sacramentos e incluso nuestras buenas obras ya están programadas. Los sacerdotes o religiosos y religiosas mucho más programado y más fácil.

Pero lo que parece un piloto automático hacia la salvación, no es más que el primer peldaño de una escalera inacabable hasta la muerte.

Llega el momento en que no es suficiente hacerlo. Sino hacerlo a su manera.

Hacer lo mismo, pero con otro cariño, con otra obediencia. En otro lugar. Con otra gente. En otro momento. Con otro talante.

Llega el momento en que para crecer como cristianos, no basta saber lo que hay que hacer. Hay que hacerlo a su manera.

 

 

Cuando sobrevivir te mata

Vivimos tiempos convulsos. Quizás lo fueron siempre.

A menudo parece que debes renunciar a una parte de ti para poder seguir caminando.

A veces es positivo, porque te ves obligado a superarte a ti mismo, a sacrificarte más, a llegar más lejos.

Pero muchas veces la lucha es contra lo mejor de ti mismo. A veces parece que los buenos no sobrevivirán. Que es necesario caer en la maldad, en el daño o en la mentira, porque si no se acabará tu historia.

Y ante esto cabe plantearse dos cosas.

La primera es ¿Qué ocurrió en el pasado? Siempre han existido estos dilemas. Desde muy pequeños en el colegio. Vividos incluso con mayor intensidad que ahora. Siempre los buenos no iban a llegar muy lejos. ¿Qué ocurrió con los buenos de antaño? ¿Qué ocurrió contigo cuando fuistes bueno?. Posiblemente luego resultó que el mundo no era tal y como pensábamos y que los buenos, tanto si sobrevivieron o no, quizás fueron los ganadores de la prueba.

La otra cosa, es ¿para qué? ¿Para qué sobrevivir si no puedes ser tú mismo? ¿Para qué vivir en un mundo en el que estás obligado a ser la peor versión de ti mismo? Aunque te acabes acostumbrando, sobrevivir así no tiene mucho valor.De que te sirve avanzar si te vas perdiendo a trocitos por el camino

Ten fe. Dios te hizo para que llegaras lejos. Quizás no a los ojos de los hombres, quizás no brillando, pero si que te dió alas para volar lejos y alcanzar alturas impensables para el resto de los mortales.

Para qué sobrevivir si luego pierdes la vida. ¿De qué te sirve ganar el mundo si te pierdes a tí mismo?

Si se trata de brillar, que sea para alumbrar. Si se trata de seguir, mira el sol, vuelve a salir, y acaso ¿alguna vez no ha sido así?

¿Quien manda aquí?

En las organizaciones, siempre acaban triunfando aquellos que mejor representan los valores de la misma.

Por supuesto los valores reales, no los que se dicen de “boquilla”.

Si una empresa persigue el dinero a cualquier precio, aquellos que tengan éxito en esta tarea llevando ese estilo serán pronto reconocidos.

Si una organización está muy preocupada por el qué dirán, aquellos que cuiden la imagen y sean cautos en no dar escándalo ocuparán pronto cargos de responsabilidad.

De esto podemos sacar varias enseñanzas prácticas para la vida y un sueño:

  • Cuando te vendan la moto sobre una organización (empresa, orden, hermandad, grupo, etc) mira a ver cómo son los que mandan en ella y sabrás lo que realmente tienes ante ti.
  • Mirando cómo son los que mandan en la tuya, también puedes averiguar la cultura imperante en la misma. Esto en muchos grupos cristianos puede ser una buena llamada de atención para corregir muchas cosas (si los que mandan no tienen mucha espiritualidad, o son extremadamente organizativos y fríos…)
  • También te pueden ayudar a elegir candidato. Elige aquel que represente mejor los valores que tu crees que debe tener tu organización.
  • Si no soportas a tus “jefes”, supervalorados por el resto, por conflictos en la visión de las cosas (no por carácter o por temas personales, claro), cuestiónate la pertenencia a tu organización.

El sueño:

¿Y si el reino de los cielos, dónde el Amor es el valor absoluto, es simplemente una copia exacta de lo que tenemos aquí, pero en la que los que triunfan, ascienden y mandan son los buenos?

 

El ejercicio del discernimiento. Discernir para decidir.

¿Cómo tomar una decisión como Dios manda?

Pues discirniendo.

¿Y qué es eso de discernir?

Pues un ejercicio fantástico que conocemos los cristianos y que nos permite averiguar la voluntad de Dios para nuestras vidas.

¿Y como…?

Mejor oímos el fantástico programa de radio ecca con el profesor Diego Molina SJ, Doctor en Eclesiología en la Universidad de Granada y nos enteramos de qué va esto.

Dios no entiende de jerarquías.

by if you love me

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Haz el bien.

Hazlo ya.

No caigas en la trampa de pensar que lo harás mejor cuando seas jefe, cuando tengas más medios, cuando la cosa esté mejor, cuando no estés pasando por lo que estás pasando, cuando las circunstancias sean diferentes, cuando la gente que te frena no esté, etc, etc, etc.

