dinero

La divina providencia y la riqueza

No son compatibles.

Sencillamente no se puede experimentar la providencia sin necesidades.

La providencia indica que Dios baja a socorrernos. Pero ¿cómo darte cuenta que Dios baja a ayudarte si no crees que necesites ayuda?.

Por eso la pobreza evangélica es bienaventurada. Porque los pobres de espíritu ven día a día cómo tienen un Dios que auxilia en sus éxitos y fracasos.

Los que tienen cubiertas sus necesidades no lo ven, porque todo lo que consiguen parece, engañosamente, alcanzado gracias a su esfuerzo o sus méritos.

Para los ricos, la providencia de Dios es el plan B.

 

Vivir como un cura.

foto por ©Adolfo Senabre - fito.com.es

foto por ©Adolfo Senabre - fito.com.es

En España, el salario mínimo interprofesional es de 641.40 euros.

Esta cifra es la mínima por la que se puede contratar a alguien para trabajar a tiempo completo en el país sin incurrir en ilegalidades (sancionables). Cualquiera que haya ido a comprar a un supermercado sabe que con esto apenas te da para llegar a fin de mes ya que el coste de la vida en España también es alto (aunque la necesidad agudiza el ingenio, claro).

Para hacernos una idea, un café normal en un bar normal suele rondar el precio de un euro y el pan suele estar ligeramente por encima del medio euro.

Muchos ajenos al día a día de la Iglesia, piensan que los curas viven muy bien (económicamente), con desahogo y con una cierta comodidad. No digo yo que no puedan existir, pero conozco a decenas de curas y ni un solo caso de esos se me pasa por la cabeza.

En cambio, si conozco casos de no poder comer carne más de dos veces en semana, de dar el 15% o el 20% del sueldo y más a los pobres de la parroquia y demás.

Y medio de una crisis tan atroz, en Canarias, una de las zonas más desfavorecidas de España, con un 33% de paro, los curas de la diócesis han renunciado a sus dos pagas extras. Ojo, HAN RENUNCIADO. Dos pagas extra de 630 euros cada una.

Si estas son sus pagas extra, imagínense como serán sus sueldos y compárenlos con el salario mínimo y piensen en un trabajo de veinticuatro horas al día siete días a la semana (las unciones de enfermo para alguien que se está muriendo no tienen horario). Sin día libre a la semana. Y el Domingo es el peor.

Y los feligreses… ¡Encantados!. Orgullosos de su Iglesia y de sus curas más que nunca.

A ver si va a resultar que, en la pobreza, nuestro mensaje es mucho más creíble.

Enlace de la Noticia: Fuente La Opinión de Tenerife:

Mientras la crisis sigue haciendo mella en las arcas de la Iglesia, los responsables económicos del Obispado cuentan al menos con los fondos que les deriva la Conferencia Episcopal Española. Este dinero parte de la recaudación tributaria a través del Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF) y en el caso de Santa Cruz de Tenerife asciende a 2.700.000 euros.

Con estos fondos y los 300.000 euros que se ahorran de las nóminas sacerdotales, más las cantidades que se recauden en colectas puntuales y donativos, la Diócesis tinerfeña confía en mantener abiertos todos sus centros y programas sociales. “Hay que tener en cuenta que una parroquia no solo presta un servicio religioso sino que se convierten muchas veces en la atención más inmediata a las personas con mayores necesidades”, argumenta Víctor Oliva.

Precisamente por ello, tanto los sacerdotes como los feligreses han recibido de buen grado la propuesta del Obispado. “Los curas son los primeros en darse cuenta de como están las cosas en las comunidades de las que forman parte”, aclaró el responsable diocesano.

“Otros deberían tomar ejemplo”, es la reflexión principal de los fieles, en clara alusión a los responsables políticos. Para María del Carmen Pérez, habitual de la Iglesia de la Concepción en Santa Cruz de Tenerife, “los sacerdotes, que tienen un sueldo mísero, son los primeros en ayudar a los que lo necesitan”, a lo que Manuel González apunta: “No hay más que ver las colas en los comedores religiosos y en Cáritas”.

