Posts Tagged ‘cristiano’
Cristiano, pero no idiota.

by missy & the universe
Hay una gran diferencia entre amar y complacer.
Amar significa hacer el bien a otra persona. Esto puede suponer en algunos casos hacer lo contrario de lo que le apetecería que hiciéramos. Por ejemplo una persona que desea drogarse y tu le quitas la droga.
Complacer en cambio, es hacer justamente lo que la otra persona espera de tí.
Los cristianos muchas veces confundimos bondad con complacencia. Parece que ser cristiano es ser complaciente con nuestra pareja, con nuestros padres, con nuestros hijos, con el cura, con la abuela…Somos buenos cristianos si cumplimos las expectativas de alguien. Muchos cristianos reniegan de la religión porque les enseñaron (con palabras o con los hechos) que esto consistía en complacer.
Pero resulta que ser cristiano es otra cosa bien distinta.
Hay que tener mucho valor para mirar a los que nos rodean y decirles “Te voy a ayudar siempre que me necesites, intentaré amarte hasta dar la vida por tí, pero no voy a contribuir a que el mundo (y yo como parte de él) se ajuste a tus deseos. Voy a ser feliz y a hacerte felíz (si te dejas) independientemente de lo que esperes de mi”.
Amando siempre nos realizamos. Complaciendo siempre nos frustramos.
Carta de un cristiano a su futura novia.

by Ann Douglas
(O de una cristiana a su futuro novio. Simplemente cambia el género de la carta).
Querida.
Lo he pensado seriamente, y tras escuchar mi corazón se que quiero pasar el resto de mi vida contigo.
Pero esto no funcionará si antes no me conoces lo suficientemente bien. Por eso te he escrito esta carta. Simplemente para facilitarte la tarea antes de que decidas finalmente formar algo serio conmigo.
El problema principal, es que ya estoy liado con alguien. Es Jesús. Nuestro lío viene de lejos, y no tengo intención de romper con él en mucho tiempo. Tendrás que aceptar una relación de a tres. No te tiene que resultar tan extraño, mucha gente las tiene con su suegra, con su perro o con su hermano. No te pido que le adores como yo, cosa que me haría una tremenda ilusión, sino simplemente que no permitas que nuestra historia de amor rompa esa que traigo desde que nací.
Entiendo que esto de tener un matrimonio de a tres puede parecer un rollo, pero hazme caso, con él las cosas son más sencillas. Además, si discutimos somos uno contra el otro… ¿Quién mejor que Jesús para deshacer las discusiones por mayoría?. Es genial tener a alguien a quien contarle nuestros problemas, que su principal interés es en que nos hagamos bien, y que luego no vaya por ahí de chismoso.
Si sigues adelante conmigo, tendrás un marido que desea ser austero, humilde o incluso pobre. Que lo mismo utiliza parte de la paga o de su talento para regalarlos a los más necesitados. No es la mejor carta de presentación, pero este Dios que tanto me ocupa, también aportará una providencia y una Iglesia que me apoya y me respalda, y que no nos dejará en la estacada cuando las cosas nos vayan mal.
Por otro lado, como cualquier relación, lo mío con Jesús necesitará sus tiempos. Lo único es que en vez de ir al fútbol, o con los colegas de fiesta una vez cada tanto, necesito ir a misa los domingos y rezar mucho. Compréndelo, también con él tengo que mantener la chispa. Además reunirme con mi familia en la fe de vez en cuando. Te prometo que yo también respetaré tus necesidades, y buscaré momentos de encuentro y calidad para los dos, así que no te preocupes.
He hablado con Jesús, y le has caído de maravilla, así que descuida que cuando meta la pata contigo, será el primero que me obligue a volver a pedirte perdón.
Por otro lado, quiero que conozcas otras virtudes. Creo en el amor para siempre. Cuando engordes, o envejezcas. Si tuvieras un accidente o enfermedad, descuida que yo estaré siempre ahí. No te he escogido por tu físico, ni por tu sueldo, ni por los sentimientos que me despiertas en este momento. Mi principal misión en esta vida será hacerte feliz, y te pondré por encima del trabajo, de mi familia, de mis egoísmos, de mis apetencias… Separaré todo lo que sea necesario de mi pasado, para construir un futuro en el que los dos seamos uno. Y si en esto tengo que dejar lo que he sido hasta ahora, descuida que lo haré.
Te ofrezco el don del perdón. Ya la puedes hacer gorda, que sabrás que te perdonaré. No digo que no tenga consecuencias porque a veces enfrentarte será lo más amoroso que pueda hacer por tí, sino que pondré todas mis fuerzas en que nunca encuentres un resto de odio en mí.
Respecto al sexo, será maravilloso. Jugaremos y disfrutaremos con libertad y sin complejos, tu siendo tu y yo siendo yo, porque te quiero a ti, no a la supermodelo que podrías ser o al placer que me puedas proporcionar. No será nunca la prioridad de lo que siento por ti. Aguantaré lo que haya que aguantar cuando vengan temporadas de abstinencia, porque tus ritmos y nuestro amor, estarán por encima de mis apetitos (¿recuerdas que mi nuevo objetivo será hacerte feliz?) Además, intentaré que no sea una evasión, sino que sea la culminación de nuestras luchas, discusiones, esfuerzos y momentos cotidianos. Toda una celebración del amor que tendremos en nuestro hogar.
Eso sí, te ruego me perdones y me ayudes cuando esté incumpliendo con algo de lo que te he contado. Mi lío con Jesús también es complicado.
La gran diferencia
¿Qué diferencia el código de conducta de un Cristiano, del de una buena persona?
La diferencia es que una persona justa, daría la vida por una víctima de una injusticia. El cristiano la da por la víctima y por el verdugo.
En millones de ocasiones, el mensaje del Evangelio se reduce a “ser bueno”. Muchos creyentes, lo van reduciendo a “ser apañadete”, ya que ser simplemente bueno ya es bastante costoso. Esto, hace que los no creyentes entiendan que esto de Jesús, es más de lo mismo, pero mucho más rancio.
Seguír a Cristo, es una adhesión a un proyecto, a una persona. Al contrario de lo que muchos piensan, un cristiano no tiene un código cerrado de cosas que puede o no hacer (“ama y haz lo que quieras” San Agustín).
Esto, aunque parezca de idiotas, conlleva una gran libertad. Al no estar de parte del oprimido ni del opresor, sino simplemente luchando contra la injusticia, te permite observar la acciones reprochables del oprimido, y la parte salvable que queda en el opresor. A fin de cuentas, nuestro único compromiso es con la verdad. Nuestra causa, es el ser humano en plenitud.
Obviamente nadie está a la altura, y si no se cree con cierta firmeza en que esta vida no es “la vida”, y que existe una resurrección para el bien por encima de la muerte que causa el mal, no tendría sentido alguno portarse así. El miedo a la muerte o a perder aquello a lo que hemos dedicado una vida sería la actitud lógica, la precavida.
Es un amor tan abrumantemente disparatado, que las propias fuerzas de cada uno no bastan. Es necesario un poco de sobrenaturalidad, y por ello es necesario que las fuerzas para llevar a cabo una vida acorde a estos principios, venga de Dios y no de nuestras fuerzas. Pretender lo contrario, es como intentar salir de un hoyo tirando de nuestros pelos hacia arriba.