Da igual el cargo, la responsabilidad o las circunstancias.

Haz lo que te pide Dios ahora. Porque si te lo pide, es sencillamente porque lo quiere. Quizás precisamente porque no hay un jefe, no hay medios, no está la cosa bien, estás pasando por lo que estás pasando, las circunstancias son las que son o está esa gente frenando su proyecto es por lo que necesita que te pongas manos a la obra.

No hay organizaciones éticas

Son las personas que las forman.

Gran post el de Set Godin hablando de la ética en los negocios. Me ha hecho pensar mucho en nuestras organizaciones, comunidades, iglesias, e incluso nuestras ONGs cristianas. Paso a transcribir alguno de los puntos que ilumina en su post.

La teoría es sencilla: Si eres bueno, la gente que interactúa contigo, te verá como bueno, y cada vez tendrás más clientes o seguidores. A largo plazo, ser bueno es rentable. Esto está marcado en el subconsciente cristiano, y sencillamente no es cierto. Si fuera así… ¿Por qué tenemos tan mala prensa?. Quizás en la otra vida compense, pero en esta ser bueno te lleva a la cruz. Es lo que hay. Alcanzarás la santidad pero no esperes grandes triunfos a los ojos del mundo.

A medida que el mundo se va volviendo más y más complejo, cada vez necesitamos más y más resultados a corto plazo. Al largo plazo puede que no lleguemos con esta incertidumbre. Sin quererlo nos vemos metidos en una carrera en la que te puedes quedar fuera a la mínima, y cualquier cosa vale para sacar ventaja.

A lo largo del día tomamos miles de decisiones malvadas. Inconscientemente el corto plazo nos vence. Necesitamos resultados. Para comprar más barato, acudimos a lugares dónde los trabajadores están explotados. Si somos ricos pagamos más por un trato exclusivo fomentando la proliferación de servicios de lujo y la consiguiente desaparición de servicios para pobres que no resultan rentables.

En la Iglesia no nos quedamos atrás. Las ONGs cristianas que conozco no son precisamente las que mejor pagan o las que mejor concilian el trabajo y la familia de sus empleados. Conozco religiosos y religiosas mucho más incomprensivos e intolerantes con el personal contratado que los jefes del mundo “laico”. Algunos cristianos evaden sus impuestos como pueden. No nos libramos de “pelotas”, “trepas” y de jefes a los que se les sube el cargo a la cabeza.

Hay que reconocer que cuando por fuera critican a la Iglesia “organización” algo de razón llevan. Para lo bueno y lo malo, tenemos todas las miserias de una organización humana.

Sólo las personas son seres morales. Sólo las personas tienen ética. Las organizaciones no son más que un reflejo de aquellos que dirigen, y de aquellos que permiten a los que dirigen tomar las decisiones que toman. Porque la ética no deja de ser sacrificar el beneficio a corto plazo (para nosotros o nuestras organizaciones) por el beneficio para el resto de la humanidad. Ojo con lo que dicen de tu organización, porque las críticas que hagan a la misma en realidad son para sus miembros.

Y flaco favor le hacemos a nuestras organizaciones si nos limitamos a defenderlas sin corregirlas. Nuestra organización, parroquia, ONG, Iglesia, es precisamente eso: Nuestra. Por ello no podemos abandonar nuestra responsabilidad en lo que sucede y limitarnos a culpar de todo a un ente corporativo. Las organizaciones son santas cuando están llenas de santos, y tu tienes toda la responsabilidad sobre tu santidad.

Actuando al corto plazo, obedeciendo sin pensamiento crítico, nos volvemos como aquel que aprieta el botón del mal y cuando le cuestionan contesta…”yo simplemente trabajo aquí, no es mi responsabilidad”.

La digestión

Necesitas alimentarte para crecer. Para ello, metes cuerpos extraños en el tuyo. Extraños pero nutritivos, que tras una digestión (que puede ser ligera o pesada), pasan a formar parte de ti y acaban convertidos en excremento.

Seguir a Dios supone aceptar que la vida es un constante cambio. Una constante digestión. Un alimentarse y volver a hacerlo continuamente.

Asumir que debes avanzar y “tragar” constantes acontecimientos y experiencias (a veces ligeras, a veces pesadas) y tener la esperanza de que, cuando acabe, habrán pasado a formar parte de ti y te habrán hecho crecer. A fin de cuentas Dios hace todo para el bien de los que le aman.

Y mucho cuidado con agarrarte a las experiencias pasadas como dogma, con estancarte eternamente en una etapa por muy rica o placentera que fuera, con prolongar una situación más de lo debido.

Si ya hiciste la digestión y la aprovechaste, ya no te alimentará. Sólo es mierda.