Matilde Álvarez, feligresa tinerfeña, considera que “con esa decisión están dando una lección de solidaridad a todo el pueblo”, una percepción con la que se muestra de acuerdo el párroco de la Iglesia de la Concepción, Mauricio González. “Intentamos ajustarnos con lo que tenemos”, explica González, quien añade que “los gastos fijos de una parroquia son muchos, entre luz, seguro, limpieza… y cada vez se recibe menos”. Según explica el párroco, “es muchísimo el bajón en las colectas, la gente no puede donar lo mismo que antes”.

Mi más fuerte abrazo para estos sacerdotes que han encontrado otra forma más para encarnar a Cristo (nacido en un establo o pesebre) en estas Navidades.

 

No me preocupa mi dragón verde

by miheco

by miheco

Porque no tengo ninguno.

A veces tenemos la tentación de juzgar a los políticos, jefes, y a los ricos por las decisiones que toman con su dinero, con su poder o con sus influencias.
A veces pensamos que nosotros lo haríamos mil veces mejor que ellos. Lo creemos firmemente.

Porque nosotros somos superbuenos con nuestros subordinados.
Porque somos superaltruistas con nuestras decisiones.
Porque somos supersolidarios con nuestro dinero.

Gran estrategia del diablo para que te confíes y digas:
No me preocupa el poder… se que lo manejo con altruismo y responsabilidad.
No me preocupa el dinero… se que lo utilizo en ayudar al prójimo.

Pero la verdad es que no tenemos ni tanto poder, ni tanta influencia, ni tanto dinero.

Te despreocupas del dragón verde que realmente no tienes, y cuando llega te pilla despistado.

¿Cómo pensabas que sería tu etapa en la universidad antes de entrar? ¿Cómo pensabas que serías como trabajador antes de trabajar? ¿Cómo pensabas que serías con tu familia antes de formar una? ¿Cómo pensabas que serías con tus compromisos antes de contraerlos? ¿En que pensabas que emplearías tu dinero antes de tenerlo?

Espiritualmente, sólo por ser hombres somos muy muy débiles. Si desde un punto de vista moral no te preocupa el uso que estás haciendo del poder, de la influencia o del dinero… sencillamente es porque todavía no lo tienes (el dinero, el poder o el punto de vista moral).

Teoría conspiranoica (una de tantas)

Imaginemos que soy quien “mueve los hilos” a gran nivel en la tierra. El poderoso entre los poderosos. Les voy a contar mi plan.

Mi objetivo principal es tener a todo el mundo esclavizado. A mis órdenes. Os voy a contar como conseguirlo.

Primero necesito que no piensen demasiado.

Para ello voy a quitar de su educación todo aquello que tenga que ver con el pensamiento crítico. Los voy a llenar de pensamientos científicos, y les denigraré todo tipo de conocimiento que no genere riqueza material. La filosofía, la historia, la antropología, la filología, la literatura a partir de ahora serán hobbies. Apenas unos pocos tendrán conocimientos sobre ellas.

Tampoco quiero que tengan demasiadas inspiraciones.

Ridiculizaré todo tipo de creencia religiosa o espiritual, aislaré a los visionarios, convertiré el arte en producto para comerciar, y crearé un pensamiento único del buenrollismo en el que no se tolere lo diferente sino que la tónica sea que todos seamos fotocopias de un modelo superguay. Haré leyes sobre cualquier cosa, para que nadie pueda hacer nada que no se salga de lo que yo consideraré la normalidad.

Controlaré todo tipo de actividades e iniciativas desde los gobiernos e instituciones y limitaré aquellas que no vayan acordes a mi pensamiento. Cogeré el dominio público y lo tomaré en propiedad sólo cediéndolo para el uso de amigos y amiguetes que colaboren con mi proyecto. Cobraré por visitar espacios naturales, por disfrutar de playas, por hacer actividades deportivas, y por lo que se me vaya ocurriendo con el tiempo.

Después necesito que no tengan felicidad más allá de la que les de en su trabajo, ni que gasten más energías que las que les  consume su puesto.

Para ello los dejaré solos. Cambiaré el modelo de familia ridiculizando religiones y tradiciones, y reduciendo las relaciones de pareja a uniones temporales de conveniencia económica, sexual o sentimental. Reduciré todos los contactos con sus amigos a mensajes de ciento cuarenta caracteres o a videoconferencias. El lugar de encuentro será la noche, cuando estén cansados y apenas puedan tener experiencias satisfactorias. Entre ruidos para evitar la comunicación. A los que tengan ansias de amistad, les daré miles de amigos en facebook. Lo importante es ir reduciendo el contacto físico. Un abrazo nunca será igual a un “me gusta”, pero esto debe ir olvidándose.

También necesito que no se escandalicen. Que no puedan comparar con otros tiempos.

Para ello denigraré a sus ancianos. Todo lo que puedan aportar carecerá de valor o estima y no tendrán criterio alguno, porque no pertenecen a esta nueva ola de cambios maravillosos. En las empresas prejubilaré a aquellos que trabajaban de otra manera y que cobraban más.

Les quitaré el tiempo libre. Una vez caída la religión, los domingos y el descanso dejarán de ser sagrados. Una vez les quite el dominio público, preferirán ir a un centro comercial a consumir que ir a un bosque a pasear. Una vez les quite el contacto físico, ya no podrán darse cuenta de que ya no son tan felices.

Luego quiero que trabajen mucho, muchísimo.

Para ello, estableceré unas tasas de paro que siempre les haga temer la posibilidad de perder su empleo. Incluso los haré temporales, para que cuando tenga que usarlos los pueda exprimir a gusto, porque no sabrán cuándo volverán a tener oportunidad de volver a trabajar.

Igualmente, intentaré que la mujer se meta en esta vorágine incorporándose al mercado laboral. Haré creer a todos que esto no ha sido así antes por culpa de los hombres y comenzaré una guerra de sexos para evitar que se den cuenta que antes vivía decentemente una familia de seis hijos con el sueldo de uno y ahora apenas se mantiene a dos con el sueldo de ambos progenitores (independientemente de quién trabaje).

Premiaré con éxitos aparentes a aquellos a los que sólo les queda el trabajo. Y luego inculcaré a los demás que la felicidad está en esos éxitos aparentes o materiales. Un coche, una casa o unos trajes y sobretodo una posición, pasarán a ser la obsesión de los más débiles. Y se los concederé, por supuesto.

Luego, aunque haya un importante grupo que no sienta especial interés por vivir a todo tren, ya no les quedará elección, porque los que dirigirán sus lugares de trabajo, serán los anteriores, que encontrarán justificable casi cualquier cosa para mantener lo conseguido. Los abducidos por el trabajo marcarán el ritmo.

Y finalmente necesito que consuman mucho, muchísimo.

Crearé modas, que una vez vacíos de referentes (sus mayores, sus pensamientos propios, sus ideologías, sus religiones) se adoptarán como dogmas sin mayor espíritu crítico.

Les inflaré a créditos para que gasten incluso lo que no tienen en productos fabricados por paises pobres. Luego, convenceré a esos países pobres para que empiecen a entrar en la misma vorágine consumista que sus antecesores, que estarán trabajando de sol a sol para pagar la burbuja financiera en las que les metí.

Bueno, ya os he contado mi plan… Por ahora va saliendo.

Esperemos que Dios no venga como siempre y acabe salvando de nuevo a la humanidad de mi tiranía.

Olvida la crisis. Dios te ama

Jesucristo predicó en poblados en cuyos habitantes vivían en una crisis continua.

Habló a campesinos que trabajaban de sol a sol para no dejar de pagar las deudas o los tributos, y evitar así, acabar encarcelados o como esclavos, lo que precipitaría al resto de la familia al abismo económico.

Jesús no se dirigía a gente extraordinariamente avara. Si habla tanto del dinero, es porque sus contemporáneos estaban preocupados por atesorar, pero es muy probable que una gran mayoría no lo hiciera con afán de ser ricos, sino de sobrevivir.

Así que para ti, que estás preocupado porque puedes quedarte en paro (o porque ya lo estás), que andas haciendo números para llegar a fin de mes, que no sabes de dónde vas a sacar para pagar la próxima letra, para ti y especialmente para ti, Jesús (alguien que vivió hasta el final lo que predicaba) dejó dicho lo siguiente:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

El dinero crea adicción

www.troll.es

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Imaginemos el dinero como un canal de televisión de pago.

Es un canal fantástico. En este canal puedes ver lo que quieras, cuando quieras y cómo quieras. ¡Diversión asegurada!.

Podrás satisfacer tus más bajos instintos, o colaborar con las causas más sublimes porque una de las ventajas que tiene este canal es que se adapta totalmente a tus gustos y necesidades.