Hay muchos caminos (Idea irracional 2)

by crookedbrainsDentro de la colección de ideas irracionales de Ellis, de esas que todos tenemos en mayor o menor medida y sólo nos provocan infelicidad, hay una que afecta directamente a nuestro discernimiento:

“Invariablemente existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y que si esta solución perfecta no se encuentra sobreviene la catástrofe”

Es cierto que existe el bien y el mal. Es cierto que en medio hay una profunda gama de grises en los que Satán se las apaña de maravilla para acabar confiundiéndote.

Pero la verdad absoluta sólo la tiene Dios, y nosotros sólo podemos aspirar a acercarnos lo más posible. Y gracias a Dios, para acercarnos, hay muchos caminos.

A veces pensar demasiado las cosas de Dios simplemente oculta un afán de seguridad. Y seguir a Dios implica inseguridad.No podemos controlar la realidad. La vida no es matemática.

Es verdad que a veces tenemos que elegir entre el bien o el mal. Entre lo de Dios y lo humano. Entre blanco o negro. Pero el 99% de las ocasiones nos enfrentamos a un amasijo de grises en los que nos tendremos que conformar con utilizar algún criterio (el mal menor, el más barato, el más rápido, el que deje a más gente contenta, el que más me santifique, etc.). Sólo uno, y dependiendo de la circunstancia variará.

La búsqueda de la perfección de manera paradójica puede llevarnos al inmovilismo. Cuando queremos hacer algo perfecto, lo más problable es que las circunstancias, las personas, la economía o el tiempo acaben destrozándolo. Es mejor caminar con lo puesto, que no hacerlo hasta estar pertrechado. Es la forma de vivir una especie de “Apostolado” de la acción. Haz todo el bien que puedas, que esté al alcance de tu mano, aunque no sea todo el que se supone que se debería hacer.

Y para terminar de complicarlo, no hay que olvidar que Dios creó el error. Y nos lo incrustó en nuestra naturaleza humana para que carguemos con su posibilidad en cada decisión que tomemos.

Porque da igual que tengas éxito o que fracases. DA IGUAL. Eso sólo importa ahí afuera en el mundo. ¿Te imaginas un padre enfadado por que a su niño le cuesta terminar un puzzle?.

Lo importante es que camines, con Dios, y para eso hay muchos caminos.

Externaliza tus distracciones, no tu vida.

by withassociates

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Una sana práctica que tienen las empresas, es la externalización.

Esta consiste en coger aquellas tareas que no tienen nada que ver con tu objetivo principal, y se las encargas a otra empresa.

En algunas empresas, las nóminas las lleva una gestoría, el sistema informático una empresa de informática, la parte de publicidad se la encargan a una agencia. Son empresas diferentes que se dedican prioritariamente a una tarea que te distrae de tu cometido principal, y que por un precio, puedes hacer que otro la haga por tí.

¿Qué ha de hacer una empresa antes de externalizar? Delimitar claramente cual es el núcleo de su negocio. Aquello que es para lo que existe, lo que le reporta mayores beneficios, y en lo que debe triunfar a toda costa. Eso permite saber qué es lo que no se debe externalizar.

Los seres humanos también externalizamos. Por dinero podemos conseguir que alguien cocine por nosotros llamando a una pizza a domicilio. Un canguro nos cuida a nuestros hijos si tenemos amistad, parentesco o le damos una propina. Hay compañeros que nos hacen los deberes, y en el trabajo sabemos que hay gente muy habilidosa consiguiendo que otros hagan su trabajo. A veces no es dinero sino simplemente favores, simpatías o porque es mi padre. Pero el caso es que hay muchas cosas que no queremos hacer y conseguimos que otros las hagan por nosotros. Eso es bueno.

Lo malo viene cuando no hacemos la reflexión que debe hacer toda empresa que quiera externalizar:

¿Que es lo esencial de tí? ¿Cómo te gustaría ser en esta vida? ¿Cómo lo vas a conseguir? ¿Qué es aquello que te reporta más felicidad?

Una vez contestado esto, al igual que las empresas, ya sabes lo que no debes externalizar. Y entonces es todo más sencillo. Porque no le prestas la menor atención a aquello superficial, e intentarás que, con cierto intercambio, otros lo  hagan por tí. Y al contrario, sabrás qué hay cosas que sólo las puedes hacer tú para llegar a dónde quieres llegar en esta vida, y pondrás en ellas todas tus energías sin distracciones.

Este ejercicio es importante, porque el caso es que vivimos en un mundo de aspirantes a padres que externalizan la educación de sus hijos, aspirantes a maridos que externalizan la diversión con sus mujeres, de aspirantes a profesionales que externalizan la formación y el trabajo duro, de aspirantes a cristianos que externalizan su oración en su grupo o en fiestas de guardar, de aspirantes a seres humanos que externalizan la ternura y la trascendencia, etc…

Externaliza aquellas cosas que te separan de tu vida, no aquellas que son tu vida. Aún más…¿Las tienes ya diferenciadas?

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