Además, te facilitará miles de trucos que te hacen la vida mucho más sencilla: comida a domicilio, guardería para tus hijos, herramientas para mejorar tu belleza y los mejores profesionales de la medicina a tu servicio. ¿Quién no querría un canal como ese?.

Este canal se oferta por un precio asequible para cualquier bolsillo, ya que el pago se hace no en dólares o en euros, sino en dedicación. Cuanto más tiempo estás conectado al canal, consigues el acceso a más servicios premium.

El problema es que desde antiguo, las autoridades sanitarias han advertido seriamente de que este tipo de contenidos genera adicción. Es una pandemia en nuestros días el grupo de personas adictas al canal.Ya son miles de millones en el mundo que no hacen otra cosa que pasar sus días frente al televisor. Las consecuencias son fulminantes: insomnio, desarraigo familiar, conversaciones y relaciones exclusivamente centradas en el canal y los adictos al mismo, pérdida de control por la búsqueda compulsiva de este canal, negación y autoengaño de esta adicción, etc.

Según la Wikipedia, adicto e s un estado psicofísico caracterizado por un impulso irreprimible por consumir algo en forma continua, a fin de experimentar sus efectos psíquicos y, en ocasiones, para aliviar el malestar producido por la privación de éste (síndrome de abstinencia).

La comodidad, el lujo, el poder, la evasión de los problemas reales y el reconocimiento social que genera en el usuario la dedicación a este canal de televisión, son efectos altamente adictivos para la configuración neuronal del ser humano. Ataca directamente a las zonas más sensibles del cerebro y las marca definitivamente.

¿Cómo saber si se ha caido en esta adicción? El tema es bastante complicado, porque un adicto difícilmente se reconoce como tal, y además, en la adicción hay grados.

A continuación le mostramos un cuestionario que puede servir para detectar este tipo de adicciones.

  1. ¿Cuándo fue la última vez que disfrutó perdiendo el tiempo?
  2. ¿Cuántos trabajos gratuitos realiza a lo largo del día, es decir, tareas que no le vayan a suponer algún tipo de reconocimiento o recompensa y que nadie sepa que las hace?
  3. ¿Cuánto tiempo ha dedicado la última semana a planificar la próxima?
  4. ¿Cuando fue la última vez que estuvo una hora seguida contemplando la naturaleza (no valen fotos, ni videos, ni documentales?
  5. ¿Cual fue el último tiempo que compartió con alguien y en el que disfrutó sin haber arreglado nada o haber hecho nada productivo?
  6. ¿Cuantos amigos realmente pobres tiene (que sean realmente amigos, claro)? ¿Su círculo social más cercano también está formado por adictos al dinero?
  7. Seguro que se te ocurren miles de preguntas más para este cuestionario.

¿Por que no apagas unos días la tele?

Ganar dinero cuesta mucho esfuerzo

Todos los días laborales dedico unas cuantas horas a ganar dinero. En realidad hago que la empresa dónde trabajo gane dinero con mi dedicación, y ella me lo recompensa mensualmente en forma de salario.

Toda esa cantidad de horas, como supondrás, no son ociosas. Ganar dinero cuesta mucho esfuerzo y no es nada fácil (si lo fuera todo el mundo lo tendría a espuertas). Creo que Dios no quiere que dediquemos lo mejor de nosotros a esta tarea.

Todos los cristianos sabemos que tenemos que aspirar a ser cada vez más tolerantes, más amistosos, más comprensivos. Esas palabras suenan bien ¿Verdad?. ¿Sabemos que tenemos que aspirar a ser cada vez más pobres?

El Evangelio lo pone bastante claro. Del dinero, es casi de lo que más habla y de lo que más reniega, pero en nuestras reuniones apenas se toca el tema. Es un tabú. No tenemos problemas en contar en nuestra comunidad una crisis matrimonial pero ni se nos ocurre mentar nuestros ingresos mensuales ¿por qué?.

Quiero morir siendo más paciente, más amigable, más acogedor… pero la verdad nunca he pensado en morir siendo más pobre.

Pues pensando esta mañana, me pareció que casaba bien con el Evangelio dedicar esfuerzos a ir cada vez necesitando menos cosas para ser feliz. Y después (no vale hacer trampas), ir desprendiéndonos de aquello que hemos logrado que ya no nos haga falta y dándolo a los que lo necesitan.

A fin de cuentas, mis santos favoritos murieron pobres… Y muuuuuy felices.

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